viernes, 28 de abril de 2017
domingo, 23 de abril de 2017
JUGANDO CON FUEGO
Elías Jaua Milano.
El Gobernador de un Estado Federal de la República Bolivariana de Venezuela, el opositor Henrique Capriles Radonsky, rodeado de funcionarios de la policía estadal a su mando, no uniformados, participa en manifestaciones violentas donde se obstaculizan autopistas principales, se destruye infraestructura pública y privada, y se confrontan a los cuerpos de seguridad ciudadana del Estado Nacional. Lo propio hacen otros alcaldes y diputados de la oposición.
El diputado Freddy Guevara, Secretario General de la organización terrorista Voluntad Popular, dirige personalmente las acciones violentas contra los cuerpos de orden público. Pistoleros vinculados a dirigentes nacionales de la MUD, hieren a decenas de funcionarios policiales, asesinan a un funcionario militar en el estado Miranda y a una ciudadana, ajena a las manifestaciones, en el estado Táchira.
Grupos de criminales, contratados por dirigentes opositores, enfrentan de manera focalizada con armas en la mano al Estado; queman instalaciones públicas, saquean, destruyen la propiedad privada de pequeños comerciantes y atacan cobardemente un Hospital Materno Infantil.
Este resumen de los hechos más graves, planificados y perpetrados por la contrarrevolución venezolana durante los últimos 15 días, demuestra que su dirigencia ha tomado la decisión de desbordar los límites de lo político y escalar hacia una situación de violencia que pone en riesgo la paz de la República.
Las razones que los han llevado a tomar tan irresponsable decisión, las ha explicado el Presidente Nicolás Maduro Moros: La orden de los fundamentalistas que hoy ocupan la estructura de poder del Imperio Norteamericano, de generar el caos para justificar la intervención extranjera en nuestra Patria; en segundo lugar, impedir el proceso de recuperación económica y social que iniciamos este primer trimestre del 2017, tras cuatros años de guerra económica; y en tercer lugar la incapacidad política y la falta de cohesión interna que los llevaron al fracaso de su gestión en la Asamblea Nacional, lo cual ha hecho que sus bases pierdan la confianza en ellos como dirigentes. Esos tres elementos los llevan a las acciones desesperadas de foquismo terroristas, con el fin de provocar una guerra civil en el país. Es una apuesta al todo o nada. La historia no los perdonará.
Frente a este criminal y aventurero camino escogido por toda la MUD, los mejores antídotos políticos son la voluntad de paz de la inmensa mayoría de los venezolanos y las venezolanas; la movilización popular revolucionaria; la unión cívico militar; el ejercicio de la autoridad democrática del Estado para neutralizar estas acciones, desmantelar la estructura generadora de violencia y condenar penalmente a los responsables materiales e intelectuales.
Igualmente, debemos perseverar en la agenda de trabajo y mantener nervios de acero para no sobredimensionar las acciones terroristas, y tomar decisiones erradas que nos lleven a morder el peine de una guerra fratricida entre compatriotas.
La MUD está jugando con fuego, no podrán incendiar a Venezuela, pero se pueden quemar ellos mismos las manos. Nosotros insistiremos en el diálogo y en un desenlace político electoral trascendente que logre la superación del conflicto en esta coyuntura, de manera pacífica. Dios mediante, pueblo mediante, así será.
Tomado de: https://eliasjauavzla.wordpress.com/
miércoles, 19 de abril de 2017
domingo, 16 de abril de 2017
Doctor Insólito en la Casa Blanca
Por: Atilio Borón
Ante el desenfreno guerrerista que se ha apoderado de Donald Trump, en un giro de ciento ochenta grados en relación a sus promesas de campaña e inclusive las primeras semanas de su gestión en la Casa Blanca, cabe formularse la siguiente pregunta: ¿Quién decide la política exterior de Estados Unidos?
En el pasado esta era producto de una tríada compuesta por el Departamento de Estado, la “comunidad de inteligencia” y especialmente la CIA, y el Pentágono. El Congreso tenía un papel mucho menor aunque, coyunturalmente, podía en ciertas ocasiones ejercer una cierta influencia. El presidente escuchaba todas las opiniones y finalmente decidía el curso de acción a tomar. Pero ya desde los años de Bill Clinton la incidencia del Departamento de Estado comenzó a menguar. Fue la propia Madeleine Albright, que ocupó esa Secretaría en el segundo turno de Clinton, quien años más tarde anunciaría el cambio en la misión de la cartera que había estado a su cargo. En términos generales su argumento podría resumirse en estos términos: “antes el Departamento de Estado fijaba la política exterior y el Pentágono la respaldaba con la fuerza disuasiva de sus armas. Ahora es éste quien la determina, y a los diplomáticos nos cabe la misión de explicarla y de lograr que otros gobiernos nos acompañen en nuestra tarea.” Y, recordaba en otra ocasión, que Estados Unidos debe guiar la formulación de la política exterior por el siguiente principio: “el multilateralismo cuando sea posible, el unilateralismo cuando sea necesario”.
Las recientes decisiones bélicas de Trump, violando la Carta de las Naciones Unidas y toda la legalidad internacional, señalan inequívocamente que el Pentágono se ha hecho cargo del tema y que una lógica estrechamente militar preside las intervenciones de Washington en la escena mundial. Siria y Afganistán son dos hitos que marcan este funesto tránsito, y se anticipa que en las próximas horas podría haber un ataque a Corea del Norte para disuadirla de efectuar un nuevo ensayo nuclear previsto para este fin de semana. Si este llegara a producirse la respuesta de Pyonjang podría ser muy violenta, lanzando una represalia sobre blancos preseleccionados en Corea del Sur que desencadenaría una tremenda reacción en cadena.
La militarización de la política exterior de Estados Unidos no es nueva sino que viene afianzándose desde hace muchos años. Sólo que después de los atentados del 11 de Septiembre del 2001 su ritmo se aceleró y adquirió renovados ímpetus en las últimas semanas con los ataques ordenados por Trump. Este conformó un gabinete en donde hay una presencia sin precedentes de militares, en funciones o retirados; ordenó un aumento del presupuesto militar y otorgó más facultades al Departamento de Defensa. Barack Obama no hizo nada para revertir esta nefasta tendencia aunque, en un momento, creyó necesario advertir los riesgos de reducir los problemas y desafíos del sistema internacional a sus aspectos militares. En una conferencia dictada en la Academia Militar de West Point en Mayo de 2014 elogió a su audiencia diciendo que su país tenía las mejores fuerzas armadas del mundo. Pero, apelando a un aforismo muy popular en Estados Unidos agregó que “el hecho de tener el mejor martillo no significa que cada problema sea un clavo”.
La deriva en la cual se encuentra inmersa la Casa Blanca en las últimas semanas desoye explícitamente la advertencia de Obama, de quien podrán decirse muchas cosas menos de haber sido una “paloma”. Ni un solo día de sus ocho años de presidencia Estados Unidos dejó de estar en guerra. Pero se daba cuenta de los riesgos que entrañaba la completa militarización de la política exterior y reservaba algún espacio para la negociación diplomática. Trump y su equipo de “halcones” en cambio creen que basta con el martillo del único ejército global del planeta para enfrentar los desafíos de un sistema internacional en irreversible transición hacia el policentrismo. Interrogado por los periodistas si había ordenado arrojar la “madre de todas las bombas” sobre un objetivo en Afganistán (y cuyo resultado práctico es difícil de dilucidar, dado lo mentiroso de la información reinante) la respuesta de Trump fue espeluznante: “Lo que yo hago es autorizar a mis militares. … Les he dado mi total autorización, y eso es lo que ellos están haciendo.” O sea, que el Pentágono ha obtenido un cheque en blanco del magnate neoyorquino y la seguridad y la supervivencia de la especie humana enfrentan un serio riesgo debido a que la mortífera dialéctica de las armas puede terminar desatando una guerra termonuclear que, aún si fuera limitada, tendría efectos catastróficos sobre la vida en el planeta Tierra. Ojalá que este aciago curso de acción sea interrumpido antes de que sea demasiado tarde. Si no, será cuestión de ver otra vez el magnífico film de Stanley Kubrick, “Dr Insólito, o cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba” para anticipar lo que, desgraciadamente, podría ser nuestro futuro.
Tomado de: http://www.cubadebate.cu/
miércoles, 12 de abril de 2017
¿Cuánto vale una foto para la oposición venezolana?
AMR/vtactual
Caracas, 06 Abr. AVN.- "Cada quien sabía cuál era su trabajo en las protestas estudiantiles, algunos provocaban, otros se enfrentaban a los guardias y era justo en ese momento cuando yo aprovechaba para tomar la foto perfecta... si tenía suerte... eran 100 dólares seguros para mí". Elba Camacho, Fotógrafa Encubierta, Guarimbas 2014, Venezuela.
La primera vez que me topé con Elba (nombre ficticio) fue en un curso de producción audiovisual de una reconocida Escuela Audiovisual de Caracas. La mayoría de los presentes eran estudiantes muy jóvenes provenientes de algunas universidades privadas del país, UCAB, Monteávila, Santa Rosa y Santa María, por nombrar algunas.
Elba tiene 23 años y es estudiante de Comunicación Social de la Universidad Monteávila. Su decisión de contarnos la experiencia que vivió obedece a una lección que le dio la vida, en el año 2016, que le hizo cambiar de opinión respecto a la violencia, la manipulación y las mentiras.
Fotografiando las guarimbas
Su primer contacto con el Movimiento de Estudiantes por la "Libertad y la Democracia" fue en diciembre del año 2013, cuando su novio Marcos la llevó a una de las reuniones del llamado "movimiento estudiantil", realizada en la casa de un reconocido diputado de la oposición de la Asamblea Nacional.
La fecha estaba escogida: el 12 de febrero del 2014 comenzarían las protestas pacíficas en el país con la finalidad de derrocar al gobierno de Nicolás Maduro. Su trabajo no sería con bombas mololtov, ni piedras, ni cauchos, "yo le tengo pavor a la candela, al menos mientras yo sea quien manipule esas cosas, eso no se me da...", comenta Elba.
"Marcos y yo tenemos bastante tiempo tomando fotos de la ciudad y de nuestros viajes por las playas del país. Un año antes de las guarimbas (como comúnmente se le llama a estas protestas en Venezuela), mi mamá logró acumular 800 dólares de los cupos de internet de CADIVI y me compré mi cámara digital semi profesional. Desde allí nunca la soltaba, así que me propuse hacer un curso y agarré bastante experiencia en esto", relata Elba.
Su cámara Canon se convirtió en su arma de ataque dentro de las protestas. "Me pidieron que fotografiara todo lo que sucediera durante esos días y que si entre mis fotos había una digna que calificara para una gran portada, me pagaban 100 dólares; por las otras fotos el pago era menor, algunas 50$, otras 20$, todo dependía del impacto que ellas tuvieran en las personas que estaban financiando las protestas", explica Elba.
La chica estaba muy contenta, por fín tendría un trabajo "serio y arriesgado" como ella misma explica. Su primera impresión no fue muy buena, por un momento dudó en hacer la "chamba" porque muchas de las conversaciones preparativas mencionaban armas de fuego, guayas y ataques a ministerios y lugares públicos. "No sé si sería porque estaba más chama, pero en aquel entonces me parecía emocionante luchar por mi país en esas protestas, al menos eso era lo que yo creía que hacía", lamenta Elba.
Provocar a los GNB, el momento perfecto
El método para hacer buenas fotos durante las protestas se lo explicó una ex profesora de la universidad durante las reuniones secretas preparativas. El trabajo de Elba consistía en rodear con su cámara el momento exacto en el que uno de los protestantes atacara a un Guardia Nacional (GNB) o a un agente de la Policía Nacional Bolivariana (PNB).
"La idea era resaltar la reacción de los guardias hacia los muchachos que estaban protestando. Si un guardia agredía a uno de mis compañeros, o se defendía, el trabajo estaba hecho, mientras más se pudiera mostrar la 'represión' de los GNB, mejor. Cada quien sabía cuál era su trabajo en las protestas, algunos provocaban, otros se enfrentaban a los policías y era justo en ese momento cuando yo aprovechaba para tomar la foto perfecta, si tenía suerte, eran 100 dólares seguros para mí...".
Pero la cobertura durante las protestas violentas del año 2014 no sólo la realizaba Elba. Según sus cálculos, captaron entre 20 o 30 personas con cámaras de diferentes tipos ubicadas no sólo en las calles, sino en los edificios y alrededores de toda la zona prevista. No sólo cámaras fotográficas registraban lo sucedido, Elba cuenta que hubo varias productoras del país a las cuales se les pagaba de 500 dólares a 1.000 dólares por filmar los sucesos.
"Reporte Confidencial creo que fueron de los mejores pagados en aquella época, esa gente tenía desde cámaras Go Pro, Réflex, Drones y cualquier cantidad de equipos modernos para hacer videos. Tú revisas el canal de Youtube y es impresionante la calidad de los trabajos audiovisuales, esa gente se hizo sus dólares con las guarimbas", afirma Elba.
A medida que pasaban los días las protestas se intensificaban y el trabajo de tomar fotos se hacía muy complicado. "Las bombas lacrimógenas me afectaban mucho, realmente había que armarse con vinagre y jarabe antiácido para aguantar la pela, yo me sentía desgastada, pero cuando me pagaban las cosas cambiaban, por primera vez sentía que hacía algo por mi cuenta y no tenía que pedirle plata a mis padres", cuenta Elba.
"Recuerdo que en las azoteas de varios edificios se hacían guardias para tomar fotos o grabar con los celulares y cámaras desde arriba; el problema de hacer fotos desde las alturas de noche es la luz. Las guarimbas se extendían hasta la madrugada y ese era mi horario preferido porque en las mañanas yo estudiaba, así que yo escogía las calles", comenta.
Durante los 3 meses y medio que duraron las protestas de la oposición venezolana, Elba sólo logró sacar 3 grandes fotos (las de 100$) que salieron 2 en un medio internacional y una en un medio digital nacional. Por las otras fotos sólo obtuvo 50 dólares (4 más) y al resto le pagaban 1.000 Bs. por día, dependiendo de las fotos que lograran.
Hasta allí el pasado guarimbero de Elba era sólo un recuerdo con algo de gloria fotográfica y sin mucho más que contar que sus ataques de alergia por las bombas molotov o los sustos que tuvo que pasar para tomar una foto digna de muchos dólares.
El pasado siempre te persigue
A principios del mes de mayo, el gobierno venezolano ya había controlado algunas de las protestas que sólo se daban en el Municipio Chacao del Área Metropolitana de Caracas. El 8 de mayo, cerca de las tres de la mañana, efectivos de la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana desalojaron los campamentos estudiantiles instalados por semanas en la Plaza Alfredo Sadel, Las Mercedes, Plaza Bolívar de Chacao, Santa Fe y en la Torre HP donde funciona la sede en Venezuela de Naciones Unidas.
Ese día Elba tomaría fotos en Los Palos Grandes, punto de concentración escogido por unos estudiantes que decidieron ir a manifestar por la detención de 243 compañeros que fueron sorprendidos ante la operación realizada por efectivos de seguridad del Estado.
"Llegué a Los Palos Grandes y varios funcionarios de la PNB estaban recogiendo los escombros. Era costumbre durante las protestas levantar las tapas de las alcantarillas y meterlas verticalmente dentro de las mismas para trancar las calles. Cuando un carro intentaba pasar era imposible y así era como paraban el tráfico", explica Elba.
"De repente escucho disparos y el grito de algunos muchachos que insultaban a los policías... Yo volteo para ver dónde era la confrontación y veo de cerca cuando uno de los funcionarios cae con una bala en el cuello. Al principio pensé que había sido en la cabeza, miro hacia los alrededores y nada, el disparo vino desde arriba, alguien le disparó desde algún edificio", explica.
Se trataba del joven Jorge Esteban Colina Tovar, funcionario de la Polícia Nacional Bolivariana (PNB) de 24 años de edad, quien falleció instantáneamente ese día mientras limpiaba los escombros dejados por los guarimberos violentos ese día.
Elba cuenta con lágrimas en sus ojos el impacto: "No pude tomar más fotos, sentí un desespero espantoso en ese momento, me decía a mí misma: ¿y si la bala hubiera sido contra mí, si se hubieran equivocado en el cálculo? Sentí un miedo horrible... por primera vez entendí la magnitud del daño que durante meses hacíamos los que fotografiábamos las reacciones de los funcionarios que los propios estudiantes provocaban".
"Recordé las veces en que varios compañeros escupían a los policías, las groserías horribles que algunos proferían contra muchachos que no pasaban de 25 años, que se quedaban allí callados; algunos no aguantaban tanta presión, tanta humillación y terminaban llenándonos los bolsillos de dólares a nosotros: los fotógrafos de turno. Esa fue la primera vez que me sentí realmente miserable".
"Presencié todo aquello atónita... por primera vez vi a los policías con compasión; a menos de tres metros de distancia pude observar el desespero y el dolor en los ojos de uno de los compañeros que ayudaba a subirlo para trasladarlo. La moto se fue y dejó un camino de sangre por toda la avenida, y allí quedó ese muchacho".
"En un momento miró hacia arriba, a los alrededores y caminó hasta quedar casi al frente de mí, allí me observó a los ojos fijamente y noté que estaba bañado en sangre y me dijo: ya tienes tu foto perfecta chamita, ya puedes sentirte en la gloria".
"Me fui del lugar y no volví nunca más a tomar fotos para las protestas. Durante varios meses aquellas palabras resonaron en mi cabeza sin piedad y tenía pesadillas. No quise saber nunca más de Marcos, ni mucho menos de las protestas de la oposición".
"Dos años más tarde, en noviembre del año 2016, caminaba por la Av. Francisco Solano, a la altura de Sabana Grande como a las 6:00 pm. De pronto se me acerca un hombre, me saca una pistola y me dice "dame la cámara que tienes en el bolso"; sin pensarlo saque mi cámara y mi cartera y se la entregué al ladrón. No sé de dónde salió una moto con dos Policías Nacionales y cercaron al malechor sin que éste pusiera mucha resistencia. Lo esposaron, le quitaron mis cosas y llamaron a una patrulla para que se lo llevara. No podía creer que esto pasara en Venezuela, no podía creer que tuviera tanta suerte en una ciudad donde los atracos son el pan nuestro de todos los días".
"Los policías me interrogaron y me aconsejaron no andar tan tarde por esa zona porque es una de las más peligrosas de la ciudad. Al final uno de los funcionarios me dijo: ´toma tu cámara muchachita, tienes que tener cuidado cuando sales a tomar fotos por la ciudad, hay mucho malandro por allí, espero que tus fotos puedan mostrar siempre las verdades de Caracas´... Esto me marcó para siempre", finalizó Elba su experiencia.
*Artículo originalmente publicado en el portal Venezuela Times.
Foto: Pedro Mattey, AVN
Tomado de : http://www.avn.info.ve/
06/04/2017 - 03:20 pm
martes, 11 de abril de 2017
De nuevo Abril
Por: Elías Jaua Milano
9.ABR.2017 / 06:28 PM
El Imperio le impuso mala fecha a la dirigencia contrarrevolucionaria, para intentar caotizar a Venezuela y justificar así un golpe de Estado y la intervención extranjera.
Abril es un mes de patriotas, especialmente este del 2017, que es bicentenario del inicio del ciclo virtuoso de nuestra Independencia. El pasado viernes 7 de Abril, conmemoramos los 200 años del martirio de nuestros y nuestras compatriotas en la Casa Fuerte de Barcelona, que prefirieron el camino del sacrifico antes que rendir la Patria.
El próximo martes 11, celebraremos los 200 años de la batalla del cerro El Gallo o Batalla de San Félix, donde el Ejército Libertador, con el General Manuel Piar al mando, obtuvo una glamorosa victoria que liberó todo el territorio de nuestra Guayana y despejó el camino para la libertad de toda Suramérica, que se había iniciado cuando los venezolanos y venezolanas decidimos el 19 de Abril de 1810, comenzar a andar con pasos propios nuestro destino. Siendo el primer pueblo de nuestra América, entonces española, que escogió la autodeterminación de sus propios asuntos.
Los próximos días, 11, 12, 13 y 14 de este Abril, también conmemoramos los 15 años de la gesta en la que, a esta generación de patriotas, nos tocó el privilegio histórico de defender la República, sus instituciones democráticas y el mandato popular, cuando en la calles en unión cívico militar nos rebelamos contra el golpe de Estado imperialista y oligárquico, derrotando en menos de 48 horas la breve pero brutal dictadura de Pedro Carmona Estanga. Restituyendo la plena vigencia de nuestra Constitución Bolivariana y el ejercicio legítimo del gobierno a nuestro Comandante Chávez.
Un 19 de Abril, pero de 1997, el Movimiento Bolivariano 200 aprobaba la propuesta de su líder Hugo Chávez, de enrumbar las fuerzas populares por un camino pacífico, democrático, electoral y crear una organización político-electoral para participar en la contienda presidencial de 1998.
Esta decisión perseguía, como él lo argumentaba, colarnos por una ventanita que abriera el horizonte de la Patria, evitando nuevos derramamientos de sangre al pueblo venezolano, a partir de la convocatoria de una Asamblea Constituyente que diera paso a transformaciones profundas en nuestra sociedad. Este Abril se cumplen 20 años de aquella histórica decisión.
En Abril de 2017 seguimos luchando por mantener el cauce democrático, pacífico y electoral de nuestra Revolución, frente a la decisión del Imperio y sus lacayos de llevar a nuestra Patria a una confrontación violenta que destruya la República y así poder ponerle la mano a este suelo patrio y sus riquezas.
Frente a los que pretenden rendirnos con el chantaje de la intervención extranjera, nuestra respuesta debe ser la que le dio Eulalia Buroz a los realistas, hace 200 años en la Casa Fuerte de Barcelona, cuando la instaron a pasarse al bando del Rey a cambio de su vida y ella les respondió, arrebatándole la pistola al oficial español, disparándole y exclamando por última vez: ¡Viva la Patria!
Así somos los venezolanos y las venezolanas que amamos profundamente esta historia sagrada que nos pertenece.
Hoy domingo de Ramos y en vísperas de la Semana Santa, encomendamos la paz de nuestra Nación al Cristo Redentor.
Tomado de: http://www.psuv.org.ve/
martes, 28 de marzo de 2017
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