miércoles, 15 de febrero de 2012

Perder la fe en el capitalismo

Maciek Wisniewski*

Como subraya Susan Buck-Morss, destacada filósofa e historiadora de ideas, cuando a finales del siglo XIX Werner Sombart empezó a hablar del "capitalismo" (Marx sólo hablaba del capital), éste, aparte del sistema económico, se convirtió en un sistema de creencias.

La crisis en curso cuestionó sus dogmas, como el de los "mercados autorregulados", y los sacerdotes del capitalismo recurrieron a los rituales de austeridad, sacrificando las generaciones futuras en un altar del Mammón, para restaurar la "confianza de los mercados". A la vez llamaron a los "fieles" a seguir creyendo.

Pero la ola de la indignación y las ocupaciones en el mundo fue una muestra de la pérdida significante de la fe.

Me acuerdo de que en una plática –y en una entrevista no publicada– que fue a finales de 2007 (antes de la crisis) con don Samuel Ruiz, obispo emérito de San Cristóbal de las Casas, éste ya se mostraba preocupado por "la situación de este sistema social dominador, que ha ido concentrando más poder económico en menos manos, generando miseria" y que "vivíamos un clima de la conflictividad y violencia, casi de una guerra", a causa de la creciente polarización social.

Cité su carta pastoral Una nueva hora de gracia (2004), donde él insistía en las causas globales del conflicto en Chiapas y en la "urgencia de un cambio profundo en el sistema económico y político dominante", preguntando si veía en los conflictos sociales la rabia generada por el capitalismo y contestó: "Sí. Es una respuesta a esto".

En esta carta anunciaba incluso que "la estatua del sistema ya se derrumba", imagen tomada del profeta Daniel. Le pregunté por las señales de este derrumbe e indicó inmediatamente la generalización de la toma de conciencia donde se va descubriendo que la conflictividad que se vive no es individual, sino consecuencia de un sistema concreto, que ya llega a su límite y se necesita pasar al otro.

"¿Y qué sustituirá al capitalismo?", pregunté. "No lo sabemos. No tiene nombre todavía. Pero como quiera que se llame el nuevo sistema, la aspiración social es que haya una restauración de la justicia y fraternidad", contestó.

Me llamó mucho la atención esta intuición acerca del fin del sistema (lo analizan, por ejemplo, los pensadores del sistema-mundo). "Es que don Samuel no ha sido sólo un pastor, sino también político, luchador e impulsor de pensamiento que influía en las transformaciones sociales", me dijo Jorge Santiago, un colaborador de don Samuel que lo acompañó a lo largo de su obispado, cuando reflexionábamos acerca de la mirada anticapitalista del J’tatik, fruto de su adhesión a la teología de liberación e india.

Para él, el fundamento fue la "opción preferencial por los pobres" y la convicción de que la pobreza no es un resultado de la decisión individual, sino de los mecanismos sistémicos, al igual que la explotación. Un análisis que hacía con las herramientas adquiridas en espacios internos de estudio y en intercambios intelectuales. "Don Samuel hacía su tarea: se formaba para hacer un ministerio significativo", subraya Jorge Santiago. Pero añade: "Él no ha sido marxista por Marx, sino por lógica: la lucha por la tierra y problemas en Chiapas requerían según él transformaciones sistémicas".

Y nunca puso su fe en el capitalismo: "porque él no creía en la injusticia, en la guerra, ni en la pobreza como destino", asegura Santiago. La puso en Jesús Cristo, la fe que transforma y exige relaciones justas.

Según Susan Buck-Morss, para cuestionar las creencias del capitalismo hay que atacar sus estrategias sicológicas, que se apoyan en el interés privado y en la "racionalidad" (aunque el capitalismo está lleno de irracionalidad; de hecho para David Harvey la crisis "es la racionalización de un sistema irracional").

La gente en las calles, manifestando su pérdida de fe, apelaba justamente al interés común (99 por ciento) y cuestionaba la "racionalidad" del capitalismo, donde la incesante acumulación del capital no significa el bienestar de la humanidad, sino su sufrimiento y la depredación del planeta. Y ponía al desnudo las falsas promesas del sistema que en vez de justicia trae despojo; en vez de riqueza abundante, pobreza y vida precaria para la mayoría, y en vez de igualdad, la creciente brecha social.

Ha sido una gran operación y muestra de la concientización. Algo que mencionaba J’tatik y algo que él impulsó en el ámbito de las comunidades indígenas, que nos pueden servir de ejemplo: “Creo que del indígena podemos mirar que tiene conciencia y valores, como la dimensión comunitaria, necesarios para la transformación e incluso para la persistencia de la humanidad. Hay una esperanza en esta ‘toma de conciencia’ del indígena, de ser sujetos de su propia historia y de poseer valores que pueden aportar para la transformación del sistema”, me dijo.

La imagen presentada por Daniel encaja con la dimensión cuasi-religiosa del capitalismo: una vez perdida la fe, la estatua del sistema se derrumbará.

En memoria de don Samuel Ruiz García a un año de su muerte.

*Periodista polaco.

Tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2012/02/15

jueves, 9 de febrero de 2012

Alba: Alianza de Pueblos Independientes

Ángel Guerra Cabrera

La undécima cumbre de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra América (Alba) –Caracas, 4 y 5 de febrero– ha sido un vibrante ejemplo de las concepciones solidarias y fraternas que la distinguen de otros mecanismos de integración. Se inició el día en que se cumplían medio siglo de la Segunda Declaración de La Habana (1962) y 20 años del movimiento cívico militar encabezado por el entonces teniente coronel Hugo Chávez (1992). La primera, uno de los documentos revolucionarios cimeros. El segundo, desencadenante de la gran revolución popular bolivariana que colocó a Chávez en el timón del Estado. Ambos, trascendentales jalones en la lucha por la segunda independencia y la integración de América Latina, aún por concluirse pero cuyo avance es evidente.

La cumbre abordó una agenda económica y política que intentaré sintetizar más adelante. Ahora me detengo en el planteamiento del presidente ecuatoriano Rafael Correa sobre la eventual exclusión de Cuba de la próxima Cumbre de las Américas, ya que simboliza singularmente la emblemática independencia respecto al imperio de los gobiernos miembros de la Alba.

“Propongo que si Cuba… no es invitada a esa Cumbre de las Américas, ningún país de la Alba... asista a dicha cumbre”, dijo Correa, y agregó: “hay que insistir en el levantamiento al bloqueo criminal contra el pueblo cubano… y rechazar esta prepotencia… de tratar de excluir a Cuba de los diferentes foros regionales”, por lo que en caso de acudir a esa reunión “un tema central… tiene que ser el levantamiento del bloqueo a Cuba”.

"Yo estoy de acuerdo contigo, Rafael, si a Cuba no se la invita a la Cumbre de las Américas, y espero que esto no vaya a alterar las relaciones con el gobierno de Colombia, no tiene nada que ver con Colombia, nosotros consideremos no asistir a esa cumbre", dijo el presidente Chávez, quien sugirió “consultar al gobierno de Colombia, que es el anfitrión…” El presidente Evo Morales: "Si Cuba va, vamos; si no va, no vamos". El presidente Raúl Castro: "Nosotros jamás hemos reclamado que se tome una medida como esa, pero no por eso vamos a dejar de apoyar esta que consideramos muy justa. Quiero agradecerlo a todos". Sobre este tema los líderes acordaron sostener en los próximos días una reunión de cancilleres de la Alba en La Habana para afinar la postura común. Por lo pronto, con la misma prepotencia aludida por Correa, el vocero del Departamento de Estado se apresuró a declarar que Cuba no califica para asistir a la cumbre. Las cancillerías latinoamericanas andarán muy ocupadas en los próximos días, no se diga la del norte revuelto y brutal… Está claro que la Cumbre de las Américas, al menos en su actual formato colonial, no tiene razón de ser en un continente que dejó de ser traspatio.

Volviendo a la reunión de Caracas, entre otras muchas decisiones, se acordó consolidar el Sistema Único de Compensación Regional (Sucre) –unidad contable de intercambio comercial entre los países de la alianza al que se han sumado otros del área– así como el Consejo de Complementación Económica, crear el Espacio Económico de la Alba y aumentar los fondos del banco de la organización. También se revisaron las medidas de apoyo permanente a Haití y se aprobó iniciar el proceso de ingreso como miembros de ese país así como de Surinam y Santa Lucía. Cabe recordar que la Alba se fundó en 2004 por Cuba y Venezuela y hoy agrupa también a Antigua, Bolivia, Dominica, Ecuador, Nicaragua y San Vicente y las Granadinas.

Fiel a su trayectoria solidaria y antimperialista la cumbre adoptó resoluciones de apoyo al derecho inalienable de Puerto Rico a la independencia y la autodeterminación, al reclamo argentino sobre las islas Malvinas y su condena a la peligrosa conducta británica, y también acordó impedir el acceso a los países miembros de los buques con bandera de Malvinas. Igualmente, condenó la política de injerencia y desestabilización de potencias extranjeras contra el gobierno de Siria y se pronunció a favor del diálogo promovido por el presidente Assad como salida a la crisis actual con base en la soberanía y la integridad territorial del país.

El anfitrión de la próxima cumbre, Roosevelt Skerrit, primer ministro de Dominica, afirmó que la Alba es la organización más transparente que existe hoy, donde nadie tiene poder de veto y se respetan todos los puntos de vista. Su homólogo cubano Raúl Castro aseguró que la Alba se ha consolidado como una verdadera alianza de pueblos independientes.

aguerra_123@yahoo.com. mx

Tomado de: http://www.jornada.unam.mx/2012/02/09/

Razones del doble veto

John Saxe-Fernández

Ante el veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU a sanciones al gobierno sirio de Bashar Assad, planteadas por la coalición que encabezó Estados Unidos en la guerra de agresión contra Libia, más la Liga Árabe, las reacciones del Potomac no se hicieron esperar. Fueron airadas, pero no inesperadas. La magnitud del evento se evidenció cuando el rechazo al veto por la embajadora de Estados Unidos en la ONU (algo "vergonzoso", dijo) se acompañó con declaraciones de la secretaria de Estado Hillary Clinton y del presidente Barack Obama. La primera exclamó que era "una farsa" mientras Obama evidenció la intención de "regime change", de lo que a todas luces es un operativo "diplo-militar" de largo alcance y de larga data, con la mira en Irán, ya que Siria es parte del crucial abanico de alianzas en el Cáucaso y Asia Central de Teherán. Al tiempo que exige la renuncia de Assad y cierra su embajada en Damasco –seguido por su acólito que despacha en Downing Street– Obama congeló los activos del banco central iraní en Estados Unidos.

La secretaria de Estado, en peligroso desapego a la sustancia y las formas de la convivencia internacional, golpeteó la exigua credibilidad de la ONU al decir que "ante la neutralización del Consejo de Seguridad, hemos de redoblar nuestros esfuerzos fuera de la ONU, junto con los aliados y socios que apoyan el derecho del pueblo sirio a tener un futuro mejor". Este exhorto al abandono del derecho internacional y de instituciones necesarias para una salida no-bélica en Siria –y en el mundo– ocurre cuando la posición de Ban Ki-Moon para mediar en el conflicto sirio está por los suelos, ya que al exigir a Assad "poner fin a la violencia" y "dejar de matar a sus compatriotas" (La Jornada, 16/I/2012) sin investigar y determinar los orígenes y actores internos y externos involucrados en la escalada de violencia, que reporta 5 mil bajas, se adhiere de manera torpe a las presiones que impulsan el "regime change", lesionando la capacidad de la ONU para conciliar las partes en conflicto, más aún cuando fuentes que han asesorado a la Secretaría General establecen como necesaria –y factible– una identificación de los impulsores, no sólo del creciente flujo clandestino de armas, que alimenta una violencia tipo "guerra civil" (¿como en México con Rápido y Furioso?), sino también del financiamiento y de la acción de agentes de inteligencia y de provocación, que actúan entre los grupos opositores, lo que recuerda un largo rosario de episodios de "regime change", que desembocaron, en el caso de Irán, en el derrocamiento de Mossadeg en 1953. Fue un momento clave en el ascenso hegemónico de Estados Unidos, registrado en el imprescindible estudio de Stephen Kinzer, All the Sha’s Men (New York, Wiley & Sons, 2003), que permite visualizar el contexto más amplio de los traumáticos eventos en Siria, ahora en momentos de declive del hegemón y también con Irán, su petróleo y su postura geopolítica, en la mira.

Los misteriosos "esfuerzos fuera de la ONU" mencionados por Clinton, se aclaran al recordar que en una entrevista con Amy Goodman (marzo de 2007) el general Wesley Clark, ex comandante de la OTAN, reveló que sólo una semana después de los ataques del 11/S ya circulaban en el Pentágono los planes de guerra contra Irak, y que en octubre de 2001, cuando Estados Unidos bombardeaba Afganistán, se le informó que además de Irak y Afganistán, los planes incluían acciones bélicas, entre otros países, contra Libia, Siria e Irán, este último pieza clave de la estrategia estadunidense para la restauración hegemónica en Eurasia, un delirio neoconservador en curso, que puede desembocar en un desastre mundial.

La intención de fondo del operativo en Siria e Irán –y del despliegue antibalístico de Estados Unidos– es acosar y frenar el ascenso de Rusia y China en una ecuación geopolítica euroasiática en la que los múltiples vínculos de Teherán con Moscú y Beijing se presentan como obstáculo mayor al control de los campos petroleros gigantes y supergigantes del Golfo Pérsico y África, y de vastos recursos energéticos y posiciones estratégicas en el Cáucaso o los corredores de acceso a la cuenca del Caspio.

Como bien plantea Mahdi Darius Nazemroaya (Strategic Culture Foundation) "Irán es un pivote geoestratégico. Toda la ecuación geopolítica de Eurasia cambiaría sobre la base de la órbita política de Irán", y advierte que si por un regime change, Teherán se aliara con Estados Unidos y fuera hostil a Beijing y Moscú, "podría generar serios daños a Rusia y China, creando gran disturbio en esas naciones. Esto ocurriría por sus lazos étnico-culturales, linguísticos, económicos, religiosos y geopolíticos con el Cáucaso y Asia Central".

http://jsaxef.blogspot.com

Tomado de:http: //www.jornada.unam.mx/2012/02/09/

jueves, 26 de enero de 2012

Reflexiones de Fidel

La genialidad de Chávez
26 Enero 2012

El presidente Chávez presentó ante el Parlamento de Venezuela su informe sobre la actividad realizada en 2011 y el programa a ejecutar en el año actual. Después de cumplir rigurosamente las formalidades que demanda esa importante actividad, habló en la Asamblea a las autoridades oficiales del Estado, a los parlamentarios de todos los partidos, y a los simpatizantes y adversarios que el país reúne en su acto más solemne.

El líder bolivariano fue amable y respetuoso con todos los presentes como es habitual en él. Si alguno le solicitaba el uso de la palabra para alguna aclaración, le concedía de inmediato esa posibilidad. Cuando una parlamentaria, que lo había saludado amablemente igual que otros adversarios, solicitó hablar, interrumpió su informe y le cedió la palabra, en un gesto de gran altura política. Llamó mi atención la dureza extrema con que el Presidente fue increpado con frases que pusieron a prueba su caballerosidad y sangre fría. Aquello constituía una incuestionable ofensa, aunque no fuese la intención de la parlamentaria. Sólo él fue capaz de responder con serenidad al insultante calificativo de “ladrón” que ella utilizó para juzgar la conducta del Presidente por las leyes y medidas adoptadas.

Después de cerciorarse sobre el término exacto empleado, respondió a la solicitud individual de un debate con una frase elegante y sosegada “Águila no caza moscas”, y sin añadir una palabra, prosiguió serenamente su exposición.

Fue una prueba insuperable de mente ágil y autocontrol. Otra mujer, de incuestionable estirpe humilde, con emotivas y profundas palabras expresó el asombro por lo que había visto e hizo estallar el aplauso de la inmensa mayoría allí presente, que por el estampido de los mismos, parecía proceder de todos los amigos y muchos de los adversarios del Presidente.

Más de nueve horas invirtió Chávez en su discurso de rendición de cuentas sin que disminuyera el interés suscitado por sus palabras y, tal vez debido al incidente, fue escuchado por incalculable número de personas. Para mí, que muchas veces abordé arduos problemas en extensos discursos haciendo siempre el máximo esfuerzo para que las ideas que deseaba trasmitir se comprendieran, no alcanzo a explicarme cómo aquel soldado de modesto origen era capaz de mantener con su mente ágil y su inigualable talento tal despliegue oratorio sin perder su voz ni disminuir su fuerza.

La política para mí es el combate amplio y resuelto de las ideas. La publicidad es tarea de los publicistas, que tal vez conocen las técnicas para hacer que los oyentes, espectadores y lectores hagan lo que se les dice. Si tal ciencia, arte o como le llamen, se empleara para el bien de los seres humanos, merecerían algún respeto; el mismo que merecen quienes enseñan a las personas el hábito de pensar.

En el escenario de Venezuela se libra hoy un gran combate. Los enemigos internos y externos de la revolución prefieren el caos, como afirma Chávez, antes que el desarrollo justo, ordenado y pacífico del país. Acostumbrado a analizar los hechos ocurridos durante más de medio siglo, y de observar cada vez con mayores elementos de juicio la azarosa historia de nuestro tiempo y el comportamiento humano, uno aprende casi a predecir el desarrollo futuro de los acontecimientos.

Promover una Revolución profunda no era tarea fácil en Venezuela, un país de gloriosa historia, pero inmensamente rico en recursos de vital necesidad para las potencias imperialistas que han trazado y aún trazan pautas en el mundo.

Líderes políticos al estilo de Rómulo Betancourt y Carlos Andrés Pérez, carecían de cualidades personales mínimas para realizar esa tarea. El primero era además, excesivamente vanidoso e hipócrita. Oportunidades tuvo de sobra para conocer la realidad venezolana. En su juventud había sido miembro del Buró Político del Partido Comunista de Costa Rica. Conocía muy bien la historia de América Latina y el papel del imperialismo, los índices de pobreza y el saqueo despiadado de los recursos naturales del continente. No podía ignorar que en un país inmensamente rico como Venezuela, la mayoría del pueblo vivía en extrema pobreza. Los materiales fílmicos están en los archivos y constituyen pruebas irrebatibles de aquellas realidades.

Como tantas veces ha explicado Chávez, Venezuela durante más de medio siglo fue el mayor exportador de petróleo en el mundo; buques de guerra europeos y yankis a principios del siglo XX intervinieron para apoyar un gobierno ilegal y tiránico que entregó el país a los monopolios extranjeros. Es bien conocido que incalculables fondos salieron para engrosar el patrimonio de los monopolios y de la propia oligarquía venezolana.

A mí me basta recordar que cuando visité por primera vez a Venezuela, después del triunfo de la Revolución, para agradecer su simpatía y apoyo a nuestra lucha, el petróleo valía apenas dos dólares el barril.

Cuando viajé después para asistir a la toma de posesión de Chávez, el día que juró sobre la “moribunda Constitución” que sostenía Calderas, el petróleo valía 7 dólares el barril, a pesar de los 40 años transcurridos desde la primera visita y casi 30 desde que el “benemérito” Richard Nixon había declarado que el canje metálico del dólar dejaba de existir y Estados Unidos comenzó a comprar el mundo con papeles. Durante un siglo la nación fue suministradora de combustible barato a la economía del imperio y exportadora neta de capital a los países desarrollados y ricos.

¿Por qué predominaron durante más de un siglo estas repugnantes realidades?

Los oficiales de las Fuerzas Armadas de América Latina tenían sus escuelas privilegiadas en Estados Unidos, donde los campeones olímpicos de las democracias los educaban en cursos especiales destinados a preservar el orden imperialista y burgués. Los golpes de Estado serían bienvenidos siempre que estuvieran destinados a “defender las democracias”, preservar y garantizar tan repugnante orden, en alianza con las oligarquías; si los electores sabían o no leer y escribir, si tenían o no viviendas, empleo, servicios médicos y educación, eso carecía de importancia siempre que el sagrado derecho a la propiedad fuese sostenido. Chávez explica esas realidades magistralmente. Nadie conoce como él lo que ocurría en nuestros países.

Lo que era todavía peor, el carácter sofisticado de las armas, la complejidad en la explotación y el uso del armamento moderno que requiere años de aprendizaje, y la formación de especialistas altamente calificados, el precio casi inaccesible de las mismas para las economías débiles del continente, creaba un mecanismo superior de subordinación y dependencia. El Gobierno de Estados Unidos a través de mecanismos que ni siquiera consultan a los gobiernos, traza pautas y determina políticas para los militares. Las técnicas más sofisticadas de torturas se trasmitían a los llamados cuerpos de seguridad para interrogar a los que se rebelaban contra el inmundo y repugnante sistema de hambre y explotación.

A pesar de eso, no pocos oficiales honestos, hastiados por tantas desvergüenzas, intentaron valientemente erradicar aquella bochornosa traición a la historia de nuestras luchas por la independencia.

En Argentina, Juan Domingo Perón, oficial del Ejército, fue capaz de diseñar una política independiente y de raíz obrera en su país. Un sangriento golpe militar lo derrocó, lo expulsó de su país, y lo mantuvo exiliado desde 1955 hasta 1973. Años más tarde, bajo la égida de los yankis, asaltaron de nuevo el poder, asesinaron, torturaron y desaparecieron a decenas de miles de argentinos, y no fueron siquiera capaces de defender el país en la guerra colonial contra Argentina que Inglaterra llevó a cabo con el apoyo cómplice de Estados Unidos y el esbirro Augusto Pinochet, con su cohorte de oficiales fascistas formados en la Escuela de las Américas.

En Santo Domingo, el Coronel Francisco Caamaño Deñó; en Perú, el General Velazco Alvarado; en Panamá, el General Omar Torrijos; y en otros países capitanes y oficiales que sacrificaron sus vidas anónimamente, fueron las antítesis de las conductas traidoras personificadas en Somoza, Trujillo, Stroessner y las sanguinarias tiranías de Uruguay, El Salvador y otros países de Centro y Sur América. Los militares revolucionarios no expresaban puntos de vista teóricamente elaborados en detalles, y nadie tenía derecho a exigírselos, porque no eran académicos educados en política, sino hombres con sentido del honor que amaban su país.

Sin embargo, hay que ver hasta donde son capaces de llegar por los senderos de la revolución hombres de tendencia honesta, que repudian la injusticia y el crimen.

Venezuela constituye un brillante ejemplo del rol teórico y práctico que los militares revolucionarios pueden desempeñar en la lucha por la independencia de nuestros pueblos, como ya lo hicieron hace dos siglos bajo la genial dirección de Simón Bolívar.

Chávez, un militar venezolano de humilde origen, irrumpe en la vida política de Venezuela inspirado en las ideas del libertador de América. Sobre Bolívar, fuente inagotable de inspiración, Martí escribió: “ganó batallas sublimes con soldados descalzos y medio desnudos [...] jamás se peleó tanto, ni se peleó mejor, en el mundo por la libertad…”

“… de Bolívar -dijo- se puede hablar con una montaña por tribuna [...] o con un manojo de pueblos libres en el puño…”

“… lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy; porque Bolívar tiene que hacer en América todavía.”

Más de medio siglo después el insigne y laureado poeta Pablo Neruda escribió sobre Bolívar un poema que Chávez repite con frecuencia. En su estrofa final expresa:

“Yo conocí a Bolívar una mañana larga,

en Madrid, en la boca del Quinto Regimiento,

Padre, le dije, eres o no eres o quién eres?

Y mirando el Cuartel de la Montaña, dijo:

‘Despierto cada cien años cuando despierta el pueblo’.”

Pero el líder bolivariano no se limita a la elaboración teórica. Sus medidas concretas no se hacen esperar. Los países caribeños de habla inglesa, a los que modernos y lujosos buques cruceros yankis le disputaban el derecho a recibir turistas en sus hoteles, restaurantes y centros de recreación, no pocas veces de propiedad extranjera pero que al menos generaban empleo, agradecerán siempre a Venezuela el combustible suministrado por ese país con facilidades especiales de pago, cuando el barril alcanzó precios que a veces superaban los 100 dólares.

El pequeño Estado de Nicaragua, patria de Sandino, “General de Hombres Libres”, donde la Agencia Central de Inteligencia a través de Luis Posada Carriles, después de ser rescatado de una prisión venezolana, organizó el intercambio de armas por drogas que costó miles de vidas y mutilados a ese heroico pueblo, también ha recibido el apoyo solidario de Venezuela. Son ejemplos sin precedentes en la historia de este hemisferio.

El ruinoso Acuerdo de Libre Comercio que los yankis pretenden imponer a la América Latina, como hizo con México, convertiría los países latinoamericanos y caribeños no solo en la región del mundo donde peor está distribuida la riqueza, que ya lo es, sino también en un gigantesco mercado donde hasta el maíz y otros alimentos que son fuentes históricas de proteína vegetal y animal serían desplazados por los cultivos subsidiados de Estados Unidos, como ya está ocurriendo en territorio mexicano.

Los automóviles de uso y otros bienes desplazan a los de la industria mexicana; tanto las ciudades como los campos pierden su capacidad de empleo, el comercio de drogas y armas crece, jóvenes casi adolescentes con apenas 14 ó 15 años, en número creciente, son convertidos en temibles delincuentes. Jamás se vio que ómnibus u otros vehículos repletos de personas, que incluso pagaron para ser transportados al otro lado de la frontera en busca de empleo, fuesen secuestrados y eliminados masivamente. Las cifras conocidas crecen de año en año. Más de 10 mil personas están perdiendo ya la vida cada año.

No es posible analizar la Revolución Bolivariana sin tomar en cuenta estas realidades.

Las fuerzas armadas, en tales circunstancias sociales, se ven forzadas a interminables y desgastadoras guerras.

Honduras no es un país industrializado, financiero o comercial, ni siquiera gran productor de drogas, sin embargo algunas de sus ciudades rompen el record de muertos por violencia a causa de las drogas. Allí se yergue en cambio el estandarte de una importante base de las fuerzas estratégicas del Comando Sur de Estados Unidos. Lo que allí ocurre y está ocurriendo ya en más de un país latinoamericano es el dantesco cuadro señalado, de los cuales algunos países, han comenzado a salir. Entre ellos, y en primer lugar Venezuela, pero no solo porque posee cuantiosos recursos naturales, sino porque los rescató de la avaricia insaciable de las transnacionales extranjeras y ha desatado considerables fuerzas políticas y sociales capaces de alcanzar grandes logros. La Venezuela de hoy es otra muy distinta a la que conocí hace solo 12 años, y ya entonces me impresionó profundamente, al ver que como ave Fénix resurgía de sus históricas cenizas.

Aludiendo a la misteriosa computadora de Raúl Reyes, en manos de Estados Unidos y la CIA, a partir del ataque organizado y suministrado por ellos en pleno territorio ecuatoriano, que asesinó al sustituto de Marulanda y a varios jóvenes latinoamericanos desarmados, han lanzado la versión de que Chávez apoyaba la “organización narco-terrorista de las FARC”. Los verdaderos terroristas y narcotraficantes en Colombia han sido los paramilitares que le suministraban a los traficantes norteamericanos las drogas, que se venden en el mayor mercado de estupefacientes del mundo: Estados Unidos.

Nunca hablé con Marulanda, pero sí con escritores e intelectuales honrados que llegaron a conocerlo bien. Analicé sus pensamientos e historia. Era sin dudas un hombre valiente y revolucionario, lo cual no vacilo en afirmar. Expliqué que no coincidía con él en su concepción táctica. A mi juicio, dos o tres mil hombres habrían sido más que suficientes para derrotar en el territorio de Colombia a un ejército regular convencional. Su error era concebir un ejército revolucionario armado con casi tantos soldados como el adversario. Eso era sumamente costoso y virtualmente imposible de manejar; se torna un imposible.

Hoy la tecnología ha cambiado muchos aspectos de la guerra; las formas de lucha también cambian. De hecho el enfrentamiento de las fuerzas convencionales, entre potencias que poseen el arma nuclear, se ha tornado imposible. No hay que poseer los conocimientos de Albert Einstein, Stephen Hawking y miles de otros científicos para comprenderlo. Es un peligro latente y el resultado se conoce o se debiera conocer. Los seres pensantes podrían tardar millones de años en volver a poblar el planeta.

A pesar de todo, sostengo el deber de luchar, que es algo de por sí innato en el hombre, buscar soluciones que le permitan una existencia más razonada y digna.

Desde que conocí a Chávez, ya en la presidencia de Venezuela, desde la etapa final del gobierno de Pastrana, siempre lo vi interesado por la paz en Colombia, y facilitó las reuniones entre el gobierno y los revolucionarios colombianos que tuvieron por sede a Cuba, entiéndase bien, para un acuerdo verdadero de paz y no una rendición.

No recuerdo haber escuchado nunca a Chávez promover en Colombia otra cosa que no fuera la paz, ni tampoco mencionar a Raúl Reyes. Siempre abordábamos otros temas. Él aprecia particularmente a los colombianos; millones de ellos viven en Venezuela y todos se benefician con las medidas sociales adoptadas por la Revolución, y el pueblo de Colombia lo aprecia casi tanto como el de Venezuela.

Deseo expresar mi solidaridad y estima al General Henry Rangel Silva, Jefe del Comando Estratégico Operacional de las Fuerzas Armadas, y recién designado Ministro para la Defensa de la República Bolivariana. Tuve el honor de conocerlo cuando en meses ya distantes visitó a Chávez en Cuba. Pude apreciar en él un hombre inteligente y sano, capaz y a la vez modesto. Escuché su discurso sereno, valiente y claro, que inspiraba confianza.

Dirigió la organización del desfile militar más perfecto que he visto de una fuerza militar latinoamericana, que esperamos sirva de aliento y ejemplo a otros ejércitos hermanos.

Los yankis nada tienen que ver con ese desfile y no serían capaces de hacerlo mejor.

Es sumamente injusto criticar a Chávez por los recursos invertidos en las excelentes armas que allí se exhibieron. Estoy seguro de que jamás se utilizarán para agredir a un país hermano. Las armas, los recursos y los conocimientos deberán marchar por los senderos de la unidad para formar en América, como soñó El Libertador, “…la más grande nación del mundo, menos por su extensión y riqueza que por su libertad y gloria”.

Todo nos une más que a Europa o a los propios Estados Unidos, excepto la falta de independencia que nos han impuesto durante 200 años.

Fidel Castro Ruz
Enero 25 de 2012
8 y 32 p.m.

Tomado de: http://www.cubadebate.cu

Reflexiones de Fidel

La fruta que no cayó
25 Enero 2012

Cuba se vio forzada a luchar por su existencia frente a una potencia expansionista, ubicada a pocas millas de sus costas, que proclamaba la anexión de nuestra isla, cuyo único destino era caer en su seno como fruta madura. Estábamos condenados a no existir como nación.

En la gloriosa legión de patriotas que durante la segunda mitad del siglo XIX luchó contra el aborrecible coloniaje impuesto por España a lo largo de 300 años, José Martí fue quien con más claridad percibió tan dramático destino. Así lo hizo constar en las últimas líneas que escribió cuando, víspera del rudo combate previsto contra una aguerrida y bien pertrechada columna española, declaró que el objetivo fundamental de sus luchas era: “… impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.”

Sin comprender esta profunda verdad, hoy no se podría ser ni patriota, ni revolucionario.

Los medios de información masiva, el monopolio de muchos recursos técnicos, y los cuantiosos fondos destinados a engañar y embrutecer a las masas, constituyen sin duda obstáculos considerables, pero no invencibles.

Cuba demostró que -a partir de su condición de factoría colonial yanki, unida al analfabetismo y la pobreza generalizada de su pueblo-, era posible enfrentar al país que amenazaba con la absorción definitiva de la nación cubana. Nadie puede siquiera afirmar que existía una burguesía nacional opuesta al imperio, tan cercana a este se desarrolló que incluso poco después del triunfo envió catorce mil niños sin protección alguna a Estados Unidos, aunque tal acción estuvo asociada a la pérfida mentira de que sería suprimida la Patria Potestad, que la historia registró como operación Peter Pan y fue calificada como la mayor maniobra de manipulación de niños con fines políticos que se recuerde en el hemisferio occidental.

El territorio nacional fue invadido, apenas dos años después del triunfo revolucionario, por fuerzas mercenarias, -integradas por antiguos soldados batistianos e hijos de terratenientes y burgueses- armadas y escoltadas por Estados Unidos con buques de su flota naval, incluidos portaaviones con equipos listos para entrar en acción, que acompañaron a los invasores hasta nuestra isla. La derrota y la captura de casi la totalidad de los mercenarios en menos de 72 horas y la destrucción de sus aviones que operaban desde bases en Nicaragua y sus medios de transporte naval, constituyó una derrota humillante para el imperio y sus aliados latinoamericanos que subestimaron la capacidad de lucha del pueblo cubano.

La URSS frente a la interrupción del suministro de petróleo por parte de Estados Unidos, la ulterior suspensión total de la cuota histórica de azúcar en el mercado de ese país, y la prohibición del comercio creado a lo largo de más de cien años, respondió a cada una de esas medidas abasteciendo combustible, adquiriendo nuestra azúcar, comerciando con nuestro país y finalmente suministrando las armas que Cuba no podía adquirir en otros mercados.

La idea de una campaña sistemática de ataques piratas organizados por la CIA, los sabotajes y las acciones militares de bandas creadas y armadas por ellos, antes y después del ataque mercenario, que culminarían en una invasión militar de Estados Unidos en Cuba, dieron origen a los acontecimientos que pusieron al mundo al borde de una guerra nuclear total, de la que ninguna de sus partes y ni la propia humanidad habría podido sobrevivir.

Aquellos acontecimientos sin dudas costaron el cargo a Nikita Jruschov, que subestimó al adversario, desoyó criterios que les fueron informados y no consultó su decisión final con los que estábamos en la primera línea. Lo que pudo ser una importante victoria moral se convirtió así en un costoso revés político para la URSS. Durante muchos años las peores fechorías continuaron realizándose contra Cuba y no pocas, como su criminal bloqueo, se cometen todavía.

Jruschov tuvo gestos extraordinarios con nuestro país. En aquella ocasión critiqué sin vacilación el acuerdo inconsulto con Estados Unidos, pero sería ingrato e injusto dejar de reconocer su extraordinaria solidaridad en momentos difíciles y decisivos para nuestro pueblo en su histórica batalla por la independencia y la revolución frente al poderoso imperio de Estados Unidos. Comprendo que la situación era sumamente tensa y él no deseaba perder un minuto cuando tomó la decisión de retirar los proyectiles y los yankis se comprometieron, muy secretamente, a renunciar a la invasión.

A pesar de las décadas transcurridas que suman ya medio siglo, la fruta cubana no ha caído en manos yankis.

Las noticias que en la actualidad llegan de España, Francia, Iraq, Afganistán, Pakistán, Irán, Siria, Inglaterra, las Malvinas y otros numerosos puntos del planeta, son serias, y todas auguran un desastre político y económico por la insensatez de Estados Unidos y sus aliados.

Me limitaré a unos pocos temas. Debo señalar según cuentan todos, que la selección de un candidato republicano para aspirar a la presidencia de ese globalizado y abarcador imperio, es a su vez, -lo digo en serio- la mayor competencia de idioteces e ignorancia que se ha escuchado nunca. Como tengo cosas que hacer, no puedo dedicarle tiempo al asunto. De sobra sabía que sería así.

Ilustran más algunos despachos cablegráficos que deseo analizar, porque muestran el increíble cinismo que genera la decadencia de Occidente. Uno de ellos, con pasmosa tranquilidad, habla de un preso político cubano que, según se afirma, murió tras huelga de hambre que duró 50 días. Un periodista de Granma, Juventud Rebelde, noticiero radial, o cualquier otro órgano revolucionario, se puede equivocar en cualquier apreciación sobre cualquier tema, pero jamás fabrica una noticia o inventa una mentira.

En la nota de Granma se afirma que no hubo tal huelga de hambre; era un recluido por delito común, sancionado a 4 años por agresión que provocó lesiones en el rostro a su esposa; que la propia suegra solicitó la intervención de las autoridades; los familiares más allegados estuvieron al tanto de todos los procedimientos que se emplearon en su atención médica y estaban agradecidos por el esfuerzo de los especialistas médicos que lo atendieron. Fue asistido, afirma la nota, en el mejor hospital de la región oriental como se hace con todos los ciudadanos. Había muerto a causa de fallo multi-orgánico secundario asociado a un proceso respiratorio séptico severo.

El paciente había recibido todas las atenciones que se aplican en un país que posee uno de los mejores servicios médicos del mundo, los cuales se brindan gratuitamente, a pesar del bloqueo impuesto por el imperialismo a nuestra Patria. Es sencillamente un deber que se cumple en un país donde la Revolución tiene el orgullo de haber respetado siempre, durante más de 50 años, los principios que le dieron su invencible fuerza.

Más valdría realmente que el Gobierno español, dadas sus excelentes relaciones con Washington, viaje a Estados Unidos y se informe de lo que ocurre en las cárceles yankis, la conducta despiadada que aplica a los millones de presos, la política que se practica con la silla eléctrica y los horrores que se cometen con los detenidos en las cárceles y los que protestan en las calles.

Ayer lunes 23 de enero, un duro editorial de Granma titulado “Las verdades de Cuba” en una página completa de ese órgano explicó detalladamente la insólita desvergüenza de la campaña mentirosa desatada contra nuestra Revolución por algunos gobiernos “tradicionalmente comprometidos con la subversión contra Cuba”.

Nuestro pueblo conoce bien las normas que han regido la conducta intachable de nuestra Revolución desde el primer combate y jamás mancillada a lo largo de más de medio siglo. Sabe también que no podrá ser jamás presionado ni chantajeado por los enemigos. Nuestras leyes y normas se cumplirán indefectiblemente.

Es bueno señalarlo con toda claridad y franqueza. El Gobierno español y la destartalada Unión Europea, sumida en una profunda crisis económica, deben saber a qué atenerse. Produce lástima leer en agencias de noticias las declaraciones de ambas cuando utilizan sus descaradas mentiras para atacar a Cuba. Ocúpense primero de salvar el euro si pueden, resuelvan el desempleo crónico que en número creciente padecen los jóvenes, y respondan a los indignados sobre los cuales la policía arremete y golpea constantemente.

No ignoramos que ahora en España gobiernan los admiradores de Franco, quien envió a miembros de la División Azul junto a las SS y las SA nazis para matar soviéticos. Casi 50 mil de ellos participaron en la cruenta agresión. En la operación más cruel y dolorosa de aquella guerra: el cerco de Leningrado, donde murieron un millón de ciudadanos rusos, la División Azul formó parte de las fuerzas que trataron de estrangular a la heroica ciudad. El pueblo ruso no perdonará nunca aquel horrendo crimen.

La derecha fascista de Aznar, Rajoy y otros servidores del imperio, debe conocer algo de las 16 mil bajas que tuvieron sus antecesores de la División Azul y las Cruces de Hierro con las que Hitler premió a los oficiales y soldados de esa división. Nada tiene de extraño lo que hace hoy la policía gestapo con los hombres y mujeres que demandan el derecho al trabajo y al pan en el país con más desempleo de Europa.

¿Por qué mienten tan descaradamente los medios de información masiva del imperio?

Los que manejan esos medios, se empeñan en engañar y embrutecer al mundo con sus groseras mentiras, pensando quizás que constituye el recurso principal para mantener el sistema global de dominación y saqueo impuesto, y de modo particular a las víctimas cercanas a la sede de la metrópolis, los casi seiscientos millones de latinoamericanos y caribeños que viven en este hemisferio.

La república hermana de Venezuela se ha convertido en el objetivo fundamental de esa política. La razón es obvia. Sin Venezuela, el imperio habría impuesto el Tratado de Libre Comercio a todos los pueblos del continente que lo habitan desde el Sur de Estados Unidos, donde se encuentran las mayores reservas de tierra, agua dulce y minerales del planeta, así como grandes recursos energéticos que, administrados con espíritu solidario hacia los demás pueblos del mundo, constituyen recursos que no pueden ni deben caer en manos de las transnacionales que le imponen un sistema suicida e infame.

Basta, por ejemplo, mirar el mapa para comprender el criminal despojo que significó para Argentina arrebatarle un pedazo de su territorio en el extremo sur del continente. Allí emplearon los británicos su decadente aparato militar para asesinar bisoños reclutas argentinos vestidos con ropas de verano cuando ya estaban en pleno invierno. Estados Unidos y su aliado Augusto Pinochet le dieron a Inglaterra un desvergonzado apoyo. Ahora, en víspera de las Olimpiadas de Londres, su Primer Ministro David Cameron también proclama, como ya lo hizo Margaret Thatcher, su derecho a usar los submarinos nucleares para matar argentinos. El gobierno de ese país desconoce que el mundo está cambiando, y el desprecio de nuestro hemisferio y de la mayoría de los pueblos hacia los opresores se incrementa cada día.

El caso de las Malvinas no es único. ¿Conoce acaso alguien cómo terminará el conflicto en Afganistán? Hace muy pocos días soldados norteamericanos ultrajaban los cadáveres de combatientes afganos, asesinados por los bombarderos sin pilotos de la OTAN.

Hace tres días una agencia europea publicó que “el presidente afgano Hamid Karzai, dio su aval a un negociado de paz con los talibanes, subrayando que esta cuestión debe ser resuelta por los ciudadanos de su país”, luego añadió: “…el proceso de paz y reconciliación pertenece a la nación afgana y ningún país u organización extranjera puede sacarles a los afganos este derecho.”

Por su parte, un despacho publicado por nuestra prensa comunicaba desde Paris que “Francia suspendió hoy todas sus operaciones de formación y ayuda al combate en Afganistán y amenazó con anticipar el retiro de sus tropas, luego de que un soldado afgano ultimara a cuatro militares franceses en el valle Taghab, de la provincia de Kapisa [...] Sarkozy dio instrucciones al Ministro de Defensa Gérard Longuet para trasladarse inmediatamente a Kabul, y avizoró la posibilidad de un retiro anticipado del contingente.”

Desaparecida la URSS y el Campo Socialista, el Gobierno de Estados Unidos concebía que Cuba no podía sostenerse. George W. Bush tenía ya preparado un gobierno contrarrevolucionario para presidir nuestro país. El mismo día que Bush inició su criminal guerra contra Iraq, solicité a las autoridades de nuestro país el cese de la tolerancia que se aplicaba a los cabecillas contrarrevolucionarios que en esos días demandaban histéricamente la invasión a Cuba. En realidad, su actitud constituía un acto de traición a la Patria.

Bush y sus estupideces imperaron durante 8 años y la Revolución Cubana ha perdurado ya más de medio siglo. La fruta madura no ha caído en el seno del imperio. Cuba no será una fuerza más con la que el imperio se extienda sobre los pueblos de América. La sangre de Martí no se habrá derramado en vano.

Mañana publicaré otra Reflexión que complementa esta.

Fidel Castro Ruz

Enero 24 de 2012

7 y 12 p.m.

Tomado de: http://www.cubadebate.cu