¿QUÉ TIEMPOS VENDRÁN? (Viernes 27-04-2012)
Antonio Aponte
¿Qué tiempos vendrán? ¿Días de epopeya? ¿O se oirán los aullidos hirientes de lo mediocre? La respuesta está en nuestra acción en los días por venir.
La Revolución Bolivariana, el pueblo humilde de Venezuela, está bajo el fuego cruzado de una agresión psicológica de alta inteligencia, es preparación de un brutal zarpazo que ya asoma con nitidez en el horizonte. Las señales son claras: "El cielo está nublado."
La operación golpista sigue el guión imperial aplicado en Panamá, Irak, Libia… es fácil descubrir sus pasos: primero crean la ficción de un gobierno peligroso para la tranquilidad de los pueblos del norte, cabalgan sobre la ola de miedo creada con los autoatentados de las Torres Gemelas y el de Madrid, activan el terror recordando aquellos episodios.
Aquí difaman con la misma desfachatez que en Irak cuando hablaron de armas de destrucción masiva. Nos acusan de “narcoestado”, los medios se encargan de hacerla creíble, aplican la doctrina Goebbels: repetir la mentira hasta convertirla en verdad.
Conseguida la ficción de “Estado peligroso”, pasan a la segunda fase: crear una situación que amerite la acción de la "caballería gringa," de los “gendarmes del mundo”. Este paso tiene variantes, pero todas crean la imagen de ingobernabilidad, de atropello a sus hipócritas derechos humanos.
Por último, pasan a los hechos: invaden, apoyan secesiones, secuestran y asesinan gobernantes.
Esta es la situación que atravesamos, frente a este peligro estamos. Que nadie se llame a engaño, ni nadie hable de pesimismo. La primera medida para triunfar es reconocer el peligro, la política de los avestruces conduce a la derrota.
Vivimos tiempos definitorios, este pueblo, su dirigencia, decidirá cómo pasaremos a la historia. Si pasaremos como un pueblo iluso, manipulado, que entregó su futuro y no supo defender a sus Libertadores, a Bolívar, Zamora, Fabricio, Américo Silva, un pueblo que, engañado por los prestidigitadores del circo imperial, negó al Comandante Chávez antes de que un gallo cantara tres veces. O pasaremos a la historia como un pueblo valiente, cimarrón, irreductible, por cuyas venas corre sangre de héroes de Ayacucho y Carabobo, de la Sierra de Iracara, de Santa Inés, del Moncada, de Cantaura, de la Comuna de París, pueblo que supo marcar el camino de la derrota del imperio capitalista, de la redención de la humanidad. Un pueblo que defendió hasta con los dientes el derecho a decidir su futuro, a su Comandante, a sus sueños.
¿Cómo seremos recordados? ¿Qué podremos contar a nuestros hijos? Esto se decidirá en los próximos días. Si no somos capaces de erguirnos sobre el engaño, si sucumbimos en lo mezquino, en lo egoísta, nos condenaremos a la nada de una existencia vacía, perderemos el sentido que surge de una historia digna.
Ahora bien, si somos capaces de elevarnos guiados por la historia sagrada que nos da fraternidad, por su amor, entonces, por fin, después de milenios, el hombre podrá vivir según el precepto Cristiano de “amaos los unos a los otros”. Fundaremos el Socialismo.
¡Con Chávez todo sin Chávez nada!
Tomado de: http://ungranodemaiz.blogspot.com
viernes, 27 de abril de 2012
Reflexiones de Fidel
Un fuego que puede quemar a todos
27 Abril 2011 Se puede estar o no de acuerdo con las ideas políticas de Gaddafi, pero la existencia de Libia como Estado independiente y miembro de las Naciones Unidas nadie tiene derecho a cuestionarlo. Todavía el mundo no ha llegado a lo que, desde mi punto de vista, constituye hoy una cuestión elemental para la supervivencia de nuestra especie: el acceso de todos los pueblos a los recursos materiales de este planeta. No existe otro en el Sistema Solar que posea las más elementales condiciones de la vida que conocemos. Los propios Estados Unidos trataron siempre de ser un crisol de todas las razas, todos los credos y todas las naciones: blancas, negras, amarillas, indias y mestizas, sin otras diferencias que no fuesen las de amos y esclavos, ricos y pobres; pero todo dentro de los límites de la frontera: al norte, Canadá; al sur, México; al este, el Atlántico y al oeste, el Pacífico. Alaska, Puerto Rico y Hawai eran simples accidentes históricos. Lo complicado del asunto es que no se trata de un noble deseo de los que luchan por un mundo mejor, lo cual es tan digno de respeto como las creencias religiosas de los pueblos. Bastarían unos cuantos tipos de isótopos radiactivos que emanaran del uranio enriquecido consumido por las plantas electronucleares en cantidades relativamente pequeñas ─ya que no existen en la naturaleza─ para poner fin a la frágil existencia de nuestra especie. Mantener esos residuos en volúmenes crecientes, bajo sarcófagos de hormigón y acero, es uno de los mayores desafíos de la tecnología. Hechos como el accidente de Chernóbil o el terremoto de Japón han puesto en evidencia esos mortales riesgos. El tema que deseo abordar hoy no es ese, sino el asombro con que observé ayer, a través del programa Dossier de Walter Martínez, en la televisión venezolana, las imágenes fílmicas de la reunión entre el jefe del Departamento de Defensa, Robert Gates, y el Ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, que visitó Estados Unidos para discutir la criminal guerra desatada por la OTAN contra Libia. Era algo difícil de creer, el Ministro inglés ganó el “Oscar”; era un manojo de nervios, estaba tenso, hablaba como un loco, daba la impresión de que escupía las palabras. Desde luego, primero llegó a la entrada de El Pentágono donde Gates lo esperaba sonriente. Las banderas de ambos países, la del antiguo imperio colonial británico y la de su hijastro, el imperio de Estados Unidos, flameaban en lo alto de ambos lados mientras se entonaban los himnos. La mano derecha sobre el pecho, el saludo militar riguroso y solemne de la ceremonia del país huésped. Fue el acto inicial. Penetraron después los dos ministros en el edificio norteamericano de la Defensa. Se supone que hablaron largamente por las imágenes que vi cuando regresaban cada uno con un discurso en sus manos, sin dudas, previamente elaborado. El marco de todo el escenario lo constituía el personal uniformado. Desde el ángulo izquierdo se veía un joven militar alto, flaco, al parecer pelirrojo, cabeza rapada, gorra con visera negra embutida casi hasta el cuello, presentando fusil con bayoneta, que no parpadeaba ni se le veía respirar, como estampa de un soldado dispuesto a disparar una bala del fusil o un cohete nuclear con la capacidad destructiva de 100 mil toneladas de TNT. Gates habló con la sonrisa y naturalidad de un dueño. El inglés, en cambio, lo hizo de la forma que expliqué. Pocas veces vi algo más horrible; exhibía odio, frustración, furia y un lenguaje amenazante contra el líder libio, exigiendo su rendición incondicional. Se le veía indignado porque los aviones de la poderosa OTAN no habían podido doblegar en 72 horas la resistencia libia. Nada más le faltaba exclamar: “lágrimas, sudor y sangre”, como Winston Churchill cuando calculaba el precio a pagar por su país en la lucha contra los aviones nazis. En este caso el papel nazifascista lo está haciendo la OTAN con sus miles de misiones de bombardeo con los aviones más modernos que ha conocido el mundo. El colmo ha sido la decisión del Gobierno de Estados Unidos autorizando el empleo de los aviones sin piloto para matar hombres, mujeres y niños libios, como en Afganistán, a miles de kilómetros de Europa Occidental, pero esta vez contra un pueblo árabe y africano, ante los ojos de cientos de millones de europeos y nada menos que en nombre de la Organización de Naciones Unidas. El Primer Ministro de Rusia, Vladimir Putin, declaró ayer que esos actos de guerra eran ilegales y rebasaban el marco de los acuerdos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Los groseros ataques contra el pueblo libio que adquieren un carácter nazifascista pueden ser utilizados contra cualquier pueblo del Tercer Mundo. Realmente me asombra la resistencia que Libia ha ofrecido. Ahora esa belicosa organización depende de Gaddafi. Si resiste y no acata sus exigencias, pasará a la historia como uno de los grandes personajes de los países árabes. ¡La OTAN atiza un fuego que puede quemar a todos!
Fidel Castro Ruz Abril 27 de 2011
7 y 34 p.m.
Tomado de: www.cubadebate.cu
27 Abril 2011 Se puede estar o no de acuerdo con las ideas políticas de Gaddafi, pero la existencia de Libia como Estado independiente y miembro de las Naciones Unidas nadie tiene derecho a cuestionarlo. Todavía el mundo no ha llegado a lo que, desde mi punto de vista, constituye hoy una cuestión elemental para la supervivencia de nuestra especie: el acceso de todos los pueblos a los recursos materiales de este planeta. No existe otro en el Sistema Solar que posea las más elementales condiciones de la vida que conocemos. Los propios Estados Unidos trataron siempre de ser un crisol de todas las razas, todos los credos y todas las naciones: blancas, negras, amarillas, indias y mestizas, sin otras diferencias que no fuesen las de amos y esclavos, ricos y pobres; pero todo dentro de los límites de la frontera: al norte, Canadá; al sur, México; al este, el Atlántico y al oeste, el Pacífico. Alaska, Puerto Rico y Hawai eran simples accidentes históricos. Lo complicado del asunto es que no se trata de un noble deseo de los que luchan por un mundo mejor, lo cual es tan digno de respeto como las creencias religiosas de los pueblos. Bastarían unos cuantos tipos de isótopos radiactivos que emanaran del uranio enriquecido consumido por las plantas electronucleares en cantidades relativamente pequeñas ─ya que no existen en la naturaleza─ para poner fin a la frágil existencia de nuestra especie. Mantener esos residuos en volúmenes crecientes, bajo sarcófagos de hormigón y acero, es uno de los mayores desafíos de la tecnología. Hechos como el accidente de Chernóbil o el terremoto de Japón han puesto en evidencia esos mortales riesgos. El tema que deseo abordar hoy no es ese, sino el asombro con que observé ayer, a través del programa Dossier de Walter Martínez, en la televisión venezolana, las imágenes fílmicas de la reunión entre el jefe del Departamento de Defensa, Robert Gates, y el Ministro de Defensa del Reino Unido, Liam Fox, que visitó Estados Unidos para discutir la criminal guerra desatada por la OTAN contra Libia. Era algo difícil de creer, el Ministro inglés ganó el “Oscar”; era un manojo de nervios, estaba tenso, hablaba como un loco, daba la impresión de que escupía las palabras. Desde luego, primero llegó a la entrada de El Pentágono donde Gates lo esperaba sonriente. Las banderas de ambos países, la del antiguo imperio colonial británico y la de su hijastro, el imperio de Estados Unidos, flameaban en lo alto de ambos lados mientras se entonaban los himnos. La mano derecha sobre el pecho, el saludo militar riguroso y solemne de la ceremonia del país huésped. Fue el acto inicial. Penetraron después los dos ministros en el edificio norteamericano de la Defensa. Se supone que hablaron largamente por las imágenes que vi cuando regresaban cada uno con un discurso en sus manos, sin dudas, previamente elaborado. El marco de todo el escenario lo constituía el personal uniformado. Desde el ángulo izquierdo se veía un joven militar alto, flaco, al parecer pelirrojo, cabeza rapada, gorra con visera negra embutida casi hasta el cuello, presentando fusil con bayoneta, que no parpadeaba ni se le veía respirar, como estampa de un soldado dispuesto a disparar una bala del fusil o un cohete nuclear con la capacidad destructiva de 100 mil toneladas de TNT. Gates habló con la sonrisa y naturalidad de un dueño. El inglés, en cambio, lo hizo de la forma que expliqué. Pocas veces vi algo más horrible; exhibía odio, frustración, furia y un lenguaje amenazante contra el líder libio, exigiendo su rendición incondicional. Se le veía indignado porque los aviones de la poderosa OTAN no habían podido doblegar en 72 horas la resistencia libia. Nada más le faltaba exclamar: “lágrimas, sudor y sangre”, como Winston Churchill cuando calculaba el precio a pagar por su país en la lucha contra los aviones nazis. En este caso el papel nazifascista lo está haciendo la OTAN con sus miles de misiones de bombardeo con los aviones más modernos que ha conocido el mundo. El colmo ha sido la decisión del Gobierno de Estados Unidos autorizando el empleo de los aviones sin piloto para matar hombres, mujeres y niños libios, como en Afganistán, a miles de kilómetros de Europa Occidental, pero esta vez contra un pueblo árabe y africano, ante los ojos de cientos de millones de europeos y nada menos que en nombre de la Organización de Naciones Unidas. El Primer Ministro de Rusia, Vladimir Putin, declaró ayer que esos actos de guerra eran ilegales y rebasaban el marco de los acuerdos del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Los groseros ataques contra el pueblo libio que adquieren un carácter nazifascista pueden ser utilizados contra cualquier pueblo del Tercer Mundo. Realmente me asombra la resistencia que Libia ha ofrecido. Ahora esa belicosa organización depende de Gaddafi. Si resiste y no acata sus exigencias, pasará a la historia como uno de los grandes personajes de los países árabes. ¡La OTAN atiza un fuego que puede quemar a todos!
Fidel Castro Ruz Abril 27 de 2011
7 y 34 p.m.
Tomado de: www.cubadebate.cu
viernes, 9 de marzo de 2012
Vladimir Putin explica su política exterior (1ª parte)
Rusia y la evolución del mundo
por Vladímir V. Poutin
La Red Voltaire reproduce el artículo que el candidato Vladimir Putin dedicó a su futura política exterior, artículo publicado en el diario Moskovskie Novosti. En esta primera parte, el candidato Putin señala la erosión del derecho internacional como resultado de la política injerencista de Occidente y enuncia la interpretación rusa de la llamada «primavera árabe» como revolución coloreada. Aborda además la catástrofe humanitaria y moral resultante del ataque contra Libia y se interroga sobre los causas del belicismo occidental en Siria. Finalmente pasa en revista los desafíos que enfrenta Rusia, específicamente en Afganistán y Corea del Norte. Cinco años después de su discurso en la conferencia de Munich, Vladimir Putin se mantiene fiel a los mismos principios. La Federación Rusa estima que tiene un papel que desempeñar como garante de la estabilidad mundial, basada en el respeto del derecho internacional.
Red Voltaire | Moscú (Rusia) | 8 de marzo de 2012
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Ya he abordado en mis artículos [1] los principales desafíos que Rusia enfrenta hoy en materia de política exterior. El tema merece, sin embargo, une discusión más detallada, y no sólo porque la política exterior sea parte integrante de toda estrategia nacional. Los desafíos externos y la evolución del mundo que nos rodea nos llevan a tomar decisiones de orden económico, cultural, presupuestario y en materia de inversiones.
Rusia forma parte de un vasto mundo, tanto desde el punto de vista de la economía y la difusión de la información como en lo tocante a la cultura. No podemos ni queremos aislarnos. Esperamos que nuestra apertura permita mejorar el bienestar y la cultura de los ciudadanos rusos y fortalecer la confianza, que está convirtiéndose en un recurso difícil de encontrar.
Pero nos apoyaremos sistemáticamente en nuestros propios intereses y objetivos, y no en decisiones dictadas por terceros. A Rusia sólo se le respeta y se le toma en serio cuando es fuerte y cuando defiende sus posiciones con firmeza. Rusia ha tenido prácticamente siempre el privilegio de poder aplicar una política exterior independiente. Y así será en el futuro. Más aún, tengo la convicción de que sólo es posible garantizar la seguridad mundial con el concurso de Rusia, y no tratando de marginarla y de debilitar sus posiciones y su capacidad de defensa.
Los objetivos de nuestra política exterior revisten un carácter estratégico, no coyuntural, y reflejan el lugar exclusivo de Rusia en el mapa político mundial, su papel en la historia y en la evolución de la civilización.
Aplicaremos, por supuesto, una política proactiva y constructiva, tendiente a fortalecer la seguridad global, a renunciar a la confrontación, a actuar con eficacia ante desafíos como la proliferación del armamento nuclear, los conflictos regionales y las crisis, el terrorismo y el tráfico de droga. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que Rusia disponga de los últimos avances del progreso científico y tecnológico, y para garantizar a nuestras empresas un lugar importante en el mercado mundial.
Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que la construcción del nuevo orden mundial, basado en las realidades geopolíticas contemporáneas, se desarrolle de forma progresiva, sin perturbaciones inútiles.
La confianza erosionada
Pienso, al igual que antes, que entre las bases principales se encuentra el derecho fundamental de todos los Estados a la seguridad, la inadmisibilidad de uso excesivo de la fuerza y el respeto al pie de la letra de los principios fundamentales del derecho internacional. El desprecio por esas reglas desestabiliza las relaciones internacionales.
Y es precisamente a través de ese prisma que vemos ciertos aspectos del comportamiento de Estados Unidos y de la OTAN, que no se inscriben en la lógica del desarrollo contemporáneo y que se basan en estereotipos de la política de bloques. Todo el mundo sabe a qué me refiero. Se trata de la expansión de la OTAN, que se traduce esencialmente en el despliegue de nuevos medios de infraestructura militar, así como de los proyectos de la propia OTAN (por iniciativa de los estadounidenses) para la instalación del escudo antimisiles (ABM) en Europa. No abordaría yo ese tema si esos planes no estuviesen desarrollándose muy cerca de las fronteras rusas, si no afectaran nuestra seguridad y si no contribuyeran a la inestabilidad del mundo.
Nuestra argumentación es harto conocida. No vale la pena exponerla nuevamente. Pero, por desgracia, nuestros socios occidentales, que se niegan a escucharla, no la están teniendo en cuenta.
Es preocupante ver que, en momentos en que nuestras “nuevas” relaciones con la OTAN no han alcanzado aún su forma definitiva, la alianza atlántica ya está cometiendo actos que en ningún modo contribuyen al establecimiento de un clima de confianza. Esa práctica afecta de por sí el calendario internacional, impide definir una agenda positiva en las relaciones internacionales y frena los cambios estructurales.
Una serie de conflictos armados, desatados bajo el pretexto de objetivos humanitarios, socava el principio secular de soberanía nacional. Otro vacío, moral y jurídico, está apareciendo en las relaciones internacionales.
Se dice a menudo que los derechos humanos están por encima de la soberanía nacional. Es innegable, de la misma manera que los crímenes contra la humanidad deben ser sancionados por la Corte Penal Internacional. Pero cuando se usan esas disposiciones para violar la soberanía nacional, cuando los derechos humanos se defienden desde el extranjero de forma selectiva y esos mismos derechos se violan durante ese proceso de “defensa”, incluyendo el sagrado derecho a la vida, ya no se trata de una causa noble sino de pura y simple demagogia.
Es importante que la ONU y el Consejo de Seguridad puedan oponerse eficazmente al dictado de ciertos países y a la arbitrariedad en la escena internacional. Nadie tiene derecho a atribuirse las prerrogativas y poderes de la ONU, sobre todo en lo tocante al uso de la fuerza contra Estados soberanos. Me refiero ante todo a la OTAN, que trata de arrogarse competencias que no corresponden a una “alianza de defensa”. Todo ello es extremadamente grave. Recordamos inútiles exhortaciones al respeto de las normas jurídicas y de la más elemental decencia humana provenientes de Estados que fueron víctimas de operaciones “humanitarias” y de bombardeos realizados en nombre de la “democracia”. Pero no fueron escuchados y no se quiso escucharlos.
Parece que la OTAN y, en primer lugar, Estados Unidos tienen su propia percepción de la seguridad, muy diferente a la nuestra. Los estadounidenses están obsesionados por la idea de garantizarse a sí mismos una invulnerabilidad absoluta, lo cual es utópico e irrealizable, tanto en el plano técnico como en el geopolítico. Ese es precisamente el fondo del problema.
La invulnerabilidad absoluta de uno implicaría la vulnerabilidad absoluta de todos los demás. Es imposible aceptar esa perspectiva. Sin embargo, por razones bien conocidas, muchos países prefieren no hablar de ello abiertamente. Rusia siempre llamará las cosas por su nombre, y lo hará abiertamente. Quisiera señalar nuevamente que la violación de los principios de unidad y del carácter inalienable de la seguridad, a pesar de los numerosos compromisos contraídos según esos principios, puede engendrar amenazas muy graves. A fin de cuentas, ello incumbe también a los Estados que, por diversas razones, dan origen a tales violaciones.
La primavera árabe: lecciones y conclusiones
Desde hace un año, el mundo se ha visto confrontado a un nuevo fenómeno. Manifestaciones contra los regímenes autoritarios contra los regímenes autoritarios han surgido en numerosos países árabes de forma prácticamente simultánea. Al principio, la primavera árabe era interpretada como portadora de una esperanza de cambios positivos. Los rusos estaban del lado de quienes aspiraban a las reformas democráticas.
Sin embargo, rápidamente resultó que en numerosos países la situación no evolucionaba según un escenario civilizado. En vez de fortalecer la democracia y de defender los derechos de las minorías, lo que vimos fue la expulsión del adversario, su derrocamiento, y como se se sustituía una fuerza dominante con otra fuerza aún más agresiva.
La injerencia externa, aliada a una de las partes en conflicto, así como el carácter militar de dicha injerencia, han contribuido a una evolución negativa de la situación. A tal extremo que ciertos países eliminaron el régimen libio gracias a la aviación, justificándose con eslóganes humanitarios. Y se alcanzó la apoteosis durante la repugnante escena del bárbaro linchamiento de Muammar el Gaddafi.
Hay que impedir que el escenario libio se reitere en Siria. Los esfuerzos de la comunidad internacional deben girar ante todo alrededor de la reconciliación en Siria. Es importante que se logre detener la violencia lo más rápidamente posible, sea cual sea el origen de esta, que se inicie al fin el diálogo nacional, sin condiciones previas, sin injerencia extranjera y respetando la soberanía del país. Ello establecería premisas para la verdadera aplicación de las medidas de democratización anunciadas por el gobierno sirio. Lo más importante es impedir una guerra civil generalizada. La diplomacia rusa ha trabajado y seguirá trabajando en ese sentido.
Después de una experiencia amarga, nos oponemos a la adopción de tales resoluciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, resoluciones que serían interpretadas como la luz verde a una injerencia militar en los procesos internos de Siria. Es en función de ese enfoque fundamental que Rusia y China bloquearon, a principios de febrero, una resolución que, por su ambigüedad, habría estimulado en la práctica la violencia ejercida por una de las partes en conflicto.
En ese sentido, dada la reacción muy violenta y casi histérica ante el veto chino y ruso, quisiera poner a nuestros colegas occidentales en guardia contra la tentación de recurrir al esquema simplificador ya utilizado anteriormente: ante la ausencia de aval del Consejo de Seguridad de la ONU, se forma una coalición con los Estados interesados y… al ataque.
La lógica misma de ese tipo de comportamiento resulta perniciosa. Y no conduce a nada bueno. En todo caso, no ayuda a solucionar la situación en un país víctima de un conflicto. Lo peor es que desestabiliza aún más el sistema internacional de seguridad en su conjunto y deteriora la autoridad y el papel central de la ONU. Debemos recordar que el derecho al veto no es un capricho sino parte integrante del orden mundial establecido por la Carta de las Naciones Unidas –por cierto, debido a la insistencia de Estados Unidos. Ese derecho implica el hecho que las decisiones a las que se opone al menos un miembro permanente del Consejo de Seguridad no pueden ser coherentes ni eficaces.
Espero que Estados Unidos y otros países tengan en cuenta esa amarga experiencia y que no traten de desencadenar una operación militar en Siria sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU. No logro entender, por demás, de dónde vienen esos “ímpetus belicosos”. ¿Por qué se carece de paciencia para elaborar un enfoque colectivo apropiado y equilibrado, sobre todo si se tiene en cuenta que ese enfoque ya venía tomando forma en el proyecto de resolución sirio anteriormente mencionado? Sólo faltaba exigir a la oposición armada lo mismo que al gobierno, específicamente el retiro de las unidades armadas presentes en las ciudades. Resulta cínico el no haber querido hacerlo. Si queremos garantizar la seguridad de los civiles, lo cual constituye la prioridad de Rusia, hay que hacer razonar a todas a las partes implicadas en el conflicto armado.
Existe también otro aspecto. Resulta que en los países que han vivido la primavera árabe, al igual que en Irak en otra época, las empresas rusas pierden las posiciones ganadas en los mercados locales a lo largo de décadas y pierden importantes contratos comerciales. Y los espacios vacíos son ocupados por los actores económicos de los países que contribuyeron al derrocamiento de los regímenes que se hallaban en el poder.
Pudiera pensarse que, en cierta medida, esos trágicos acontecimientos no tuvieron como causa la preocupación por el respeto de los derechos humanos sino el deseo de redistribuir los mercados. Como quiera que sea, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Y tenemos la intención de trabajar activamente con los nuevos gobiernos de los países árabes para restablecer rápidamente nuestras posiciones económicas.
Los acontecimientos en el mundo árabe resultan, en su conjunto, muy instructivos. Están demostrando que la voluntad de instaurar la democracia mediante el uso de la fuerza puede conducir y a menudo conduce al resultado contrario. Vemos el surgimiento de fuerzas, incluso de extremistas religiosos, que tratan de cambiar la dirección misma del desarrollo de los países y la naturaleza laica de su administración.
Rusia siempre ha mantenido buenas relaciones con los representantes moderados del Islam, cuya ideología se aproxima a las tradiciones de los musulmanes rusos. Y estamos dispuestos a desarrollar esas relaciones en las actuales condiciones. Estamos interesados en dinamizar lazos políticos, comerciales y económicos con todos los países árabes, incluyendo, y lo reitero, a aquellos que acaban de atravesar periodos de desorden. A mi entender, existen además condiciones reales que permiten que Rusia conserve intactas sus posiciones de líder en la escena del Medio Oriente, donde tenemos numerosos amigos.
En lo tocante al conflicto israelo-árabe, sigue sin aparecer la “receta milagrosa” que permitiría resolver la situación. En todo caso, no podemos cruzarnos de brazos. Dada la proximidad de nuestras relaciones con el gobierno israelí y con los dirigentes palestinos, la diplomacia rusa seguirá contribuyendo activamente al restablecimiento del proceso de paz de forma bilateral y en el marco del Cuarteto para el Medio Oriente, coordinando sus acciones con la Liga Árabe.
La primavera árabe también ha puesto de relieve el uso particularmente activo de las tecnologías avanzadas de la información y la comunicación en la formación de la opinión. Puede decirse que Internet, las redes sociales, los teléfonos celulares, etc. se han convertido, junto a la televisión, en una herramienta eficaz tanto de la política nacional como de la política internacional. Es un nuevo factor que exige reflexión, sobre todo para que mientras se sigue promoviendo la excepcional libertad de comunicación en la web, se reduzca también el riesgo de su uso por parte de terroristas y criminales.
Se usa cada vez más la noción de “poder suave” (soft power), un conjunto de herramientas y métodos que permiten alcanzar objetivos de política exterior sin recurrir a las armas, gracias a herramientas informativas y de otros tipos. Desgraciadamente, esos métodos a menudo se usan para estimular y exacerbar el extremismo, el separatismo, el nacionalismo, la manipulación de la conciencia de la opinión pública y la injerencia directa en la política nacional de los Estados soberanos.
Es importante establecer claramente la diferencia entre, por un lado, la libertad de expresión y la actividad política normal y, por el otro, el uso de herramientas ilegítimas del poder suave. No podemos más que saludar el trabajo civilizado de las organizaciones humanitarias y caritativas no gubernamentales, incluso cuando emiten críticas a las autoridades establecidas. Sin embargo, resultan inaceptables las actividades de las “seudo ONGs” y de otros organismos cuyo objetivo es desestabilizar, con apoyo extranjero, la situación en tal o más cual país.
Quiero referirme a los casos en que la actividad de una organización no gubernamental no estaba motivada por los intereses (y recursos) de los grupos sociales locales, sino financiada y mantenida por fuerzas exteriores. Existen actualmente en el mundo numerosos “agentes de influencia” de las grandes potencias, de las alianzas y las corporaciones. Cuando actúan abiertamente, se trata simplemente de formas de cabildeo civilizado. Rusia también tiene ese tipo de instituciones, como la agencia federal Rosotrudnitchestvo, la fundación Ruski mir (Mundo ruso), y nuestras principales universidades, que amplían la búsqueda de estudiantes talentosos en el exterior.
Pero Rusia no utiliza las ONGs nacionales de otros países, ni tampoco financia esas ONGs y las organizaciones políticas extranjeras con vistas a promover sus propios intereses. Tampoco lo hacen China, la India y Brasil. Para nosotros, la influencia en la política nacional y sobre la opinión pública en otros países debe ser únicamente abierta. De esa forma, la acción de los actores será lo más responsable posible.
Los nuevos desafíos y amenazas
Irán se encuentra actualmente bajo la luz de los proyectores. Es evidente que Rusia siente preocupación por la creciente amenaza de desencadenamiento de una operación militar contra ese país. Si eso ocurriese, las consecuencias serían desastrosas. Es imposible imaginar su verdadero alcance.
Estoy convencido de que ese problema debe resolverse de forma pacifica. Nosotros proponemos que se reconozca el derecho de Irán a desarrollar su programa nuclear de carácter civil, incluyendo la producción de uranio enriquecido. Pero eso debe hacerse poniendo toda la actividad nuclear iraní bajo el control minucioso y confiable del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Si eso funciona, será posible levantar todas las sanciones adoptadas contra Irán, incluyendo las de carácter unilateral. Occidente se ha dejado llevar por su tendencia a querer castigar a ciertos países. A la menor contrariedad, [Occidente] impone sanciones e incluso emprende una operación militar. Yo quisiera recordar que ya no estamos en el siglo XIX y ni siquiera en el siglo XX.
También es muy seria la situación alrededor del problema nuclear norcoreano. En contradicción con el régimen de no proliferación, Pyongyang exige abiertamente el derecho a disponer de un programa nuclear de carácter militar y ya ha realizado dos ensayos nucleares. El estatuto nuclear de Corea del Norte es inaceptable para todos. Seguimos siendo favorables a la desnuclearización de la península de Corea, por vías exclusivamente políticas y diplomáticas, y exhortamos al restablecimiento de las negociaciones a seis bandas.
Sin embargo, es evidente que no todos nuestros socios comparten ese enfoque. Tengo la convicción de que en este momento hay que ser especialmente prudentes. Son inadmisibles los intentos de poner a prueba la resistencia del nuevo dirigente norcoreano, lo cual puede provocar reacciones apresuradas.
Recordemos que Rusia y Corea del Norte tienen una frontera común y, como sabemos, nadie escoge a sus vecinos. Continuaremos un diálogo activo con el gobierno de ese país y el desarrollo de relaciones de convivencia, mientras incitamos a Pyongyang a resolver el problema nuclear. Es evidente que ello sería más fácil si se fortaleciera la atmósfera de confianza mutua en la península y se reanudara el diálogo intercoreano.
En el contexto de las pasiones que los programas nucleares de Irán y de Corea del Norte han desencadenado, se comienza a reflexionar inevitablemente sobre cómo aparecen los riesgos de proliferación del armamento nuclear y aquello que los refuerza. Tenemos la impresión de que los casos cada vez más frecuentes de injerencia extranjera, brutal e incluso armada, en los asuntos nacionales de un país pueden incitar a tal o más cual régimen autoritario (y no sólo a estos) a dotarse del arma nuclear, creyendo que la posesión de esa arma puede protegerlos. Y a quienes no la tengan sólo les queda esperar una “intervención humanitaria”.
Nos guste o no, la injerencia extranjera da lugar a esa manera de pensar. Y es por ello que aumenta, en vez de disminuir, el número de países donde las tecnologías nucleares militares están “al alcance de la mano”. En esas condiciones, crece la importancia de las zonas libres de armas de destrucción masiva creadas en diferentes partes del planeta. Por iniciativa de Rusia, ha comenzado una discusión sobre los parámetros para la creación de ese tipo de zona en el Medio Oriente.
Hay que tratar por todos los medios de que nadie se sienta tentado a obtener el arma nuclear. Para lograrlo tiene que producirse un cambio entre los propios combatientes de la no proliferación, sobre todo entre aquellos que están acostumbrados a castigar a otros países recurriendo a la fuerza militar, despreciando así la diplomacia. Fue ese, por ejemplo, el caso de Irak, cuyos problemas no han hecho más que empeorar después de casi 10 años de ocupación.
Si lográsemos eliminar por fin las razones que llevan a los Estados a tratar de poseer el arma nuclear pudiéramos dar por fin al régimen internacional de no proliferación un carácter verdaderamente universal y sólido gracias a los tratados en vigor. Gracias a ese régimen, todos los países podrían beneficiarse plenamente con la tecnología nuclear de carácter civil bajo el control del OIEA.
Eso sería muy positivo para Rusia ya que trabajamos activamente en los mercados internacionales, construimos nuevas centrales nucleares con tecnologías modernas y seguras y participamos en la creación de centros internacionales de enriquecimiento de uranio y de bancos de combustible nuclear.
El futuro de Afganistán es igualmente preocupante. Hemos respaldado la operación militar tendiente a aportar ayuda internacional a ese país. Pero el contingente militar internacional dirigido por la OTAN no ha cumplido con la misión asignada. Subsisten el peligro terrorista y la narcoamenaza provenientes de Afganistán. Mientras anuncia la retirada de sus tropas de ese país para el 2014, Estados Unidos está creando bases militares en ese mismo país y en los países vecinos sin disponer de ningún mandato para ello, sin objetivo claramente definido y sin anunciar plazos de duración de la actividad. Está claro que eso no nos conviene.
Rusia tiene intereses vitales en Afganistán. Y esos intereses son perfectamente legítimos. Afganistán es nuestro vecino inmediato y nos interesa que ese país se desarrolle de forma estable y pacífica. Y sobre todo que deje de ser la principal fuente de narcoamernaza. El tráfico de estupefacientes se ha convertido en una de las principales amenazas, está socavando el fondo genético de naciones enteras, crea un ambiente favorable a la corrupción y el crimen y conduce a la desestabilización de la situación en el propio Afganistán. Hay que señalar que la producción de estupefacientes afganos no sólo no se reduce sino que el año pasado incluso aumentó en cerca del 40%. Rusia está siendo blanco de una verdadera agresión de la heroína, que inflige une enorme perjuicio a la salud de nuestros conciudadanos.
Dada la envergadura de la amenaza que representa la droga afgana sólo es posible luchar contra ella uniéndonos, con el apoyo de la ONU y de las organizaciones regionales –la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva), la OCS (Organización de Cooperación de Shangai) y la CEI (Comunidad de Estados Independientes). Estamos dispuestos a prever un significativo aumento de la participación de Rusia en la operación de ayuda al pueblo afgano. Pero con la condición de que el contingente internacional en Afganistán actúe de manera más enérgica también en interés nuestro, de que se dedique a la destrucción física de las plantaciones de droga y los laboratorios clandestinos.
La intensificación de las operaciones antidroga en Afganistán debe acompañarse con el desmantelamiento de las redes de transporte de los opiáceos hacia los mercados externos, la supresión de los flujos financieros que sostienen el tráfico de estupefacientes, así como el bloqueo del aprovisionamiento de los productos químicos utilizados en la fabricación de heroína. El objetivo es instaurar en la región un complejo sistema de seguridad antidroga. Rusia contribuirá realmente a la eficaz unificación de los esfuerzos de la comunidad internacional por lograr un cambio radical en la lucha contra la narcoamenaza mundial.
Es difícil hacer pronósticos sobre la evolución de la situación en Afganistán. La historia nos enseña que la presencia militar extranjera no le ha aportado la paz. Sólo los afganos pueden resolver sus propios problemas. A mi entender, el papel de Rusia consiste en ayudar al pueblo afgano a crear una economía estable y a mejorar la capacidad de las fuerzas armadas nacionales en la lucha contra la amenaza del terrorismo y del tráfico de droga, con la participación activa de los países vecinos. No nos oponemos a que la oposición armada, incluyendo los talibanes, se una al proceso de reconciliación nacional, a condición de que renuncie a la violencia, de que reconozca la constitución del país y rompa sus vínculos con Al-Qaeda y con otras organizaciones terroristas. En principio, estimo que el establecimiento de un Estado afgano pacífico, estable, independiente y neutro es algo perfectamente realizable.
La inestabilidad anclada a lo largo de años y décadas es terreno fértil para el terrorismo internacional. Todo el mundo reconoce que constituye uno de los más peligrosos desafíos para la comunidad internacional. Yo quisiera subrayar que las zonas de crisis que engendran las amenazas terroristas se hallan mucho más cerca de las fronteras rusas que de las fronteras de nuestros socios europeos o americanos. Las Naciones Unidas han adoptado una Estrategia Antiterrorista Mundial, pero da la impresión de que la lucha contra ese mal no siempre se desarrolla siguiendo un plan universal común y de manera coherente sino en respuesta a las manifestaciones más agudas y bárbaras del terror, cuando llega a su apogeo la indignación pública ante acciones provocadoras de los terroristas. El mundo civilizado no debe esperar a que se produzca otra tragedia similar a la del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York o algo parecido a lo ocurrido en la escuela de Beslan para empezar a actuar de forma colectiva y decidida.
Lejos estoy, sin embargo, de negar los resultados obtenidos en la lucha contra el terrorismo internacional. Están a la vista. En estos últimos años, se ha fortalecido la cooperación entre los servicios de inteligencia y las fuerzas del orden de diversos países. Pero son evidentes las reservas en la cooperación antiterrorista. ¿Qué otra cosa podemos decir ante el hecho que hasta ahora se mantiene una política de doble rasero y que los terroristas son vistos de forma diferenciada, según los países, considerándoselos como “buenos” o “no demasiado malos”. Algunos no vacilan en utilizar a estos últimos en sus rejuegos políticos, por ejemplo, para desestabilizar regímenes considerados indeseables.
Yo diría igualmente que todas las instituciones de la sociedad –los medios de prensa, las asociaciones religiosas, las ONGs, el sistema de educación, la ciencia y las empresas– deben utilizarse plenamente en la prevención del terrorismo. Es necesario un diálogo interconfesional y, en un sentido más amplio, intercivilizacional. Rusia es un país multiconfesional y nunca hemos tenido guerras de religión. Nosotros podríamos aportar nuestra contribución a la discusión internacional sobre ese tema.
Fin de la primera parte
Vladímir V. Poutin
Traducción Red Voltaire
Tomado de: http://www.voltairenet.org
por Vladímir V. Poutin
La Red Voltaire reproduce el artículo que el candidato Vladimir Putin dedicó a su futura política exterior, artículo publicado en el diario Moskovskie Novosti. En esta primera parte, el candidato Putin señala la erosión del derecho internacional como resultado de la política injerencista de Occidente y enuncia la interpretación rusa de la llamada «primavera árabe» como revolución coloreada. Aborda además la catástrofe humanitaria y moral resultante del ataque contra Libia y se interroga sobre los causas del belicismo occidental en Siria. Finalmente pasa en revista los desafíos que enfrenta Rusia, específicamente en Afganistán y Corea del Norte. Cinco años después de su discurso en la conferencia de Munich, Vladimir Putin se mantiene fiel a los mismos principios. La Federación Rusa estima que tiene un papel que desempeñar como garante de la estabilidad mundial, basada en el respeto del derecho internacional.
Red Voltaire | Moscú (Rusia) | 8 de marzo de 2012
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Ya he abordado en mis artículos [1] los principales desafíos que Rusia enfrenta hoy en materia de política exterior. El tema merece, sin embargo, une discusión más detallada, y no sólo porque la política exterior sea parte integrante de toda estrategia nacional. Los desafíos externos y la evolución del mundo que nos rodea nos llevan a tomar decisiones de orden económico, cultural, presupuestario y en materia de inversiones.
Rusia forma parte de un vasto mundo, tanto desde el punto de vista de la economía y la difusión de la información como en lo tocante a la cultura. No podemos ni queremos aislarnos. Esperamos que nuestra apertura permita mejorar el bienestar y la cultura de los ciudadanos rusos y fortalecer la confianza, que está convirtiéndose en un recurso difícil de encontrar.
Pero nos apoyaremos sistemáticamente en nuestros propios intereses y objetivos, y no en decisiones dictadas por terceros. A Rusia sólo se le respeta y se le toma en serio cuando es fuerte y cuando defiende sus posiciones con firmeza. Rusia ha tenido prácticamente siempre el privilegio de poder aplicar una política exterior independiente. Y así será en el futuro. Más aún, tengo la convicción de que sólo es posible garantizar la seguridad mundial con el concurso de Rusia, y no tratando de marginarla y de debilitar sus posiciones y su capacidad de defensa.
Los objetivos de nuestra política exterior revisten un carácter estratégico, no coyuntural, y reflejan el lugar exclusivo de Rusia en el mapa político mundial, su papel en la historia y en la evolución de la civilización.
Aplicaremos, por supuesto, una política proactiva y constructiva, tendiente a fortalecer la seguridad global, a renunciar a la confrontación, a actuar con eficacia ante desafíos como la proliferación del armamento nuclear, los conflictos regionales y las crisis, el terrorismo y el tráfico de droga. Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que Rusia disponga de los últimos avances del progreso científico y tecnológico, y para garantizar a nuestras empresas un lugar importante en el mercado mundial.
Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para que la construcción del nuevo orden mundial, basado en las realidades geopolíticas contemporáneas, se desarrolle de forma progresiva, sin perturbaciones inútiles.
La confianza erosionada
Pienso, al igual que antes, que entre las bases principales se encuentra el derecho fundamental de todos los Estados a la seguridad, la inadmisibilidad de uso excesivo de la fuerza y el respeto al pie de la letra de los principios fundamentales del derecho internacional. El desprecio por esas reglas desestabiliza las relaciones internacionales.
Y es precisamente a través de ese prisma que vemos ciertos aspectos del comportamiento de Estados Unidos y de la OTAN, que no se inscriben en la lógica del desarrollo contemporáneo y que se basan en estereotipos de la política de bloques. Todo el mundo sabe a qué me refiero. Se trata de la expansión de la OTAN, que se traduce esencialmente en el despliegue de nuevos medios de infraestructura militar, así como de los proyectos de la propia OTAN (por iniciativa de los estadounidenses) para la instalación del escudo antimisiles (ABM) en Europa. No abordaría yo ese tema si esos planes no estuviesen desarrollándose muy cerca de las fronteras rusas, si no afectaran nuestra seguridad y si no contribuyeran a la inestabilidad del mundo.
Nuestra argumentación es harto conocida. No vale la pena exponerla nuevamente. Pero, por desgracia, nuestros socios occidentales, que se niegan a escucharla, no la están teniendo en cuenta.
Es preocupante ver que, en momentos en que nuestras “nuevas” relaciones con la OTAN no han alcanzado aún su forma definitiva, la alianza atlántica ya está cometiendo actos que en ningún modo contribuyen al establecimiento de un clima de confianza. Esa práctica afecta de por sí el calendario internacional, impide definir una agenda positiva en las relaciones internacionales y frena los cambios estructurales.
Una serie de conflictos armados, desatados bajo el pretexto de objetivos humanitarios, socava el principio secular de soberanía nacional. Otro vacío, moral y jurídico, está apareciendo en las relaciones internacionales.
Se dice a menudo que los derechos humanos están por encima de la soberanía nacional. Es innegable, de la misma manera que los crímenes contra la humanidad deben ser sancionados por la Corte Penal Internacional. Pero cuando se usan esas disposiciones para violar la soberanía nacional, cuando los derechos humanos se defienden desde el extranjero de forma selectiva y esos mismos derechos se violan durante ese proceso de “defensa”, incluyendo el sagrado derecho a la vida, ya no se trata de una causa noble sino de pura y simple demagogia.
Es importante que la ONU y el Consejo de Seguridad puedan oponerse eficazmente al dictado de ciertos países y a la arbitrariedad en la escena internacional. Nadie tiene derecho a atribuirse las prerrogativas y poderes de la ONU, sobre todo en lo tocante al uso de la fuerza contra Estados soberanos. Me refiero ante todo a la OTAN, que trata de arrogarse competencias que no corresponden a una “alianza de defensa”. Todo ello es extremadamente grave. Recordamos inútiles exhortaciones al respeto de las normas jurídicas y de la más elemental decencia humana provenientes de Estados que fueron víctimas de operaciones “humanitarias” y de bombardeos realizados en nombre de la “democracia”. Pero no fueron escuchados y no se quiso escucharlos.
Parece que la OTAN y, en primer lugar, Estados Unidos tienen su propia percepción de la seguridad, muy diferente a la nuestra. Los estadounidenses están obsesionados por la idea de garantizarse a sí mismos una invulnerabilidad absoluta, lo cual es utópico e irrealizable, tanto en el plano técnico como en el geopolítico. Ese es precisamente el fondo del problema.
La invulnerabilidad absoluta de uno implicaría la vulnerabilidad absoluta de todos los demás. Es imposible aceptar esa perspectiva. Sin embargo, por razones bien conocidas, muchos países prefieren no hablar de ello abiertamente. Rusia siempre llamará las cosas por su nombre, y lo hará abiertamente. Quisiera señalar nuevamente que la violación de los principios de unidad y del carácter inalienable de la seguridad, a pesar de los numerosos compromisos contraídos según esos principios, puede engendrar amenazas muy graves. A fin de cuentas, ello incumbe también a los Estados que, por diversas razones, dan origen a tales violaciones.
La primavera árabe: lecciones y conclusiones
Desde hace un año, el mundo se ha visto confrontado a un nuevo fenómeno. Manifestaciones contra los regímenes autoritarios contra los regímenes autoritarios han surgido en numerosos países árabes de forma prácticamente simultánea. Al principio, la primavera árabe era interpretada como portadora de una esperanza de cambios positivos. Los rusos estaban del lado de quienes aspiraban a las reformas democráticas.
Sin embargo, rápidamente resultó que en numerosos países la situación no evolucionaba según un escenario civilizado. En vez de fortalecer la democracia y de defender los derechos de las minorías, lo que vimos fue la expulsión del adversario, su derrocamiento, y como se se sustituía una fuerza dominante con otra fuerza aún más agresiva.
La injerencia externa, aliada a una de las partes en conflicto, así como el carácter militar de dicha injerencia, han contribuido a una evolución negativa de la situación. A tal extremo que ciertos países eliminaron el régimen libio gracias a la aviación, justificándose con eslóganes humanitarios. Y se alcanzó la apoteosis durante la repugnante escena del bárbaro linchamiento de Muammar el Gaddafi.
Hay que impedir que el escenario libio se reitere en Siria. Los esfuerzos de la comunidad internacional deben girar ante todo alrededor de la reconciliación en Siria. Es importante que se logre detener la violencia lo más rápidamente posible, sea cual sea el origen de esta, que se inicie al fin el diálogo nacional, sin condiciones previas, sin injerencia extranjera y respetando la soberanía del país. Ello establecería premisas para la verdadera aplicación de las medidas de democratización anunciadas por el gobierno sirio. Lo más importante es impedir una guerra civil generalizada. La diplomacia rusa ha trabajado y seguirá trabajando en ese sentido.
Después de una experiencia amarga, nos oponemos a la adopción de tales resoluciones por parte del Consejo de Seguridad de la ONU, resoluciones que serían interpretadas como la luz verde a una injerencia militar en los procesos internos de Siria. Es en función de ese enfoque fundamental que Rusia y China bloquearon, a principios de febrero, una resolución que, por su ambigüedad, habría estimulado en la práctica la violencia ejercida por una de las partes en conflicto.
En ese sentido, dada la reacción muy violenta y casi histérica ante el veto chino y ruso, quisiera poner a nuestros colegas occidentales en guardia contra la tentación de recurrir al esquema simplificador ya utilizado anteriormente: ante la ausencia de aval del Consejo de Seguridad de la ONU, se forma una coalición con los Estados interesados y… al ataque.
La lógica misma de ese tipo de comportamiento resulta perniciosa. Y no conduce a nada bueno. En todo caso, no ayuda a solucionar la situación en un país víctima de un conflicto. Lo peor es que desestabiliza aún más el sistema internacional de seguridad en su conjunto y deteriora la autoridad y el papel central de la ONU. Debemos recordar que el derecho al veto no es un capricho sino parte integrante del orden mundial establecido por la Carta de las Naciones Unidas –por cierto, debido a la insistencia de Estados Unidos. Ese derecho implica el hecho que las decisiones a las que se opone al menos un miembro permanente del Consejo de Seguridad no pueden ser coherentes ni eficaces.
Espero que Estados Unidos y otros países tengan en cuenta esa amarga experiencia y que no traten de desencadenar una operación militar en Siria sin el aval del Consejo de Seguridad de la ONU. No logro entender, por demás, de dónde vienen esos “ímpetus belicosos”. ¿Por qué se carece de paciencia para elaborar un enfoque colectivo apropiado y equilibrado, sobre todo si se tiene en cuenta que ese enfoque ya venía tomando forma en el proyecto de resolución sirio anteriormente mencionado? Sólo faltaba exigir a la oposición armada lo mismo que al gobierno, específicamente el retiro de las unidades armadas presentes en las ciudades. Resulta cínico el no haber querido hacerlo. Si queremos garantizar la seguridad de los civiles, lo cual constituye la prioridad de Rusia, hay que hacer razonar a todas a las partes implicadas en el conflicto armado.
Existe también otro aspecto. Resulta que en los países que han vivido la primavera árabe, al igual que en Irak en otra época, las empresas rusas pierden las posiciones ganadas en los mercados locales a lo largo de décadas y pierden importantes contratos comerciales. Y los espacios vacíos son ocupados por los actores económicos de los países que contribuyeron al derrocamiento de los regímenes que se hallaban en el poder.
Pudiera pensarse que, en cierta medida, esos trágicos acontecimientos no tuvieron como causa la preocupación por el respeto de los derechos humanos sino el deseo de redistribuir los mercados. Como quiera que sea, no podemos quedarnos de brazos cruzados. Y tenemos la intención de trabajar activamente con los nuevos gobiernos de los países árabes para restablecer rápidamente nuestras posiciones económicas.
Los acontecimientos en el mundo árabe resultan, en su conjunto, muy instructivos. Están demostrando que la voluntad de instaurar la democracia mediante el uso de la fuerza puede conducir y a menudo conduce al resultado contrario. Vemos el surgimiento de fuerzas, incluso de extremistas religiosos, que tratan de cambiar la dirección misma del desarrollo de los países y la naturaleza laica de su administración.
Rusia siempre ha mantenido buenas relaciones con los representantes moderados del Islam, cuya ideología se aproxima a las tradiciones de los musulmanes rusos. Y estamos dispuestos a desarrollar esas relaciones en las actuales condiciones. Estamos interesados en dinamizar lazos políticos, comerciales y económicos con todos los países árabes, incluyendo, y lo reitero, a aquellos que acaban de atravesar periodos de desorden. A mi entender, existen además condiciones reales que permiten que Rusia conserve intactas sus posiciones de líder en la escena del Medio Oriente, donde tenemos numerosos amigos.
En lo tocante al conflicto israelo-árabe, sigue sin aparecer la “receta milagrosa” que permitiría resolver la situación. En todo caso, no podemos cruzarnos de brazos. Dada la proximidad de nuestras relaciones con el gobierno israelí y con los dirigentes palestinos, la diplomacia rusa seguirá contribuyendo activamente al restablecimiento del proceso de paz de forma bilateral y en el marco del Cuarteto para el Medio Oriente, coordinando sus acciones con la Liga Árabe.
La primavera árabe también ha puesto de relieve el uso particularmente activo de las tecnologías avanzadas de la información y la comunicación en la formación de la opinión. Puede decirse que Internet, las redes sociales, los teléfonos celulares, etc. se han convertido, junto a la televisión, en una herramienta eficaz tanto de la política nacional como de la política internacional. Es un nuevo factor que exige reflexión, sobre todo para que mientras se sigue promoviendo la excepcional libertad de comunicación en la web, se reduzca también el riesgo de su uso por parte de terroristas y criminales.
Se usa cada vez más la noción de “poder suave” (soft power), un conjunto de herramientas y métodos que permiten alcanzar objetivos de política exterior sin recurrir a las armas, gracias a herramientas informativas y de otros tipos. Desgraciadamente, esos métodos a menudo se usan para estimular y exacerbar el extremismo, el separatismo, el nacionalismo, la manipulación de la conciencia de la opinión pública y la injerencia directa en la política nacional de los Estados soberanos.
Es importante establecer claramente la diferencia entre, por un lado, la libertad de expresión y la actividad política normal y, por el otro, el uso de herramientas ilegítimas del poder suave. No podemos más que saludar el trabajo civilizado de las organizaciones humanitarias y caritativas no gubernamentales, incluso cuando emiten críticas a las autoridades establecidas. Sin embargo, resultan inaceptables las actividades de las “seudo ONGs” y de otros organismos cuyo objetivo es desestabilizar, con apoyo extranjero, la situación en tal o más cual país.
Quiero referirme a los casos en que la actividad de una organización no gubernamental no estaba motivada por los intereses (y recursos) de los grupos sociales locales, sino financiada y mantenida por fuerzas exteriores. Existen actualmente en el mundo numerosos “agentes de influencia” de las grandes potencias, de las alianzas y las corporaciones. Cuando actúan abiertamente, se trata simplemente de formas de cabildeo civilizado. Rusia también tiene ese tipo de instituciones, como la agencia federal Rosotrudnitchestvo, la fundación Ruski mir (Mundo ruso), y nuestras principales universidades, que amplían la búsqueda de estudiantes talentosos en el exterior.
Pero Rusia no utiliza las ONGs nacionales de otros países, ni tampoco financia esas ONGs y las organizaciones políticas extranjeras con vistas a promover sus propios intereses. Tampoco lo hacen China, la India y Brasil. Para nosotros, la influencia en la política nacional y sobre la opinión pública en otros países debe ser únicamente abierta. De esa forma, la acción de los actores será lo más responsable posible.
Los nuevos desafíos y amenazas
Irán se encuentra actualmente bajo la luz de los proyectores. Es evidente que Rusia siente preocupación por la creciente amenaza de desencadenamiento de una operación militar contra ese país. Si eso ocurriese, las consecuencias serían desastrosas. Es imposible imaginar su verdadero alcance.
Estoy convencido de que ese problema debe resolverse de forma pacifica. Nosotros proponemos que se reconozca el derecho de Irán a desarrollar su programa nuclear de carácter civil, incluyendo la producción de uranio enriquecido. Pero eso debe hacerse poniendo toda la actividad nuclear iraní bajo el control minucioso y confiable del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Si eso funciona, será posible levantar todas las sanciones adoptadas contra Irán, incluyendo las de carácter unilateral. Occidente se ha dejado llevar por su tendencia a querer castigar a ciertos países. A la menor contrariedad, [Occidente] impone sanciones e incluso emprende una operación militar. Yo quisiera recordar que ya no estamos en el siglo XIX y ni siquiera en el siglo XX.
También es muy seria la situación alrededor del problema nuclear norcoreano. En contradicción con el régimen de no proliferación, Pyongyang exige abiertamente el derecho a disponer de un programa nuclear de carácter militar y ya ha realizado dos ensayos nucleares. El estatuto nuclear de Corea del Norte es inaceptable para todos. Seguimos siendo favorables a la desnuclearización de la península de Corea, por vías exclusivamente políticas y diplomáticas, y exhortamos al restablecimiento de las negociaciones a seis bandas.
Sin embargo, es evidente que no todos nuestros socios comparten ese enfoque. Tengo la convicción de que en este momento hay que ser especialmente prudentes. Son inadmisibles los intentos de poner a prueba la resistencia del nuevo dirigente norcoreano, lo cual puede provocar reacciones apresuradas.
Recordemos que Rusia y Corea del Norte tienen una frontera común y, como sabemos, nadie escoge a sus vecinos. Continuaremos un diálogo activo con el gobierno de ese país y el desarrollo de relaciones de convivencia, mientras incitamos a Pyongyang a resolver el problema nuclear. Es evidente que ello sería más fácil si se fortaleciera la atmósfera de confianza mutua en la península y se reanudara el diálogo intercoreano.
En el contexto de las pasiones que los programas nucleares de Irán y de Corea del Norte han desencadenado, se comienza a reflexionar inevitablemente sobre cómo aparecen los riesgos de proliferación del armamento nuclear y aquello que los refuerza. Tenemos la impresión de que los casos cada vez más frecuentes de injerencia extranjera, brutal e incluso armada, en los asuntos nacionales de un país pueden incitar a tal o más cual régimen autoritario (y no sólo a estos) a dotarse del arma nuclear, creyendo que la posesión de esa arma puede protegerlos. Y a quienes no la tengan sólo les queda esperar una “intervención humanitaria”.
Nos guste o no, la injerencia extranjera da lugar a esa manera de pensar. Y es por ello que aumenta, en vez de disminuir, el número de países donde las tecnologías nucleares militares están “al alcance de la mano”. En esas condiciones, crece la importancia de las zonas libres de armas de destrucción masiva creadas en diferentes partes del planeta. Por iniciativa de Rusia, ha comenzado una discusión sobre los parámetros para la creación de ese tipo de zona en el Medio Oriente.
Hay que tratar por todos los medios de que nadie se sienta tentado a obtener el arma nuclear. Para lograrlo tiene que producirse un cambio entre los propios combatientes de la no proliferación, sobre todo entre aquellos que están acostumbrados a castigar a otros países recurriendo a la fuerza militar, despreciando así la diplomacia. Fue ese, por ejemplo, el caso de Irak, cuyos problemas no han hecho más que empeorar después de casi 10 años de ocupación.
Si lográsemos eliminar por fin las razones que llevan a los Estados a tratar de poseer el arma nuclear pudiéramos dar por fin al régimen internacional de no proliferación un carácter verdaderamente universal y sólido gracias a los tratados en vigor. Gracias a ese régimen, todos los países podrían beneficiarse plenamente con la tecnología nuclear de carácter civil bajo el control del OIEA.
Eso sería muy positivo para Rusia ya que trabajamos activamente en los mercados internacionales, construimos nuevas centrales nucleares con tecnologías modernas y seguras y participamos en la creación de centros internacionales de enriquecimiento de uranio y de bancos de combustible nuclear.
El futuro de Afganistán es igualmente preocupante. Hemos respaldado la operación militar tendiente a aportar ayuda internacional a ese país. Pero el contingente militar internacional dirigido por la OTAN no ha cumplido con la misión asignada. Subsisten el peligro terrorista y la narcoamenaza provenientes de Afganistán. Mientras anuncia la retirada de sus tropas de ese país para el 2014, Estados Unidos está creando bases militares en ese mismo país y en los países vecinos sin disponer de ningún mandato para ello, sin objetivo claramente definido y sin anunciar plazos de duración de la actividad. Está claro que eso no nos conviene.
Rusia tiene intereses vitales en Afganistán. Y esos intereses son perfectamente legítimos. Afganistán es nuestro vecino inmediato y nos interesa que ese país se desarrolle de forma estable y pacífica. Y sobre todo que deje de ser la principal fuente de narcoamernaza. El tráfico de estupefacientes se ha convertido en una de las principales amenazas, está socavando el fondo genético de naciones enteras, crea un ambiente favorable a la corrupción y el crimen y conduce a la desestabilización de la situación en el propio Afganistán. Hay que señalar que la producción de estupefacientes afganos no sólo no se reduce sino que el año pasado incluso aumentó en cerca del 40%. Rusia está siendo blanco de una verdadera agresión de la heroína, que inflige une enorme perjuicio a la salud de nuestros conciudadanos.
Dada la envergadura de la amenaza que representa la droga afgana sólo es posible luchar contra ella uniéndonos, con el apoyo de la ONU y de las organizaciones regionales –la OTSC (Organización del Tratado de Seguridad Colectiva), la OCS (Organización de Cooperación de Shangai) y la CEI (Comunidad de Estados Independientes). Estamos dispuestos a prever un significativo aumento de la participación de Rusia en la operación de ayuda al pueblo afgano. Pero con la condición de que el contingente internacional en Afganistán actúe de manera más enérgica también en interés nuestro, de que se dedique a la destrucción física de las plantaciones de droga y los laboratorios clandestinos.
La intensificación de las operaciones antidroga en Afganistán debe acompañarse con el desmantelamiento de las redes de transporte de los opiáceos hacia los mercados externos, la supresión de los flujos financieros que sostienen el tráfico de estupefacientes, así como el bloqueo del aprovisionamiento de los productos químicos utilizados en la fabricación de heroína. El objetivo es instaurar en la región un complejo sistema de seguridad antidroga. Rusia contribuirá realmente a la eficaz unificación de los esfuerzos de la comunidad internacional por lograr un cambio radical en la lucha contra la narcoamenaza mundial.
Es difícil hacer pronósticos sobre la evolución de la situación en Afganistán. La historia nos enseña que la presencia militar extranjera no le ha aportado la paz. Sólo los afganos pueden resolver sus propios problemas. A mi entender, el papel de Rusia consiste en ayudar al pueblo afgano a crear una economía estable y a mejorar la capacidad de las fuerzas armadas nacionales en la lucha contra la amenaza del terrorismo y del tráfico de droga, con la participación activa de los países vecinos. No nos oponemos a que la oposición armada, incluyendo los talibanes, se una al proceso de reconciliación nacional, a condición de que renuncie a la violencia, de que reconozca la constitución del país y rompa sus vínculos con Al-Qaeda y con otras organizaciones terroristas. En principio, estimo que el establecimiento de un Estado afgano pacífico, estable, independiente y neutro es algo perfectamente realizable.
La inestabilidad anclada a lo largo de años y décadas es terreno fértil para el terrorismo internacional. Todo el mundo reconoce que constituye uno de los más peligrosos desafíos para la comunidad internacional. Yo quisiera subrayar que las zonas de crisis que engendran las amenazas terroristas se hallan mucho más cerca de las fronteras rusas que de las fronteras de nuestros socios europeos o americanos. Las Naciones Unidas han adoptado una Estrategia Antiterrorista Mundial, pero da la impresión de que la lucha contra ese mal no siempre se desarrolla siguiendo un plan universal común y de manera coherente sino en respuesta a las manifestaciones más agudas y bárbaras del terror, cuando llega a su apogeo la indignación pública ante acciones provocadoras de los terroristas. El mundo civilizado no debe esperar a que se produzca otra tragedia similar a la del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York o algo parecido a lo ocurrido en la escuela de Beslan para empezar a actuar de forma colectiva y decidida.
Lejos estoy, sin embargo, de negar los resultados obtenidos en la lucha contra el terrorismo internacional. Están a la vista. En estos últimos años, se ha fortalecido la cooperación entre los servicios de inteligencia y las fuerzas del orden de diversos países. Pero son evidentes las reservas en la cooperación antiterrorista. ¿Qué otra cosa podemos decir ante el hecho que hasta ahora se mantiene una política de doble rasero y que los terroristas son vistos de forma diferenciada, según los países, considerándoselos como “buenos” o “no demasiado malos”. Algunos no vacilan en utilizar a estos últimos en sus rejuegos políticos, por ejemplo, para desestabilizar regímenes considerados indeseables.
Yo diría igualmente que todas las instituciones de la sociedad –los medios de prensa, las asociaciones religiosas, las ONGs, el sistema de educación, la ciencia y las empresas– deben utilizarse plenamente en la prevención del terrorismo. Es necesario un diálogo interconfesional y, en un sentido más amplio, intercivilizacional. Rusia es un país multiconfesional y nunca hemos tenido guerras de religión. Nosotros podríamos aportar nuestra contribución a la discusión internacional sobre ese tema.
Fin de la primera parte
Vladímir V. Poutin
Traducción Red Voltaire
Tomado de: http://www.voltairenet.org
viernes, 2 de marzo de 2012
Perlas informativas del mes de febrero 2012
Pascual Serrano
Internacional
Criticar a Correa
El diario El País recogía el 8 de febrero la noticia de una sentencia judicial contra un periódico ecuatoriano. En el subtítulo decían “El exjefe de opinión del diario 'El Universo' se enfrenta a una condena a tres años de cárcel por criticar a Correa”. Lo que el diario llama “criticar” fue una columna en la que llaman al presidente ecuatoriano diez veces “dictador” y le acusan de “haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente”. Eso es algo más que criticar.
Muerte de neonatos
Para conseguir que el Congreso estadounidense aprobara el ataque a Iraq, la administración Bush y el gobierno kuwaití contrató a una empresa de relaciones públicas que organizó una gran mentira diciendo que las tropas iraquíes desconectaron las incubadoras de un hospital de Kuwait provocando la muerte de decenas de neonatos. Parece que la idea la quieren utilizar también para Siria. El 2 de septiembre de 2011 titulaban en El Mundo “Treinta bebés muertos por los cortes de electricidad del régimen sirio en Hama” con información de Efe, y, como no tuvo suficiente reperscusión, el 8 de febrero de 2012 El Mundo, con información de Afp, Dpa y Efe, vuelve a hablar de que “al menos 18 bebés en el hospital Al Walid (en el barrio de Bab Amro, habitado en su mayoría por musulmanes suníes), que según los Comités de Coordinación Local (CCL), fallecieron al dejar de funcionar sus incubadoras por el corte del suministro eléctrico. Lo curioso es que, al igual que en Kuwait, ni aparecen las imágenes, ni los testimonios de testigos directos, ni los nombres de las familias. Mientras tanto, las autoridades sirias no dejan de negarlo pero los medios siguen resucitando una noticia similar cada varios meses.
No vale la pena contar
El 17 de febrero veo en el informativo de TVE1 que cierra la empresa Lynce que había desarrollado un sistema riguroso y veraz para la contabilidad del número de personas que participa en una manifestación. Según su portavoz, los medios de comunicación no se han interesado por él, parece que a nadie le interesa conocer con precisión el número de manifestantes, los medios prefieren recoger las versiones del sector con el que más simpatizan o con los que quieren quedar bien, en lugar de informar a los ciudadanos.
Pluralidad de opiniones
Diez días después, el 18 de febrero, vuelve el diario El País a abordar la misma sentencia judicial. Lo hace con un titular claramente valorativo “El miedo y la autocensura acechan a los medios de comunicación en Ecuador”. Para apoyar la afirmación recoge solo declaraciones críticas contra la sentencia procedentes de directivos de medios opositores al gobierno ecuatoriano: del editor general del diario El Comercio, del editor general del diario Expreso, del productor ejecutivo de noticias del canal Teleamazonas y del vicepresidente de noticias del canal Ecuavisa. Ninguna opinión del gobierno ecuatoriano, ni del partido de Rafael Correa, ni de ninguna organización que le apoye, ni del ámbito judicial que defienda la independencia de la sentencia, ningún periodista ni ciudadano que la comparta. Un ejemplo más de parcialidad informativa.
Gracias griegas
El 18 de febrero se produjeron en toda Europa grandes manifestaciones y protestas en solidaridad con el pueblo griego y las medidas antisociales que su gobierno estaba aplicando por exigencia de las autoridades europeas. Cuarenta ciudades hicieron suyo el lema “Todos somos griegos”. Ese mismo día un grupo de activistas griegos, continuando con sus protestas, se reunió en la plaza Syntagma, y con la ayuda de algunas letras del alfabeto pintadas en trozos de cartón, fueron “escribiendo” los nombres de la mayoría de las ciudades que participaron. El último de todos los mensajes fue “We thank you (Muchas gracias a vosotros)”. Pues bien, el diario alemán Süddeutsche Zeitung reproduce el día 20 esa foto con el siguiente pie: “Es geschieht nicht jeden Tag, dass einem Land Schulden erlassen und Kredite in Milliardenhohe gewährt werden: In Athen danken Griechen Europa”. Su traducción sería: “No sucede todos los días que a un país le condonen las deudas y le den créditos de miles de millones: En Atenas, los griegos agradecen a Europa”. El mensaje del periódico es evidente, insinúa que ese agradecimiento a las movilizaciones de protesta en toda Europa es un agradecimiento a Alemania y a la troika europea que impuso lo recortes sociales y laborales, precisamente el objetivo de la indignación de griegos y el resto de manifestantes europeos el diario alemán lo convierte en objeto de agradecimiento por esos mismos indignados.
Y dale con Hezbola
Leo en una información del diario El País del 19 de febrero que “Hezbola, considerado una organización terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea e Israel, es el principal soporte del actual Gobierno libanés”. Una vez más debemos insistir en que no está considerado grupo terrorista por la Unión Europea según la Decisión 2011/872/PESC del Consejo del 22 de diciembre de 2001.
Ferrocidio
Con motivo del accidente de tren en Buenos Aires, El Mundo publica el 23 de febrero una información bajo el título “El 'ferrocidio' argentino”, donde destacan que en los trenes existe una publicidad institucional con una foto de Hugo Chávez y el fallecido Néstor Kirchner. El periódico las llama “gigantografías proselitistas” y “'graffiti' de propaganda política”. Y los anuncios de Coca-Cola, ¿cómo los llamarían? Por último, nos damos cuenta al final del artículo que el término “ferrocidio argentino”, se creó cuando el neoliberal Carlos Menem (1989-1999) redujo las vías operables a la séptimo parte dejando 870 pueblos fantasmas y 135.000 empleados ferroviarios en la calle.
Expolio
El 25 de febrero el diario ABC se refiere a “las 17 toneladas de monedas de plata y oro expoliadas por Odyssey Marine Exploration en mayo de 2007”. Obsérvese que utiliza el término expolio para referirse a la recogida de unas monedas del fondo del mar que viajaban en el año 1805 en un barco español. Teniendo en cuenta que ese oro procedía de las minas de Perú y se dirigía en dirección a España, ¿cómo llamarían a lo que estaba haciendo España en el siglo XIX?
Responsable del carnaval
Como ya no saben qué criticarle a Evo Morales, ahora El País saca un texto el 27 de febrero en su página de opinión, que ocupa más espacio que el editorial, criticándole que en una “celebración carnavalera” hubo bolivianos que coreaban coplas del tipo “Este presidente de buen corazón, a las ministras les quita el calzón” o “Bartolina Sisa tiene mucha fama, por eso la llevo directo a mi cama”. ¿Y qué debía hacer Evo Morales? ¿meterlos en la cárcel porque cantaran eso?
Dinero para los bancos
El 29 de febrero lo pudimos leer en toda la prensa, concretamente en Expansión: “Los bancos acuden en masa a la barra libre del BCE: piden 529.531 millones”. El Banco Central Europeo les repartía dinero a los bancos al 1 por ciento de interés. Lo curioso es que ese mismo día nos enteramos por El País que “La banca ofrece créditos al 5% a cinco años para pagar a los proveedores”. Ya se sabe que el Banco Central no puede prestar al sector público, así que cuenta redonda para los bancos. El mismo día que toman el dinero público al 1% se lo ofrecen a los ayuntamientos al 5.
España
Fotografía manipulada
El 7 de febrero se descubrió otra tropelía de las agencias internacionales. Concretamente una foto de la agencia Associated Press que supuestamente recogía una masiva manifestación de moscovitas que protestaban, bajo una temperatura de 19 grados bajo cero, contra Putin y el supuesto fraude electoral. El editor de fotos de la revista The Atlantic desveló que se trataba de una imagen de 1991 contra el gobierno comunista y Gorbachov, no de 2012. No solamente esto, también The Atlantic mostró que estaba manipulada con phoshop, clonando grupos de manifestantes para que parecieran más. De modo que siguen reciclando las manipulaciones anticomunistas de 1991 diez años después.
Frenar desahucios
En más de una ocasión he oído que uno de los logros del movimiento 15-M es impedir desahucios de viviendas por parte de los bancos. Un reportaje de El País del 12 de febrero da algunas cifras interesantes. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca y el movimiento 15-M han conseguido aplazar 114 desalojos desde el 3 de noviembre de 2010. Pero, según el Consejo Superior del Poder Judicial, en el primer trimestre de 2011 hubo 15.491 desahucios. Pero la Plataforma de Afectados Por la Hipoteca que en muchos miles de casos más se produce "autodesahucio" porque las familias entregan las viviendas cuando ya no pueden más, o, aunque no haya orden judicial de lanzamiento, se produce el desalojo real que luego no reflejan las cifras oficiales de la Justicia. Lo que le lleva a estimar que en 2010 se registraron 93.000 desalojos de viviendas, cuando las cifras oficiales reflejaron 48.000. Y esa misma fuente estima que a mediados de 2011 podrían estar en curso un millón de expedientes de desahucio que se unirían a los 250.000 que se han realizado desde el inicio de la crisis. Por tanto, el balance de los intentos de impedir los desahucios no es muy triunfante. No cuento esto para desmotivar la lucha, pero es bueno saber que los bancos están ganando la batalla.
Dos inhabilitaciones
Como el juez Garzón investigó una trama de corrupción del PP y ordenó interceptar comunicaciones entre procesados y abogados fue sentenciado a once años de inhabilitación. Si le hubiera propinado una paliza a un ciudadano rumano, le amenazara de muerte y le introdujera una pistola en la boca tendría solo dos años de suspensión. Es en lo que ha quedado la pena a cinco Mossos d'Esquadra que hicieron eso, tras el indulto del gobierno. Lo leímos en El País el 18 de febrero.
Pascual Serrano es periodista. Su último libro es "Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapuścińsky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa". Editorial Península. Barcelona
Www.pascualserrano.net
Tomado de: http://www.rebelion.org
Internacional
Criticar a Correa
El diario El País recogía el 8 de febrero la noticia de una sentencia judicial contra un periódico ecuatoriano. En el subtítulo decían “El exjefe de opinión del diario 'El Universo' se enfrenta a una condena a tres años de cárcel por criticar a Correa”. Lo que el diario llama “criticar” fue una columna en la que llaman al presidente ecuatoriano diez veces “dictador” y le acusan de “haber ordenado fuego a discreción y sin previo aviso contra un hospital lleno de civiles y gente inocente”. Eso es algo más que criticar.
Muerte de neonatos
Para conseguir que el Congreso estadounidense aprobara el ataque a Iraq, la administración Bush y el gobierno kuwaití contrató a una empresa de relaciones públicas que organizó una gran mentira diciendo que las tropas iraquíes desconectaron las incubadoras de un hospital de Kuwait provocando la muerte de decenas de neonatos. Parece que la idea la quieren utilizar también para Siria. El 2 de septiembre de 2011 titulaban en El Mundo “Treinta bebés muertos por los cortes de electricidad del régimen sirio en Hama” con información de Efe, y, como no tuvo suficiente reperscusión, el 8 de febrero de 2012 El Mundo, con información de Afp, Dpa y Efe, vuelve a hablar de que “al menos 18 bebés en el hospital Al Walid (en el barrio de Bab Amro, habitado en su mayoría por musulmanes suníes), que según los Comités de Coordinación Local (CCL), fallecieron al dejar de funcionar sus incubadoras por el corte del suministro eléctrico. Lo curioso es que, al igual que en Kuwait, ni aparecen las imágenes, ni los testimonios de testigos directos, ni los nombres de las familias. Mientras tanto, las autoridades sirias no dejan de negarlo pero los medios siguen resucitando una noticia similar cada varios meses.
No vale la pena contar
El 17 de febrero veo en el informativo de TVE1 que cierra la empresa Lynce que había desarrollado un sistema riguroso y veraz para la contabilidad del número de personas que participa en una manifestación. Según su portavoz, los medios de comunicación no se han interesado por él, parece que a nadie le interesa conocer con precisión el número de manifestantes, los medios prefieren recoger las versiones del sector con el que más simpatizan o con los que quieren quedar bien, en lugar de informar a los ciudadanos.
Pluralidad de opiniones
Diez días después, el 18 de febrero, vuelve el diario El País a abordar la misma sentencia judicial. Lo hace con un titular claramente valorativo “El miedo y la autocensura acechan a los medios de comunicación en Ecuador”. Para apoyar la afirmación recoge solo declaraciones críticas contra la sentencia procedentes de directivos de medios opositores al gobierno ecuatoriano: del editor general del diario El Comercio, del editor general del diario Expreso, del productor ejecutivo de noticias del canal Teleamazonas y del vicepresidente de noticias del canal Ecuavisa. Ninguna opinión del gobierno ecuatoriano, ni del partido de Rafael Correa, ni de ninguna organización que le apoye, ni del ámbito judicial que defienda la independencia de la sentencia, ningún periodista ni ciudadano que la comparta. Un ejemplo más de parcialidad informativa.
Gracias griegas
El 18 de febrero se produjeron en toda Europa grandes manifestaciones y protestas en solidaridad con el pueblo griego y las medidas antisociales que su gobierno estaba aplicando por exigencia de las autoridades europeas. Cuarenta ciudades hicieron suyo el lema “Todos somos griegos”. Ese mismo día un grupo de activistas griegos, continuando con sus protestas, se reunió en la plaza Syntagma, y con la ayuda de algunas letras del alfabeto pintadas en trozos de cartón, fueron “escribiendo” los nombres de la mayoría de las ciudades que participaron. El último de todos los mensajes fue “We thank you (Muchas gracias a vosotros)”. Pues bien, el diario alemán Süddeutsche Zeitung reproduce el día 20 esa foto con el siguiente pie: “Es geschieht nicht jeden Tag, dass einem Land Schulden erlassen und Kredite in Milliardenhohe gewährt werden: In Athen danken Griechen Europa”. Su traducción sería: “No sucede todos los días que a un país le condonen las deudas y le den créditos de miles de millones: En Atenas, los griegos agradecen a Europa”. El mensaje del periódico es evidente, insinúa que ese agradecimiento a las movilizaciones de protesta en toda Europa es un agradecimiento a Alemania y a la troika europea que impuso lo recortes sociales y laborales, precisamente el objetivo de la indignación de griegos y el resto de manifestantes europeos el diario alemán lo convierte en objeto de agradecimiento por esos mismos indignados.
Y dale con Hezbola
Leo en una información del diario El País del 19 de febrero que “Hezbola, considerado una organización terrorista por Estados Unidos, la Unión Europea e Israel, es el principal soporte del actual Gobierno libanés”. Una vez más debemos insistir en que no está considerado grupo terrorista por la Unión Europea según la Decisión 2011/872/PESC del Consejo del 22 de diciembre de 2001.
Ferrocidio
Con motivo del accidente de tren en Buenos Aires, El Mundo publica el 23 de febrero una información bajo el título “El 'ferrocidio' argentino”, donde destacan que en los trenes existe una publicidad institucional con una foto de Hugo Chávez y el fallecido Néstor Kirchner. El periódico las llama “gigantografías proselitistas” y “'graffiti' de propaganda política”. Y los anuncios de Coca-Cola, ¿cómo los llamarían? Por último, nos damos cuenta al final del artículo que el término “ferrocidio argentino”, se creó cuando el neoliberal Carlos Menem (1989-1999) redujo las vías operables a la séptimo parte dejando 870 pueblos fantasmas y 135.000 empleados ferroviarios en la calle.
Expolio
El 25 de febrero el diario ABC se refiere a “las 17 toneladas de monedas de plata y oro expoliadas por Odyssey Marine Exploration en mayo de 2007”. Obsérvese que utiliza el término expolio para referirse a la recogida de unas monedas del fondo del mar que viajaban en el año 1805 en un barco español. Teniendo en cuenta que ese oro procedía de las minas de Perú y se dirigía en dirección a España, ¿cómo llamarían a lo que estaba haciendo España en el siglo XIX?
Responsable del carnaval
Como ya no saben qué criticarle a Evo Morales, ahora El País saca un texto el 27 de febrero en su página de opinión, que ocupa más espacio que el editorial, criticándole que en una “celebración carnavalera” hubo bolivianos que coreaban coplas del tipo “Este presidente de buen corazón, a las ministras les quita el calzón” o “Bartolina Sisa tiene mucha fama, por eso la llevo directo a mi cama”. ¿Y qué debía hacer Evo Morales? ¿meterlos en la cárcel porque cantaran eso?
Dinero para los bancos
El 29 de febrero lo pudimos leer en toda la prensa, concretamente en Expansión: “Los bancos acuden en masa a la barra libre del BCE: piden 529.531 millones”. El Banco Central Europeo les repartía dinero a los bancos al 1 por ciento de interés. Lo curioso es que ese mismo día nos enteramos por El País que “La banca ofrece créditos al 5% a cinco años para pagar a los proveedores”. Ya se sabe que el Banco Central no puede prestar al sector público, así que cuenta redonda para los bancos. El mismo día que toman el dinero público al 1% se lo ofrecen a los ayuntamientos al 5.
España
Fotografía manipulada
El 7 de febrero se descubrió otra tropelía de las agencias internacionales. Concretamente una foto de la agencia Associated Press que supuestamente recogía una masiva manifestación de moscovitas que protestaban, bajo una temperatura de 19 grados bajo cero, contra Putin y el supuesto fraude electoral. El editor de fotos de la revista The Atlantic desveló que se trataba de una imagen de 1991 contra el gobierno comunista y Gorbachov, no de 2012. No solamente esto, también The Atlantic mostró que estaba manipulada con phoshop, clonando grupos de manifestantes para que parecieran más. De modo que siguen reciclando las manipulaciones anticomunistas de 1991 diez años después.
Frenar desahucios
En más de una ocasión he oído que uno de los logros del movimiento 15-M es impedir desahucios de viviendas por parte de los bancos. Un reportaje de El País del 12 de febrero da algunas cifras interesantes. La Plataforma de Afectados por la Hipoteca y el movimiento 15-M han conseguido aplazar 114 desalojos desde el 3 de noviembre de 2010. Pero, según el Consejo Superior del Poder Judicial, en el primer trimestre de 2011 hubo 15.491 desahucios. Pero la Plataforma de Afectados Por la Hipoteca que en muchos miles de casos más se produce "autodesahucio" porque las familias entregan las viviendas cuando ya no pueden más, o, aunque no haya orden judicial de lanzamiento, se produce el desalojo real que luego no reflejan las cifras oficiales de la Justicia. Lo que le lleva a estimar que en 2010 se registraron 93.000 desalojos de viviendas, cuando las cifras oficiales reflejaron 48.000. Y esa misma fuente estima que a mediados de 2011 podrían estar en curso un millón de expedientes de desahucio que se unirían a los 250.000 que se han realizado desde el inicio de la crisis. Por tanto, el balance de los intentos de impedir los desahucios no es muy triunfante. No cuento esto para desmotivar la lucha, pero es bueno saber que los bancos están ganando la batalla.
Dos inhabilitaciones
Como el juez Garzón investigó una trama de corrupción del PP y ordenó interceptar comunicaciones entre procesados y abogados fue sentenciado a once años de inhabilitación. Si le hubiera propinado una paliza a un ciudadano rumano, le amenazara de muerte y le introdujera una pistola en la boca tendría solo dos años de suspensión. Es en lo que ha quedado la pena a cinco Mossos d'Esquadra que hicieron eso, tras el indulto del gobierno. Lo leímos en El País el 18 de febrero.
Pascual Serrano es periodista. Su último libro es "Contra la neutralidad. Tras los pasos de John Reed, Ryzard Kapuścińsky, Edgar Snow, Rodolfo Walsh y Robert Capa". Editorial Península. Barcelona
Www.pascualserrano.net
Tomado de: http://www.rebelion.org
miércoles, 15 de febrero de 2012
Perder la fe en el capitalismo
Maciek Wisniewski*
Como subraya Susan Buck-Morss, destacada filósofa e historiadora de ideas, cuando a finales del siglo XIX Werner Sombart empezó a hablar del "capitalismo" (Marx sólo hablaba del capital), éste, aparte del sistema económico, se convirtió en un sistema de creencias.
La crisis en curso cuestionó sus dogmas, como el de los "mercados autorregulados", y los sacerdotes del capitalismo recurrieron a los rituales de austeridad, sacrificando las generaciones futuras en un altar del Mammón, para restaurar la "confianza de los mercados". A la vez llamaron a los "fieles" a seguir creyendo.
Pero la ola de la indignación y las ocupaciones en el mundo fue una muestra de la pérdida significante de la fe.
Me acuerdo de que en una plática –y en una entrevista no publicada– que fue a finales de 2007 (antes de la crisis) con don Samuel Ruiz, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, éste ya se mostraba preocupado por "la situación de este sistema social dominador, que ha ido concentrando más poder económico en menos manos, generando miseria" y que "vivíamos un clima de la conflictividad y violencia, casi de una guerra", a causa de la creciente polarización social.
Cité su carta pastoral Una nueva hora de gracia (2004), donde él insistía en las causas globales del conflicto en Chiapas y en la "urgencia de un cambio profundo en el sistema económico y político dominante", preguntando si veía en los conflictos sociales la rabia generada por el capitalismo y contestó: "Sí. Es una respuesta a esto".
En esta carta anunciaba incluso que "la estatua del sistema ya se derrumba", imagen tomada del profeta Daniel. Le pregunté por las señales de este derrumbe e indicó inmediatamente la generalización de la toma de conciencia donde se va descubriendo que la conflictividad que se vive no es individual, sino consecuencia de un sistema concreto, que ya llega a su límite y se necesita pasar al otro.
"¿Y qué sustituirá al capitalismo?", pregunté. "No lo sabemos. No tiene nombre todavía. Pero como quiera que se llame el nuevo sistema, la aspiración social es que haya una restauración de la justicia y fraternidad", contestó.
Me llamó mucho la atención esta intuición acerca del fin del sistema (lo analizan, por ejemplo, los pensadores del sistema-mundo). "Es que don Samuel no ha sido sólo un pastor, sino también político, luchador e impulsor de pensamiento que influía en las transformaciones sociales", me dijo Jorge Santiago, un colaborador de don Samuel que lo acompañó a lo largo de su obispado, cuando reflexionábamos acerca de la mirada anticapitalista del J’tatik, fruto de su adhesión a la teología de liberación e india.
Para él, el fundamento fue la "opción preferencial por los pobres" y la convicción de que la pobreza no es un resultado de la decisión individual, sino de los mecanismos sistémicos, al igual que la explotación. Un análisis que hacía con las herramientas adquiridas en espacios internos de estudio y en intercambios intelectuales. "Don Samuel hacía su tarea: se formaba para hacer un ministerio significativo", subraya Jorge Santiago. Pero añade: "Él no ha sido marxista por Marx, sino por lógica: la lucha por la tierra y problemas en Chiapas requerían según él transformaciones sistémicas".
Y nunca puso su fe en el capitalismo: "porque él no creía en la injusticia, en la guerra, ni en la pobreza como destino", asegura Santiago. La puso en Jesús Cristo, la fe que transforma y exige relaciones justas.
Según Susan Buck-Morss, para cuestionar las creencias del capitalismo hay que atacar sus estrategias sicológicas, que se apoyan en el interés privado y en la "racionalidad" (aunque el capitalismo está lleno de irracionalidad; de hecho para David Harvey la crisis "es la racionalización de un sistema irracional").
La gente en las calles, manifestando su pérdida de fe, apelaba justamente al interés común (99 por ciento) y cuestionaba la "racionalidad" del capitalismo, donde la incesante acumulación del capital no significa el bienestar de la humanidad, sino su sufrimiento y la depredación del planeta. Y ponía al desnudo las falsas promesas del sistema que en vez de justicia trae despojo; en vez de riqueza abundante, pobreza y vida precaria para la mayoría, y en vez de igualdad, la creciente brecha social.
Ha sido una gran operación y muestra de la concientización. Algo que mencionaba J’tatik y algo que él impulsó en el ámbito de las comunidades indígenas, que nos pueden servir de ejemplo: “Creo que del indígena podemos mirar que tiene conciencia y valores, como la dimensión comunitaria, necesarios para la transformación e incluso para la persistencia de la humanidad. Hay una esperanza en esta ‘toma de conciencia’ del indígena, de ser sujetos de su propia historia y de poseer valores que pueden aportar para la transformación del sistema”, me dijo.
La imagen presentada por Daniel encaja con la dimensión cuasi-religiosa del capitalismo: una vez perdida la fe, la estatua del sistema se derrumbará.
En memoria de don Samuel Ruiz García a un año de su muerte.
*Periodista polaco.
Tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2012/02/15
Como subraya Susan Buck-Morss, destacada filósofa e historiadora de ideas, cuando a finales del siglo XIX Werner Sombart empezó a hablar del "capitalismo" (Marx sólo hablaba del capital), éste, aparte del sistema económico, se convirtió en un sistema de creencias.
La crisis en curso cuestionó sus dogmas, como el de los "mercados autorregulados", y los sacerdotes del capitalismo recurrieron a los rituales de austeridad, sacrificando las generaciones futuras en un altar del Mammón, para restaurar la "confianza de los mercados". A la vez llamaron a los "fieles" a seguir creyendo.
Pero la ola de la indignación y las ocupaciones en el mundo fue una muestra de la pérdida significante de la fe.
Me acuerdo de que en una plática –y en una entrevista no publicada– que fue a finales de 2007 (antes de la crisis) con don Samuel Ruiz, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, éste ya se mostraba preocupado por "la situación de este sistema social dominador, que ha ido concentrando más poder económico en menos manos, generando miseria" y que "vivíamos un clima de la conflictividad y violencia, casi de una guerra", a causa de la creciente polarización social.
Cité su carta pastoral Una nueva hora de gracia (2004), donde él insistía en las causas globales del conflicto en Chiapas y en la "urgencia de un cambio profundo en el sistema económico y político dominante", preguntando si veía en los conflictos sociales la rabia generada por el capitalismo y contestó: "Sí. Es una respuesta a esto".
En esta carta anunciaba incluso que "la estatua del sistema ya se derrumba", imagen tomada del profeta Daniel. Le pregunté por las señales de este derrumbe e indicó inmediatamente la generalización de la toma de conciencia donde se va descubriendo que la conflictividad que se vive no es individual, sino consecuencia de un sistema concreto, que ya llega a su límite y se necesita pasar al otro.
"¿Y qué sustituirá al capitalismo?", pregunté. "No lo sabemos. No tiene nombre todavía. Pero como quiera que se llame el nuevo sistema, la aspiración social es que haya una restauración de la justicia y fraternidad", contestó.
Me llamó mucho la atención esta intuición acerca del fin del sistema (lo analizan, por ejemplo, los pensadores del sistema-mundo). "Es que don Samuel no ha sido sólo un pastor, sino también político, luchador e impulsor de pensamiento que influía en las transformaciones sociales", me dijo Jorge Santiago, un colaborador de don Samuel que lo acompañó a lo largo de su obispado, cuando reflexionábamos acerca de la mirada anticapitalista del J’tatik, fruto de su adhesión a la teología de liberación e india.
Para él, el fundamento fue la "opción preferencial por los pobres" y la convicción de que la pobreza no es un resultado de la decisión individual, sino de los mecanismos sistémicos, al igual que la explotación. Un análisis que hacía con las herramientas adquiridas en espacios internos de estudio y en intercambios intelectuales. "Don Samuel hacía su tarea: se formaba para hacer un ministerio significativo", subraya Jorge Santiago. Pero añade: "Él no ha sido marxista por Marx, sino por lógica: la lucha por la tierra y problemas en Chiapas requerían según él transformaciones sistémicas".
Y nunca puso su fe en el capitalismo: "porque él no creía en la injusticia, en la guerra, ni en la pobreza como destino", asegura Santiago. La puso en Jesús Cristo, la fe que transforma y exige relaciones justas.
Según Susan Buck-Morss, para cuestionar las creencias del capitalismo hay que atacar sus estrategias sicológicas, que se apoyan en el interés privado y en la "racionalidad" (aunque el capitalismo está lleno de irracionalidad; de hecho para David Harvey la crisis "es la racionalización de un sistema irracional").
La gente en las calles, manifestando su pérdida de fe, apelaba justamente al interés común (99 por ciento) y cuestionaba la "racionalidad" del capitalismo, donde la incesante acumulación del capital no significa el bienestar de la humanidad, sino su sufrimiento y la depredación del planeta. Y ponía al desnudo las falsas promesas del sistema que en vez de justicia trae despojo; en vez de riqueza abundante, pobreza y vida precaria para la mayoría, y en vez de igualdad, la creciente brecha social.
Ha sido una gran operación y muestra de la concientización. Algo que mencionaba J’tatik y algo que él impulsó en el ámbito de las comunidades indígenas, que nos pueden servir de ejemplo: “Creo que del indígena podemos mirar que tiene conciencia y valores, como la dimensión comunitaria, necesarios para la transformación e incluso para la persistencia de la humanidad. Hay una esperanza en esta ‘toma de conciencia’ del indígena, de ser sujetos de su propia historia y de poseer valores que pueden aportar para la transformación del sistema”, me dijo.
La imagen presentada por Daniel encaja con la dimensión cuasi-religiosa del capitalismo: una vez perdida la fe, la estatua del sistema se derrumbará.
En memoria de don Samuel Ruiz García a un año de su muerte.
*Periodista polaco.
Tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2012/02/15
domingo, 12 de febrero de 2012
jueves, 9 de febrero de 2012
Alba: Alianza de Pueblos Independientes
Ángel Guerra Cabrera
La undécima cumbre de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (Alba) –Caracas, 4 y 5 de febrero– ha sido un vibrante ejemplo de las concepciones solidarias y fraternas que la distinguen de otros mecanismos de integración. Se inició el día en que se cumplían medio siglo de la Segunda Declaración de La Habana (1962) y 20 años del movimiento cívico militar encabezado por el entonces teniente coronel Hugo Chávez (1992). La primera, uno de los documentos revolucionarios cimeros. El segundo, desencadenante de la gran revolución popular bolivariana que colocó a Chávez en el timón del Estado. Ambos, trascendentales jalones en la lucha por la segunda independencia y la integración de América Latina, aún por concluirse pero cuyo avance es evidente.
La cumbre abordó una agenda económica y política que intentaré sintetizar más adelante. Ahora me detengo en el planteamiento del presidente ecuatoriano Rafael Correa sobre la eventual exclusión de Cuba de la próxima Cumbre de las Américas, ya que simboliza singularmente la emblemática independencia respecto al imperio de los gobiernos miembros de la Alba.
“Propongo que si Cuba… no es invitada a esa Cumbre de las Américas, ningún país de la Alba... asista a dicha cumbre”, dijo Correa, y agregó: “hay que insistir en el levantamiento al bloqueo criminal contra el pueblo cubano… y rechazar esta prepotencia… de tratar de excluir a Cuba de los diferentes foros regionales”, por lo que en caso de acudir a esa reunión “un tema central… tiene que ser el levantamiento del bloqueo a Cuba”.
"Yo estoy de acuerdo contigo, Rafael, si a Cuba no se la invita a la Cumbre de las Américas, y espero que esto no vaya a alterar las relaciones con el gobierno de Colombia, no tiene nada que ver con Colombia, nosotros consideremos no asistir a esa cumbre", dijo el presidente Chávez, quien sugirió “consultar al gobierno de Colombia, que es el anfitrión…” El presidente Evo Morales: "Si Cuba va, vamos; si no va, no vamos". El presidente Raúl Castro: "Nosotros jamás hemos reclamado que se tome una medida como esa, pero no por eso vamos a dejar de apoyar esta que consideramos muy justa. Quiero agradecerlo a todos". Sobre este tema los líderes acordaron sostener en los próximos días una reunión de cancilleres de la Alba en La Habana para afinar la postura común. Por lo pronto, con la misma prepotencia aludida por Correa, el vocero del Departamento de Estado se apresuró a declarar que Cuba no califica para asistir a la cumbre. Las cancillerías latinoamericanas andarán muy ocupadas en los próximos días, no se diga la del norte revuelto y brutal… Está claro que la Cumbre de las Américas, al menos en su actual formato colonial, no tiene razón de ser en un continente que dejó de ser traspatio.
Volviendo a la reunión de Caracas, entre otras muchas decisiones, se acordó consolidar el Sistema Único de Compensación Regional (Sucre) –unidad contable de intercambio comercial entre los países de la alianza al que se han sumado otros del área– así como el Consejo de Complementación Económica, crear el Espacio Económico de la Alba y aumentar los fondos del banco de la organización. También se revisaron las medidas de apoyo permanente a Haití y se aprobó iniciar el proceso de ingreso como miembros de ese país así como de Surinam y Santa Lucía. Cabe recordar que la Alba se fundó en 2004 por Cuba y Venezuela y hoy agrupa también a Antigua, Bolivia, Dominica, Ecuador, Nicaragua y San Vicente y las Granadinas.
Fiel a su trayectoria solidaria y antimperialista la cumbre adoptó resoluciones de apoyo al derecho inalienable de Puerto Rico a la independencia y la autodeterminación, al reclamo argentino sobre las islas Malvinas y su condena a la peligrosa conducta británica, y también acordó impedir el acceso a los países miembros de los buques con bandera de Malvinas. Igualmente, condenó la política de injerencia y desestabilización de potencias extranjeras contra el gobierno de Siria y se pronunció a favor del diálogo promovido por el presidente Assad como salida a la crisis actual con base en la soberanía y la integridad territorial del país.
El anfitrión de la próxima cumbre, Roosevelt Skerrit, primer ministro de Dominica, afirmó que la Alba es la organización más transparente que existe hoy, donde nadie tiene poder de veto y se respetan todos los puntos de vista. Su homólogo cubano Raúl Castro aseguró que la Alba se ha consolidado como una verdadera alianza de pueblos independientes.
aguerra_123@yahoo.com. mx
Tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2012/02/09/
La undécima cumbre de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (Alba) –Caracas, 4 y 5 de febrero– ha sido un vibrante ejemplo de las concepciones solidarias y fraternas que la distinguen de otros mecanismos de integración. Se inició el día en que se cumplían medio siglo de la Segunda Declaración de La Habana (1962) y 20 años del movimiento cívico militar encabezado por el entonces teniente coronel Hugo Chávez (1992). La primera, uno de los documentos revolucionarios cimeros. El segundo, desencadenante de la gran revolución popular bolivariana que colocó a Chávez en el timón del Estado. Ambos, trascendentales jalones en la lucha por la segunda independencia y la integración de América Latina, aún por concluirse pero cuyo avance es evidente.
La cumbre abordó una agenda económica y política que intentaré sintetizar más adelante. Ahora me detengo en el planteamiento del presidente ecuatoriano Rafael Correa sobre la eventual exclusión de Cuba de la próxima Cumbre de las Américas, ya que simboliza singularmente la emblemática independencia respecto al imperio de los gobiernos miembros de la Alba.
“Propongo que si Cuba… no es invitada a esa Cumbre de las Américas, ningún país de la Alba... asista a dicha cumbre”, dijo Correa, y agregó: “hay que insistir en el levantamiento al bloqueo criminal contra el pueblo cubano… y rechazar esta prepotencia… de tratar de excluir a Cuba de los diferentes foros regionales”, por lo que en caso de acudir a esa reunión “un tema central… tiene que ser el levantamiento del bloqueo a Cuba”.
"Yo estoy de acuerdo contigo, Rafael, si a Cuba no se la invita a la Cumbre de las Américas, y espero que esto no vaya a alterar las relaciones con el gobierno de Colombia, no tiene nada que ver con Colombia, nosotros consideremos no asistir a esa cumbre", dijo el presidente Chávez, quien sugirió “consultar al gobierno de Colombia, que es el anfitrión…” El presidente Evo Morales: "Si Cuba va, vamos; si no va, no vamos". El presidente Raúl Castro: "Nosotros jamás hemos reclamado que se tome una medida como esa, pero no por eso vamos a dejar de apoyar esta que consideramos muy justa. Quiero agradecerlo a todos". Sobre este tema los líderes acordaron sostener en los próximos días una reunión de cancilleres de la Alba en La Habana para afinar la postura común. Por lo pronto, con la misma prepotencia aludida por Correa, el vocero del Departamento de Estado se apresuró a declarar que Cuba no califica para asistir a la cumbre. Las cancillerías latinoamericanas andarán muy ocupadas en los próximos días, no se diga la del norte revuelto y brutal… Está claro que la Cumbre de las Américas, al menos en su actual formato colonial, no tiene razón de ser en un continente que dejó de ser traspatio.
Volviendo a la reunión de Caracas, entre otras muchas decisiones, se acordó consolidar el Sistema Único de Compensación Regional (Sucre) –unidad contable de intercambio comercial entre los países de la alianza al que se han sumado otros del área– así como el Consejo de Complementación Económica, crear el Espacio Económico de la Alba y aumentar los fondos del banco de la organización. También se revisaron las medidas de apoyo permanente a Haití y se aprobó iniciar el proceso de ingreso como miembros de ese país así como de Surinam y Santa Lucía. Cabe recordar que la Alba se fundó en 2004 por Cuba y Venezuela y hoy agrupa también a Antigua, Bolivia, Dominica, Ecuador, Nicaragua y San Vicente y las Granadinas.
Fiel a su trayectoria solidaria y antimperialista la cumbre adoptó resoluciones de apoyo al derecho inalienable de Puerto Rico a la independencia y la autodeterminación, al reclamo argentino sobre las islas Malvinas y su condena a la peligrosa conducta británica, y también acordó impedir el acceso a los países miembros de los buques con bandera de Malvinas. Igualmente, condenó la política de injerencia y desestabilización de potencias extranjeras contra el gobierno de Siria y se pronunció a favor del diálogo promovido por el presidente Assad como salida a la crisis actual con base en la soberanía y la integridad territorial del país.
El anfitrión de la próxima cumbre, Roosevelt Skerrit, primer ministro de Dominica, afirmó que la Alba es la organización más transparente que existe hoy, donde nadie tiene poder de veto y se respetan todos los puntos de vista. Su homólogo cubano Raúl Castro aseguró que la Alba se ha consolidado como una verdadera alianza de pueblos independientes.
aguerra_123@yahoo.com. mx
Tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2012/02/09/
Razones del doble veto
John Saxe-Fernández
Ante el veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU a sanciones al gobierno sirio de Bashar Assad, planteadas por la coalición que encabezó Estados Unidos en la guerra de agresión contra Libia, más la Liga Árabe, las reacciones del Potomac no se hicieron esperar. Fueron airadas, pero no inesperadas. La magnitud del evento se evidenció cuando el rechazo al veto por la embajadora de Estados Unidos en la ONU (algo "vergonzoso", dijo) se acompañó con declaraciones de la secretaria de Estado Hillary Clinton y del presidente Barack Obama. La primera exclamó que era "una farsa" mientras Obama evidenció la intención de "regime change", de lo que a todas luces es un operativo "diplo-militar" de largo alcance y de larga data, con la mira en Irán, ya que Siria es parte del crucial abanico de alianzas en el Cáucaso y Asia Central de Teherán. Al tiempo que exige la renuncia de Assad y cierra su embajada en Damasco –seguido por su acólito que despacha en Downing Street– Obama congeló los activos del banco central iraní en Estados Unidos.
La secretaria de Estado, en peligroso desapego a la sustancia y las formas de la convivencia internacional, golpeteó la exigua credibilidad de la ONU al decir que "ante la neutralización del Consejo de Seguridad, hemos de redoblar nuestros esfuerzos fuera de la ONU, junto con los aliados y socios que apoyan el derecho del pueblo sirio a tener un futuro mejor". Este exhorto al abandono del derecho internacional y de instituciones necesarias para una salida no-bélica en Siria –y en el mundo– ocurre cuando la posición de Ban Ki-Moon para mediar en el conflicto sirio está por los suelos, ya que al exigir a Assad "poner fin a la violencia" y "dejar de matar a sus compatriotas" (La Jornada, 16/I/2012) sin investigar y determinar los orígenes y actores internos y externos involucrados en la escalada de violencia, que reporta 5 mil bajas, se adhiere de manera torpe a las presiones que impulsan el "regime change", lesionando la capacidad de la ONU para conciliar las partes en conflicto, más aún cuando fuentes que han asesorado a la Secretaría General establecen como necesaria –y factible– una identificación de los impulsores, no sólo del creciente flujo clandestino de armas, que alimenta una violencia tipo "guerra civil" (¿como en México con Rápido y Furioso?), sino también del financiamiento y de la acción de agentes de inteligencia y de provocación, que actúan entre los grupos opositores, lo que recuerda un largo rosario de episodios de "regime change", que desembocaron, en el caso de Irán, en el derrocamiento de Mossadeg en 1953. Fue un momento clave en el ascenso hegemónico de Estados Unidos, registrado en el imprescindible estudio de Stephen Kinzer, All the Sha’s Men (New York, Wiley & Sons, 2003), que permite visualizar el contexto más amplio de los traumáticos eventos en Siria, ahora en momentos de declive del hegemón y también con Irán, su petróleo y su postura geopolítica, en la mira.
Los misteriosos "esfuerzos fuera de la ONU" mencionados por Clinton, se aclaran al recordar que en una entrevista con Amy Goodman (marzo de 2007) el general Wesley Clark, ex comandante de la OTAN, reveló que sólo una semana después de los ataques del 11/S ya circulaban en el Pentágono los planes de guerra contra Irak, y que en octubre de 2001, cuando Estados Unidos bombardeaba Afganistán, se le informó que además de Irak y Afganistán, los planes incluían acciones bélicas, entre otros países, contra Libia, Siria e Irán, este último pieza clave de la estrategia estadunidense para la restauración hegemónica en Eurasia, un delirio neoconservador en curso, que puede desembocar en un desastre mundial.
La intención de fondo del operativo en Siria e Irán –y del despliegue antibalístico de Estados Unidos– es acosar y frenar el ascenso de Rusia y China en una ecuación geopolítica euroasiática en la que los múltiples vínculos de Teherán con Moscú y Beijing se presentan como obstáculo mayor al control de los campos petroleros gigantes y supergigantes del Golfo Pérsico y África, y de vastos recursos energéticos y posiciones estratégicas en el Cáucaso o los corredores de acceso a la cuenca del Caspio.
Como bien plantea Mahdi Darius Nazemroaya (Strategic Culture Foundation) "Irán es un pivote geoestratégico. Toda la ecuación geopolítica de Eurasia cambiaría sobre la base de la órbita política de Irán", y advierte que si por un regime change, Teherán se aliara con Estados Unidos y fuera hostil a Beijing y Moscú, "podría generar serios daños a Rusia y China, creando gran disturbio en esas naciones. Esto ocurriría por sus lazos étnico-culturales, linguísticos, económicos, religiosos y geopolíticos con el Cáucaso y Asia Central".
http://jsaxef.blogspot.com
Tomado de:http: //www.jornada.unam.mx/2012/02/09/
Ante el veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU a sanciones al gobierno sirio de Bashar Assad, planteadas por la coalición que encabezó Estados Unidos en la guerra de agresión contra Libia, más la Liga Árabe, las reacciones del Potomac no se hicieron esperar. Fueron airadas, pero no inesperadas. La magnitud del evento se evidenció cuando el rechazo al veto por la embajadora de Estados Unidos en la ONU (algo "vergonzoso", dijo) se acompañó con declaraciones de la secretaria de Estado Hillary Clinton y del presidente Barack Obama. La primera exclamó que era "una farsa" mientras Obama evidenció la intención de "regime change", de lo que a todas luces es un operativo "diplo-militar" de largo alcance y de larga data, con la mira en Irán, ya que Siria es parte del crucial abanico de alianzas en el Cáucaso y Asia Central de Teherán. Al tiempo que exige la renuncia de Assad y cierra su embajada en Damasco –seguido por su acólito que despacha en Downing Street– Obama congeló los activos del banco central iraní en Estados Unidos.
La secretaria de Estado, en peligroso desapego a la sustancia y las formas de la convivencia internacional, golpeteó la exigua credibilidad de la ONU al decir que "ante la neutralización del Consejo de Seguridad, hemos de redoblar nuestros esfuerzos fuera de la ONU, junto con los aliados y socios que apoyan el derecho del pueblo sirio a tener un futuro mejor". Este exhorto al abandono del derecho internacional y de instituciones necesarias para una salida no-bélica en Siria –y en el mundo– ocurre cuando la posición de Ban Ki-Moon para mediar en el conflicto sirio está por los suelos, ya que al exigir a Assad "poner fin a la violencia" y "dejar de matar a sus compatriotas" (La Jornada, 16/I/2012) sin investigar y determinar los orígenes y actores internos y externos involucrados en la escalada de violencia, que reporta 5 mil bajas, se adhiere de manera torpe a las presiones que impulsan el "regime change", lesionando la capacidad de la ONU para conciliar las partes en conflicto, más aún cuando fuentes que han asesorado a la Secretaría General establecen como necesaria –y factible– una identificación de los impulsores, no sólo del creciente flujo clandestino de armas, que alimenta una violencia tipo "guerra civil" (¿como en México con Rápido y Furioso?), sino también del financiamiento y de la acción de agentes de inteligencia y de provocación, que actúan entre los grupos opositores, lo que recuerda un largo rosario de episodios de "regime change", que desembocaron, en el caso de Irán, en el derrocamiento de Mossadeg en 1953. Fue un momento clave en el ascenso hegemónico de Estados Unidos, registrado en el imprescindible estudio de Stephen Kinzer, All the Sha’s Men (New York, Wiley & Sons, 2003), que permite visualizar el contexto más amplio de los traumáticos eventos en Siria, ahora en momentos de declive del hegemón y también con Irán, su petróleo y su postura geopolítica, en la mira.
Los misteriosos "esfuerzos fuera de la ONU" mencionados por Clinton, se aclaran al recordar que en una entrevista con Amy Goodman (marzo de 2007) el general Wesley Clark, ex comandante de la OTAN, reveló que sólo una semana después de los ataques del 11/S ya circulaban en el Pentágono los planes de guerra contra Irak, y que en octubre de 2001, cuando Estados Unidos bombardeaba Afganistán, se le informó que además de Irak y Afganistán, los planes incluían acciones bélicas, entre otros países, contra Libia, Siria e Irán, este último pieza clave de la estrategia estadunidense para la restauración hegemónica en Eurasia, un delirio neoconservador en curso, que puede desembocar en un desastre mundial.
La intención de fondo del operativo en Siria e Irán –y del despliegue antibalístico de Estados Unidos– es acosar y frenar el ascenso de Rusia y China en una ecuación geopolítica euroasiática en la que los múltiples vínculos de Teherán con Moscú y Beijing se presentan como obstáculo mayor al control de los campos petroleros gigantes y supergigantes del Golfo Pérsico y África, y de vastos recursos energéticos y posiciones estratégicas en el Cáucaso o los corredores de acceso a la cuenca del Caspio.
Como bien plantea Mahdi Darius Nazemroaya (Strategic Culture Foundation) "Irán es un pivote geoestratégico. Toda la ecuación geopolítica de Eurasia cambiaría sobre la base de la órbita política de Irán", y advierte que si por un regime change, Teherán se aliara con Estados Unidos y fuera hostil a Beijing y Moscú, "podría generar serios daños a Rusia y China, creando gran disturbio en esas naciones. Esto ocurriría por sus lazos étnico-culturales, linguísticos, económicos, religiosos y geopolíticos con el Cáucaso y Asia Central".
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Tomado de:http: //www.jornada.unam.mx/2012/02/09/
miércoles, 8 de febrero de 2012
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