martes, 25 de noviembre de 2014
sábado, 25 de octubre de 2014
Sí. Venezuela importa petróleo
Autor: Franco Vielma
20/10/2014

Que
Venezuela importe petróleo es noticia, se debe no al fin de
informarnos, sino al de desinformarnos. Se debe tambien a que somos un
país que vive excesivamente de la actividad petrolera, de la cual
también ignoramos excesivamente como funciona.
Hace poco la agencia de desinformación Reuters publicó un engañoso
titular donde decía que “por primera vez en la historia” Venezuela
importaba petróleo, en este caso, proveniente de Argelia. Lo cierto es
que Venezuela importa petróleo desde 1983 hasta nuestros días: más bien
deberíamos decir que PDVSA y CITGO importan o compran petróleo a países
como México y Estados Unidos desde 1983. Para explicar los menesteres
petroleros hay que ser didácticos y minuciosos. Veamos:
Refinerías chatarra
Venezuela hizo un pésimo negocio al comprar a precio insólito
refinerías al sur de los Estados Unidos desde inicios de los años 80.
Básicamente entre las múltiples fórmulas del saqueo gringo, tuvo lugar
la de que Venezuela usara sus activos en capital para invertirlos en
EEUU, comprando así una serie de refinerías que dependen de una dieta
específica de crudo.
La dieta de la cual dependen las refinerías de CITGO es de petróleo
liviano, y esto se calcula según su grado de densidad, según la medida
establecida por el American Petróleum Institute, también conocida como
“API”. Un petróleo con alto grado API, de 31 grados en adelante, es
considerado un petróleo liviano o “dulce”. Las refinerías que se
compraron a inicios de los años 80 dependen de una dieta de crudo de
esas características.
El asunto es que ya para 1980 se sabía que las reservas de crudo
liviano venezolano irían en descenso y que en sólo 30 años Venezuela
dependería de exportar crudo medio, pesado y extrapesado. Por lo tanto,
en el momento en que se compra CITGO, quienes hicieron tan fatal negocio
entendían que esas refinerías no trabajarían con crudo venezolano, sino
con crudos livianos disponibles en Texas y el Golfo de México. Ellos
entendían que tal negocio no se basaba en procesar el crudo venezolano y
maximizar los beneficios de nuestro país, más bien pensaron en un
negocio para procesar (a precio ridículo) y vender como gasolina el
crudo gringo y mexicano, en manos de los mismos intereses
transnacionales que orquestaron ese negocio.
Es por eso que PDVSA y CITGO han comprado crudo liviano desde 1983
para continuar operando esas refinerías, que ya al momento de ser
adquiridas eran consideradas costosas y obsoletas. Hoy CITGO incurre en
compras costosísimas de crudo, y ese es uno de los factores que limitan
su rentabilidad. CITGO procesa poco crudo liviano venezolano, pues éste
ha ido en descenso en su producción en el país en referencia a décadas
anteriores por agotamiento de los campos petroleros. De hecho los
aportes de CITGO a la expansión de la Faja del Orinoco por cuestiones de
procesar el caudal de crudo de la Faja, van a ser muy poco
significativos. Pues dichas refinerías no fueron adquiridas para
procesar crudo extrapesado y, por ende, poco podrán hacer para procesar
el crudo de la Faja y distribuirlo con valor agregado en EEUU. Y es que
CITGO, recalco, nunca fue pensado como un negocio para beneficio
venezolano.
Por ignorar el tema petrolero, muchos venezolanos hemos desconocido
cómo funciona nuestra propia empresa y, por ende, estas compras al
extranjero. Es esta quizá la más insólita paradoja de ser el país con
más reservas de petróleo, que compra crudo desde hace 30 años; cortesía
del entreguismo cuartorepublicano. Grave también es que los venezolanos
no sepamos esto.
El crudo de la Faja
La Faja del Orinoco si bien comprende el reservorio petrolero más
grande del planeta, es en esencia un enorme reservorio de crudo pesado y
extrapesado (de 10 a 21 grados API el crudo pesado y el extrapesado con
gravedad menor a 10 grados API). Por su alta densidad, dicho petróleo
extrapesado para ser transportado por oleoductos deben emplearse varias
técnicas: una de ellas es que el crudo sea mejorado por refinerías de
menor complejidad (llamadas “mejoradores”) y la otra es que se empleen
diluyentes en los oleoductos para así mejorar la viscosidad del crudo
extrapesado.
En la Faja del Orinoco se han adelantado las obras de mejoradores,
pero la expansión de las metas de producción no puede esperar por la
finalización de estos mejoradores los cuales son altamente costosos.
Para ampliar sus cuotas de producción en la Faja Venezuela ha empleado
diluyentes, particularmente desde el 2009, la nafta, la cual es un
hidrocarburo liviano destilado de la gasolina, con un altísimo valor en
el mercado internacional, para así elevar los niveles de producción y
distribución en la Faja.
Con el propósito de ahorrar divisas, PDVSA consideró prescindir de la
compra de altos volúmenes de nafta, y usar crudo liviano o dulce, que
en este caso se va a importar.
Sobre la pregunta de que si en Venezuela no hay crudo liviano que
pueda servir de diluyente, la respuesta es que sí lo hay, pero éste no
se equipara a las cantidades necesarias para cumplir con nuestras
exportaciones y servir de diluyente dentro de nuestro país al mismo
tiempo. Nuestro crudo liviano (el poco que nos queda) está ubicado
principalmente en el occidente del país. Pero en algunos campos de
Monagas todavía queda crudo liviano que sí se ha empleado y se sigue
empleando para diluir el crudo extrapesado. De hecho, el llamado crudo
Mesa 30, proveniente de los campos de Quiriquire y Jusepín, es un crudo
liviano de 28 grados API en adelante que sirve como diluyente a nuestro
crudo extrapesado.
Si de sostener y expandir la producción de la Faja se trata, se
requiere acelerar las obras de los mejoradores, pero al mismo tiempo hay
que emplear más diluyentes, bien sea de origen nacional, como el crudo
Mesa 30, o importado, como el crudo dulce que llega de Argelia. De
hecho, para expandir más todavía las metas en la Faja y cumplir con lo
establecido en el Plan de la Patria, ya para 2015 la compra de
diluyentes se va a ampliar, y he ahí que se comprará petróleo liviano en
el extranjero por ser más económico que la nafta.
Reuters, ignorancia y llanto escuálido
Si bien el titular de Reuters es engañoso, se toman la molestia de
aclarar que tal compra se hace para sustituir la nafta como diluyente.
Si revisamos el titular de El Universal en su portal web,
“Venezuela importa petróleo por primera vez en su historia”, aunque
también aclaran como Reuters lo que acabo de señalar, entre los
comentarios leeremos las típicas frases del pesar escualidoide, del que
parece que leyó el titular pero no lo del artículo.
Parece que la mediocridad se conjuga con la desinformación y lo mucho
que en general ignoramos los venezolanos sobre la actividad que genera
los recursos de los que depende nuestro país. Esta combinación
deprimente y preocupante, no sólo da cuenta lo vulnerable que es eso que
llaman “la opinión pública” a verse sesgada por la acción de los
medios. Da cuenta de lo vulnerables que somos como venezolanos por
nuestra desinformación. Nuestro poco interés. Nuestro poco conocimiento
sobre el tema petrolero.
Parece que los grandes temas de interés estratégico para el país,
quedan relegados para un diálogo cerrado entre especialistas. El
petróleo no es un tema debatido en todos los espacios políticos y
sociales. Sólo Chávez hizo conocer detalles sobre el tema petrolero y
los sometió a la discusión pública, pero pese a eso, nuestro estudio y
nuestro debate sobre el petróleo, sigue sin ser como debería ser:
generalizado y riguroso, referente fundamental del análisis político.
Ha de venir entonces un llanto escualidoide generalizado, ante el
advenimniento de nuevas compras al extranjero de petróleo liviano para
ser usado como diluyente. Por lo pronto, si se trata de ampliar las
metas de producción en la Faja y por ende nuestros ingresos en moneda
extranjera, estas importaciones van a continuar. Por cuestiones de la
desinformación, el país entero no se enteró que teníamos 5 años
importando una costosísima nafta que no producimos país. He ahí que la
palabra “petróleo” cuenta con un valor semántico-político muy sensible
en el espectro de la opinión pública. Si se importa nafta, no pasa nada.
Si se importa petróleo, así fuera por el mismo fin que la nafta e
incluso con mucho menos divisas que las requeridas para la nafta, hay
show politiquero para rato.
No nos debería extrañar que se difunda el rumor de que esas compras
se emplean para cubrir nuestras cuotas de gasolina en el mercado
interno. Tampoco nos debe extrañar la aparición en la televisión privada
de analistas del desastre, economistas “expertos” y opinólogos.
Tal vez exgerentes de la vieja PDVSA, los brillantes tecnócratas que
durante años vendieron crudo pesado como “Bitumen”, como “Orimulsion”, a
precio del carbón, significando decenas de miles de millones de dólares
en pérdidas para el país, salgan a opinar desde el extranjero. Tampoco
estos señores admitirán que durante el sabotaje petrolero de 2002-2003
cientos de pozos maduros (de crudo liviano) en occidente se paralizaron y
que ante la pérdida de compresión a pozos muchos de ellos se perdieron y
han sido irrecuperables. No. No lo dirán.
He ahí que corresponde a los sectores informados y responsables del
país, contrarrestar la desinformación como arma de desmovilización
política para el chavismo, creadora de matrices del descontento y
sustento de la perenne desinformación opositora. Si de petróleo se
trata, todos los venezolanos somos vulnerables a ser manipulados.
Nuestro deber es informar y debatir sobre petróleo y sobre los grandes
temas de la realidad nacional.
Tomado de: http://misionverdad.com/
jueves, 16 de octubre de 2014
domingo, 5 de octubre de 2014
sábado, 4 de octubre de 2014
Los héroes de nuestra época
Por:
Fidel Castro Ruz
04/0/10/2014
Mucho hay que decir de estos tiempos difíciles para la humanidad.
Hoy, sin embargo, es un día de especial interés para nosotros y quizá
también para muchas personas.
A lo largo de nuestra breve historia revolucionaria, desde el golpe
artero del 10 de marzo de 1952 promovido por el imperio contra nuestro
pequeño país, no pocas veces nos vimos en la necesidad de tomar
importantes decisiones.
Cuando ya no quedaba alternativa alguna, otros jóvenes, de cualquier
otra nación en nuestra compleja situación, hacían o se proponían hacer
lo mismo que nosotros, aunque en el caso particular de Cuba el azar,
como tantas veces en la historia, jugó un papel decisivo.
A partir del drama creado en nuestro país por Estados Unidos en
aquella fecha, sin otro objetivo que frenar el riesgo de limitados
avances sociales que pudieran alentar futuros de cambios radicales en la
propiedad yanki en que había sido convertida Cuba, se engendró nuestra
Revolución Socialista.
La Segunda Guerra Mundial,
finalizada en 1945, consolidó el poder de Estados Unidos como principal
potencia económica y militar, y convirtió ese país —cuyo territorio
estaba distante de los campos de batalla— en el más poderoso del
planeta.
La aplastante victoria de 1959, podemos afirmarlo sin sombra de
chovinismo, se convirtió en ejemplo de lo que una pequeña nación,
luchando por sí misma, puede hacer también por los demás.
Los países latinoamericanos, con un mínimo de honrosas excepciones,
se lanzaron tras las migajas ofrecidas por Estados Unidos; por ejemplo,
la cuota azucarera de Cuba, que durante casi un siglo y medio abasteció a
ese país en sus años críticos, fue repartida entre productores ansiosos
de mercados en el mundo.
El ilustre general norteamericano que presidía entonces ese país,
Dwight D. Eisenhower, había dirigido las tropas coaligadas en la guerra
en que liberaron, a pesar de contar con poderosos medios, solo una
pequeña parte de la Europa ocupada por los nazis. El sustituto del
presidente Roosevelt, Harry S. Truman, resultó ser el conservador
tradicional que en Estados Unidos suele asumir tales responsabilidades
políticas en los años difíciles.
La Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas —que constituyó hasta
fines del pasado siglo XX, la más grandiosa nación de la historia en la
lucha contra la explotación despiadada de los seres humanos— fue
disuelta y sustituida por una Federación que redujo la superficie de
aquel gran Estado multinacional en no menos de cinco millones 500 mil
kilómetros cuadrados.
Algo, sin embargo, no pudo ser disuelto: el espíritu heroico del
pueblo ruso, que unido a sus hermanos del resto de la URSS ha sido capaz
de preservar una fuerza tan poderosa que junto a la República Popular
China y países como Brasil, India y Sudáfrica, constituyen un grupo con
el poder necesario para frenar el intento de recolonizar el planeta.
Dos ejemplos ilustrativos de estas realidades los vivimos en la
República Popular de Angola. Cuba, como otros muchos países socialistas
y movimientos de liberación, colaboró con ella y con otros que luchaban
contra el dominio portugués en África. Este se ejercía de forma
administrativa directa con el apoyo de sus aliados.
La solidaridad con Angola era uno de los puntos esenciales del
Movimiento de Países No Alineados y del Campo Socialista. La
independencia de ese país se hizo inevitable y era aceptada por la
comunidad mundial.
El Estado racista de Sudáfrica y el Gobierno corrupto del antiguo
Congo Belga, con el apoyo de aliados europeos, se preparaban
esmeradamente para la conquista y el reparto de Angola. Cuba, que desde
hacía años cooperaba con la lucha de ese pueblo, recibió la solicitud de
Agostinho Neto para el entrenamiento de sus fuerzas armadas que,
instaladas en Luanda, la capital del país, debían estar listas para su
toma de posesión oficialmente establecida para el 11 de noviembre de
1975. Los soviéticos, fieles a sus compromisos, les habían suministrado
equipos militares y esperaban solo el día de la independencia para
enviar a los instructores. Cuba, por su parte, acordó el envío de los
instructores solicitados por Neto.
El régimen racista de Sudáfrica, condenado y despreciado por la
opinión mundial, decide adelantar sus planes y envía fuerzas motorizadas
en vehículos blindados, dotados de potente artillería que, tras un
avance de cientos de kilómetros a partir de su frontera, atacó el primer
campamento de instrucción, donde varios instructores cubanos murieron
en heroica resistencia. Tras varios días de combates sostenidos por
aquellos valerosos instructores junto a los angolanos, lograron detener
el avance de los sudafricanos hacia Luanda, la capital de Angola, adonde
había sido enviado por aire un batallón de Tropas Especiales del
Ministerio del Interior, transportado desde La Habana en los viejos
aviones Britannia de nuestra línea aérea.
Así comenzó aquella épica lucha en aquel país de África negra,
tiranizado por los racistas blancos, en la que batallones de infantería
motorizada y brigadas de tanques, artillería blindada y medios adecuados
de lucha, rechazaron a las fuerzas racistas de Sudáfrica y las
obligaron a retroceder hasta la misma frontera de donde habían partido.
No fue únicamente ese año 1975 la etapa más peligrosa de aquella
contienda. Esta tuvo lugar, aproximadamente 12 años más tarde, en el sur
de Angola.
Así lo que parecía el fin de la aventura racista en el sur de Angola era solo el comienzo, pero al menos habían podido comprender que aquellas fuerzas revolucionarias de cubanos blancos, mulatos y negros, junto a los soldados angolanos, eran capaces de hacer tragar el polvo de la derrota a los supuestamente invencibles racistas. Tal vez confiaron entonces en su tecnología, sus riquezas y el apoyo del imperio dominante.
Aunque no fuese nunca nuestra intención, la actitud soberana de
nuestro país no dejaba de tener contradicciones con la propia URSS, que
tanto hizo por nosotros en días realmente difíciles, cuando el corte de
los suministros de combustible a Cuba desde Estados Unidos nos habría
llevado a un prolongado y costoso conflicto con la poderosa potencia del
Norte. Desaparecido ese peligro o no, el dilema era decidirse a ser
libres o resignarse a ser esclavos del poderoso imperio vecino.
En situación tan complicada como el acceso de Angola a la
independencia, en lucha frontal contra el neocolonialismo, era imposible
que no surgieran diferencias en algunos aspectos de los que podían
derivarse consecuencias graves para los objetivos trazados, que en el
caso de Cuba, como parte en esa lucha, tenía el derecho y el deber de
conducirla al éxito. Siempre que a nuestro juicio cualquier aspecto de
nuestra política internacional podía chocar con la política estratégica
de la URSS, hacíamos lo posible por evitarlo. Los objetivos comunes
exigían de cada cual el respeto a los méritos y experiencias de cada uno
de ellos. La modestia no está reñida con el análisis serio de la
complejidad e importancia de cada situación, aunque en nuestra política
siempre fuimos muy estrictos con todo lo que se refería a la solidaridad
con la Unión Soviética.
En momentos decisivos de la lucha en Angola contra el imperialismo y
el racismo se produjo una de esas contradicciones, que se derivó de
nuestra participación directa en aquella contienda y del hecho de que
nuestras fuerzas no solo luchaban, sino que también instruían cada año a
miles de combatientes angolanos, a los cuales apoyábamos en su lucha
contra las fuerzas pro yankis y pro racistas de Sudáfrica. Un militar
soviético era el asesor del gobierno y planificaba el empleo de las
fuerzas angolanas. Discrepábamos, sin embargo, en un punto y por cierto
importante: la reiterada frecuencia con que se defendía el criterio
erróneo de emplear en aquel país las tropas angolanas mejor entrenadas a
casi mil quinientos kilómetros de distancia de Luanda, la capital, por
la concepción propia de otro tipo de guerra, nada parecida a la de
carácter subversivo y guerrillera de los contrarrevolucionarios
angolanos. En realidad no existía una capital de la UNITA, ni Savimbi
tenía un punto donde resistir, se trataba de un señuelo de la Sudáfrica
racista que servía solo para atraer hacia allí las mejores y más
suministradas tropas angolanas para golpearlas a su antojo. Nos
oponíamos por tanto a tal concepto que más de una vez se aplicó, hasta
la última en la que se demandó golpear al enemigo con nuestras propias
fuerzas lo que dio lugar a la batalla de Cuito Cuanavale. Diré que aquel
prolongado enfrentamiento militar contra el ejército sudafricano se
produjo a raíz de la última ofensiva contra la supuesta “capital de
Savimbi” —en un lejano rincón de la frontera de Angola, Sudáfrica y la
Namibia ocupada—, hacia donde las valientes fuerzas angolanas, partiendo
de Cuito Cuanavale, antigua base militar desactivada de la OTAN, aunque
bien equipadas con los más nuevos carros blindados, tanques y otros
medios de combate, iniciaban su marcha de cientos de kilómetros hacia la
supuesta capital contrarrevolucionaria. Nuestros audaces pilotos de
combate los apoyaban con los Mig-23 cuando estaban todavía dentro de su
radio de acción.
Cuando rebasaban aquellos límites, el enemigo golpeaba fuertemente a
los valerosos soldados de las FAPLA con sus aviones de combate, su
artillería pesada y sus bien equipadas fuerzas terrestres, ocasionando
cuantiosas bajas en muertos y heridos. Pero esta vez se dirigían, en su
persecución de las golpeadas brigadas angolanas, hacia la antigua base
militar de la OTAN.
Las unidades angolanas retrocedían en un frente de varios kilómetros
de ancho con brechas de kilómetros de separación entre ellas. Dada la
gravedad de las pérdidas y el peligro que podía derivarse de ellas, con
seguridad se produciría la solicitud habitual del asesoramiento al
Presidente de Angola para que apelara al apoyo cubano, y así ocurrió. La
respuesta firme esta vez fue que tal solicitud se aceptaría solo si
todas las fuerzas y medios de combate angolanos en el Frente Sur se
subordinaban al mando militar cubano. El resultado inmediato fue que se
aceptaba aquella condición.
Con rapidez se movilizaron las fuerzas en función de la batalla de
Cuito Cuanavale, donde los invasores sudafricanos y sus armas
sofisticadas se estrellaron contra las unidades blindadas, la artillería
convencional y los Mig-23 tripulados por los audaces pilotos de nuestra
aviación. La artillería, tanques y otros medios angolanos ubicados en
aquel punto que carecían de personal fueron puestos en disposición
combativa por personal cubano. Los tanques angolanos que en su retirada
no podían vencer el obstáculo del caudaloso río Queve, al Este de la
antigua base de la OTAN —cuyo puente había sido destruido semanas antes
por un avión sudafricano sin piloto, cargado de explosivos— fueron
enterrados y rodeados de minas antipersonal y antitanques. Las tropas
sudafricanas que avanzaban se toparon a poca distancia con una barrera
infranqueable contra la cual se estrellaron. De esa forma con un mínimo
de bajas y ventajosas condiciones, las fuerzas sudafricanas fueron
contundentemente derrotadas en aquel territorio angolano.
Pero la lucha no había concluido, el imperialismo con la complicidad
de Israel había convertido a Sudáfrica en un país nuclear. A nuestro
ejército le tocaba por segunda vez el riesgo de convertirse en un blanco
de tal arma. Pero ese punto, con todos los elementos de juicio
pertinentes, está por elaborarse y tal vez se pueda escribir en los
meses venideros.
¿Qué sucesos ocurrieron anoche que dieron lugar a este prolongado análisis? Dos hechos, a mi juicio, de especial trascendencia:
La partida de la primera Brigada Médica Cubana hacia África a luchar contra el Ébola.
El brutal asesinato en Caracas, Venezuela, del joven diputado revolucionario Robert Serra.
Ambos hechos reflejan el espíritu heroico y la capacidad de los
procesos revolucionarios que tienen lugar en la Patria de José Martí y
en la cuna de la libertad de América, la Venezuela heroica de Simón
Bolívar y Hugo Chávez.
¡Cuántas asombrosas lecciones encierran estos acontecimientos! Apenas
las palabras alcanzan para expresar el valor moral de tales hechos,
ocurridos casi simultáneamente.
No podría jamás creer que el crimen del joven diputado venezolano sea
obra de la casualidad. Sería tan increíble, y de tal modo ajustado a
la práctica de los peores organismos yankis de inteligencia, que la
verdadera casualidad fuera que el repugnante hecho no hubiera sido
realizado intencionalmente, más aún cuando se ajusta absolutamente a lo
previsto y anunciado por los enemigos de la Revolución Venezolana.
De todas formas me parece absolutamente correcta la posición de las
autoridades venezolanas de plantear la necesidad de investigar
cuidadosamente el carácter del crimen. El pueblo, sin embargo, expresa
conmovido su profunda convicción sobre la naturaleza del brutal hecho de
sangre.
El envío de la primera Brigada Médica a Sierra Leona, señalado como
uno de los puntos de mayor presencia de la cruel epidemia de Ébola,
es un ejemplo del cual un país puede enorgullecerse, pues no es posible
alcanzar en este instante un sitial de mayor honor y gloria. Si nadie
tuvo la menor duda de que los cientos de miles de combatientes que
fueron a Angola y a otros países de África o América, prestaron a la
humanidad un ejemplo que no podrá borrarse nunca de la historia humana;
menos dudaría que la acción heroica del ejército de batas blancas
ocupará un altísimo lugar de honor en esa historia.
No serán los fabricantes de armas letales los que alcancen merecido
honor. Ojalá el ejemplo de los cubanos que marchan al África prenda
también en la mente y el corazón de otros médicos en el mundo,
especialmente de aquellos que poseen más recursos, practiquen una
religión u otra, o la convicción más profunda del deber de la
solidaridad humana.
Es dura la tarea de los que marchan al combate contra el Ébola y por
la supervivencia de otros seres humanos, aun al riesgo de su propia
vida. No por ello debemos dejar de hacer lo imposible por garantizarle, a
los que tales deberes cumplan, el máximo de seguridad en las tareas
que desempeñen y en las medidas a tomar para protegerlos a ellos y a
nuestro propio pueblo, de esta u otras enfermedades y epidemias.
El personal que marcha al África nos está protegiendo también a los
que aquí quedamos, porque lo peor que puede ocurrir es que tal epidemia u
otras peores se extiendan por nuestro continente, o en el seno del
pueblo de cualquier país del mundo, donde un niño, una madre o un ser
humano pueda morir. Hay suficientes médicos en el planeta para que nadie
tenga que morir por falta de asistencia. Es lo que deseo expresar.
¡Honor y gloria para nuestros valerosos combatientes por la salud y la vida!
¡Honor y gloria para el joven revolucionario venezolano Robert Serra junto a la compañera María Herrera!
Estas ideas las escribí el dos de octubre cuando supe ambas noticias,
pero preferí esperar un día más para que la opinión internacional se
informara bien y pedirle a Granma que lo publicara el sábado.
Texto tomado de: http://www.cubadebate.cu/
Fidel Castro Ruz
Octubre 2 de 2014
8 y 47 p.m.
viernes, 26 de septiembre de 2014
miércoles, 24 de septiembre de 2014
miércoles, 17 de septiembre de 2014
viernes, 5 de septiembre de 2014
lunes, 1 de septiembre de 2014
Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre
Por: Fidel Castro Ruz
1 septiembre 2014
La sociedad mundial no conoce tregua en los últimos años,
particularmente desde que la Comunidad Económica Europea, bajo la
dirección férrea e incondicional de Estados Unidos, consideró que había
llegado la hora de ajustar cuentas con lo que restaba de dos grandes
naciones que, inspiradas en las ideas de Marx, habían llevado a cabo la
proeza de poner fin al orden colonial e imperialista impuesto al mundo
por Europa y Estados Unidos.
En la antigua Rusia estalló una revolución que conmovió al mundo.
Se esperaba, que la primera gran revolución socialista tendría lugar
en los países más industrializados de Europa, como Inglaterra, Francia,
Alemania y el Imperio Austrohúngaro. Ésta, sin embargo, tuvo lugar en
Rusia, cuyo territorio se extendía por Asia, desde el norte de Europa
hasta el Sur de Alaska, que había sido también territorio zarista,
vendido por unos dólares al país que sería posteriormente el más
interesado en atacar y destruir la revolución y al país que la engendró.
La mayor proeza del nuevo Estado fue crear una Unión capaz de agrupar
sus recursos y compartir su tecnología con gran número de naciones
débiles y menos desarrolladas, víctimas inevitables de la explotación
colonial. ¿Sería o no conveniente en el mundo actual una verdadera
sociedad de naciones que respetara los derechos, creencias, cultura,
tecnologías y recursos de lugares asequibles del planeta que a tantos
seres humanos les gusta visitar y conocer?¿Y no sería mucho más justo
que todas las personas que hoy, en fracciones de segundo se comunican de
un extremo a otro del planeta, vean en los demás un amigo o un hermano y
no un enemigo dispuesto a exterminarlo con los medios que ha sido capaz
de crear el conocimiento humano?
Por creer que los seres humanos podrían ser capaces de albergar tales
objetivos, pienso que no hay derecho alguno a destruir ciudades,
asesinar niños, pulverizar viviendas, a sembrar terror, hambre y muerte
en todas partes. ¿En qué rincón del mundo se podrían justificar tales
hechos? Si se recuerda que al final de la masacre de la última contienda
mundial el mundo se ilusionó con la creación de las Naciones Unidas,
es porque gran parte de la humanidad la imaginó con tales perspectivas,
aunque no estuviesen cabalmente definidos sus objetivos. Un colosal
engaño es lo que se percibe hoy cuando surgen problemas que insinúan el
posible estallido de una guerra con el empleo de armas que podrían poner
fin a la existencia humana.
Existen sujetos inescrupulosos, al parecer no pocos, que consideran
un mérito su disposición a morir, pero sobre todo a matar para defender
privilegios bochornosos.
Muchas personas se asombran al escuchar las declaraciones de algunos voceros europeos de la OTAN cuando se expresan con el estilo y el rostro de las SS nazis. En ocasiones hasta se visten con trajes oscuros en pleno verano.
Nosotros tenemos un adversario bastante poderoso como lo es nuestro
vecino más próximo: Estados Unidos. Le advertimos que resistiríamos el bloqueo,
aunque eso podía implicar un costo muy elevado para nuestro país. No
hay peor precio que capitular frente al enemigo que sin razón ni derecho
te agrede. Era el sentimiento de un pueblo pequeño y aislado. El resto
de los gobiernos de este hemisferio, con raras excepciones, se habían
sumado al poderoso e influyente imperio. No se trataba por nuestra parte
de una actitud personal, era el sentimiento de una pequeña nación que
desde inicios de siglo era una propiedad no solo política, sino también
económica de Estados Unidos. España nos había cedido a ese país después
de haber sufrido casi cinco siglos de coloniaje y de un incalculable
número de muertos y pérdidas materiales en la lucha por la
independencia.
El imperio se reservó el derecho de intervenir militarmente en Cuba
en virtud de una pérfida enmienda constitucional que impuso a un
Congreso impotente e incapaz de resistir. Aparte de ser los dueños de
casi todo en Cuba: abundantes tierras, los mayores centrales azucareros,
las minas, los bancos y hasta la prerrogativa de imprimir nuestro
dinero, nos prohibía producir granos alimenticios suficientes para
alimentar la población.
Cuando la URSS se desintegró y desapareció también el Campo
Socialista, seguimos resistiendo, y juntos, el Estado y el pueblo
revolucionarios, proseguimos nuestra marcha independiente.
No deseo, sin embargo, dramatizar esta modesta historia. Prefiero más
bien recalcar que la política del imperio es tan dramáticamente
ridícula que no tardará mucho en pasar al basurero de la historia. El
imperio de Adolfo Hitler, inspirado en la codicia, pasó a la historia
sin más gloria que el aliento aportado a los gobiernos burgueses y
agresivos de la OTAN, que los convierte en el hazmerreír de Europa y el
mundo, con su euro, que al igual que el dólar, no tardará en convertirse
en papel mojado, llamado a depender del yuan y también de los rublos,
ante la pujante economía china estrechamente unida al enorme potencial
económico y técnico de Rusia.
Algo que se ha convertido en un símbolo de la política imperial es el cinismo.
Como se conoce, John McCain
fue el candidato republicano a las elecciones de 2008. El personaje
salió a la luz pública cuando en su condición de piloto fue derribado
mientras su avión bombardeaba la populosa ciudad de Hanói. Un cohete
vietnamita lo alcanzó en plena faena y nave y piloto cayeron en un lago
ubicado en las inmediaciones de la capital, colindante con la ciudad.
Un antiguo soldado vietnamita ya retirado, que se ganaba la vida
trabajando en las proximidades, al ver caer el avión y un piloto herido
que trataba de salvarse se movió para auxiliarlo; mientras el viejo
soldado prestaba esa ayuda, un grupo de la población de Hanói, que
sufría los ataques de la aviación, corría para ajustar cuentas con aquel
asesino. El mismo soldado persuadió a los vecinos que no lo hicieran,
pues era ya un prisionero y su vida debía respetarse. Las propias
autoridades yankis se comunicaron con el Gobierno rogando que no se
actuara contra ese piloto.
Aparte de las normas del Gobierno vietnamita de respeto a los
prisioneros, el piloto era hijo de un Almirante de la Armada de Estados
Unidos que había desempeñado un papel destacado en la Segunda Guerra Mundial y estaba todavía ocupando un importante cargo.
Los vietnamitas habían capturado un pez gordo en aquel bombardeo y
como es lógico, pensando en las conversaciones inevitables de paz que
debían poner fin a la guerra injusta que le habían impuesto
desarrollaron la amistad con él, que estaba muy feliz de sacar todo el
provecho posible de aquella aventura.
Esto, desde luego, no me lo contó
ningún vietnamita, ni yo lo habría preguntado nunca. Lo he leído y se
ajusta completamente a determinados detalles que conocí más tarde.
También leí un día que Mister McCain había escrito que siendo prisionero
en Vietnam, mientras era torturado, escuchó voces en español asesorando
a los torturadores qué debían hacer y cómo hacerlo. Eran voces de
cubanos, según McCain. Cuba nunca tuvo asesores en Vietnam. Sus
militares conocen sobradamente cómo hacer su guerra.
El General Giap fue uno de los jefes más brillantes de nuestra época,
que en Dien Bien Phu fue capaz de ubicar los cañones por selvas
intrincadas y abruptas, algo que los militares yankis y europeos
consideraban imposible. Con esos cañones disparaban desde un punto tan
próximo que era imposible neutralizarlos sin que las bombas nucleares
afectaran también a los invasores. Los demás pasos pertinentes, todos
difíciles y complejos, fueron empleados para imponer a las cercadas
fuerzas europeas una bochornosa rendición.
El zorro McCain sacó todo el provecho posible de las derrotas
militares de los invasores yankis y europeos. Nixon no pudo persuadir a
su consejero de Seguridad Nacional Henry Kissinger, de que aceptara la
idea sugerida por el propio Presidente cuando en momentos de
relajamiento le decía ¿Por qué no le lanzamos una de esas bombitas
Henry? La verdadera bombita llegó cuando los hombres del Presidente
trataron de espiar a sus adversarios del partido opuesto ¡Eso sí que no
podía tolerarse!
A pesar de eso lo más cínico del Sr. McCain ha sido su actuación en
el Cercano Oriente. El senador McCain es el aliado más incondicional de
Israel en las marañas del Mossad, algo que ni los peores adversarios
habrían sido capaces de imaginar. McCain participó junto a ese servicio
en la creación del Estado Islámico que se apoderó de una parte
considerable y vital de Irak, así como según se afirma, de un tercio del
territorio de Siria. Tal Estado cuenta ya con ingresos
multimillonarios, y amenaza a Arabia Saudita y otros Estados de esa
compleja región que suministra la parte más importante del combustible
mundial.
¿No sería preferible, luchar por producir más alimentos y productos
industriales, construir hospitales y escuelas para los miles de millones
de seres humanos que los necesitan desesperadamente, promover el arte y
la cultura, luchar contra enfermedades masivas que llevan a la muerte a
más de la mitad de los enfermos, a trabajadores de la salud o
tecnólogos que según se vislumbra, podrían finalmente eliminar
enfermedades como el cáncer, el ébola, el paludismo, el dengue, la
chikungunya, la diabetes y otras que afectan las funciones vitales de
los seres humanos?
Si hoy resulta posible prolongar la vida, la salud y el tiempo útil
de las personas, si es perfectamente posible planificar el desarrollo de
la población en virtud de la productividad creciente, la cultura y
desarrollo de los valores humanos ¿Qué esperan para hacerlo?
Triunfarán las ideas justas o triunfará el desastre.
Fidel Castro Ruz
Agosto 31 de 2014
10 y 25 p.m.
Tomado de:
http://www.cubadebate.cu
viernes, 29 de agosto de 2014
miércoles, 27 de agosto de 2014
sábado, 9 de agosto de 2014
domingo, 3 de agosto de 2014
jueves, 24 de julio de 2014
jueves, 17 de julio de 2014
lunes, 30 de junio de 2014
sábado, 21 de junio de 2014
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jueves, 29 de mayo de 2014
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martes, 20 de mayo de 2014
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